Sistema de Información de Educación Superior

  • La necesidad de un Sistema Nacional de Información de Educación Superior

A partir de la década de los 90, uno de los objetivos principales del Sistema de Educación Superior del país está enfocado al mejoramiento de la calidad de las funciones sustantivas, de los procesos de gestión y, en general, de los servicios que ofrecen las Instituciones de Educación Superior que lo conforman. En ese sentido, se ha hecho hincapié en la necesidad de evaluar, de manera integral y sistemática, el desarrollo de cada una de ellas.

Uno de los elementos centrales para lograr ese propósito es la información. Es indiscutible que la falta de información, confiable y válida, es un problema que dificulta cualquier proceso de mejora porque entorpece el análisis, limita la evaluación y confunde el propósito de las políticas y programas institucionales.

Los avances logrados son importantes, sin embargo es un hecho que existen aún muchas instituciones de educación superior que carecen de un sistema de información consistente. Sin entrar en detalle, se debe señalar que el registro sistemático de datos no es una práctica común y, asimismo, existe poca claridad metodológica para procesar información y construir indicadores. Por otro lado, también están las diferentes asociaciones, organismos y dependencias gubernamentales que, siendo parte del SES, operan de manera desarticulada, con objetivos específicos y con lógicas particulares.1

Ambos grupos de problemáticas han dado como resultado la falta de una visión integral de la educación superior en nuestro país, por lo que existen serias dificultades para conocer, evaluar y dar seguimiento al desarrollo de cada una de IES, establecer con precisión sus especificidades, así como el desempeño de sus principales actores. Ante esos vacíos, el diseño de políticas, programas y proyectos de investigación académica encuentra serias limitaciones para llegar a buen término.

Es importante insistir, entonces, en la necesidad de avanzar hacia la construcción de un sistema nacional de información de educación superior. En otros ámbitos se ha logrado bastante, el México contemporáneo no se entendería sin la existencia de instituciones como el INEGI, quién se ha constituido en un proveedor estratégico de insumos para la toma de decisiones y la elaboración de políticas públicas.

Se debe construir un sistema que proporcione información sobre los aspectos significativos de una institución de educación superior que permita valorar su desempeño, de manera global, y el de sus procesos, de manera particular. Un sistema que propicie una perspectiva holística del SES; es decir, una visión global sobre el comportamiento de los elementos que lo conforman y sobre el compromiso de los actores principales en relación con los objetivos cruciales.

  • Las debilidades del SES en materia de información

Avanzar hacia la construcción de dicho sistema implica, como se ha señalado en foros anteriores, conocer y superar las principales debilidades que en la actualidad manifiesta el sistema en materia de información.

Buena parte de esas debilidades se ubican en el plano metodológico. Es importante insistir en ello como una forma de señalar los obstáculos a superar en el futuro inmediato.

En ese orden, podemos enumerar los siguientes:

  • La carencia de un proyecto integral para la construcción de un sistema de información nacional. A ese respecto, los esfuerzos que han venido realizando las IES, si bien son importantes, resultan aislados, sin un propósito común y no son producto de un proceso de planeación de largo alcance.
  • Indefinición de variables e indicadores. En la actualidad el SES carece de un documento que permita conocer el significado preciso de una serie de variables e indicadores empleados por las instituciones de educación superior. Términos aparentemente sencillos tienen diferentes significados dependiendo de la normatividad y de los criterios utilizados por cada institución y por cada dependencia gubernamental, pese a que durante los últimos años se han realizado esfuerzos significativos.
  • Desarticulación entre la información que generan las IES y las dependencias gubernamentales. Aunado a la indefinición de variables e indicadores, existen, también, criterios diferentes para clasificar y procesar una misma variable o dato estadístico. Entre las IES hay diferencias para sistematizar la información, lo mismo ocurre con las fuentes gubernamentales; se carece, por lo tanto, de criterios homogéneos para procesar datos y estimar indicadores.
  • No existe, en suma, un sistema de medición y análisis común que estandarice los resultados a partir de definiciones y procedimientos compatibles. En esas condiciones, el desarrollo de estudios interinstitucionales tiene grandes dificultades e implica esfuerzos significativos para lograr la homogeneización de términos y de procedimientos o, peor aún, las políticas elaboradas con fines específicos se diluyen o pierden efectividad.
  • Sistema de indicadores para el diagnóstico y seguimiento de la educación superior en México

En este orden de ideas y en consideración a las limitaciones señaladas en líneas anteriores, la Asociación actualmente avanza hacia la construcción del Sistema de Indicadores para el diagnóstico y seguimiento de la educación superior en México, el mismo que tiene por objetivos:

  • Construir un sistema de indicadores sobre las instituciones de educación superior que pueda ser común para todo el país, y cuya aplicación permita establecer comparaciones entre instituciones, zonas geográficas y entre México y otros países.
  • Contar con un instrumento que sirva como barómetro para conocer, de forma precisa y actualizada, el estado que guarda la educación superior en cada momento determinado y permita orientar tanto el diseño de políticas concretas por parte de los gobiernos estatal y federal, como la labor efectuada por los gestores de las instituciones educativas.

Asimismo, a partir de su aplicación, el sistema de indicadores debe cumplir con las siguientes cuatro funciones:

  • Permitir la elaboración de diagnósticos transversales o sincrónicos sobre la situación de la educación superior en un momento dado.
  • Hacer posible la observación en el tiempo del comportamiento de las variables relevantes, de forma que puedan construirse diagnósticos longitudinales sobre el mismo.
  • Permitir análisis prospectivos para identificar problemáticas y necesidades futuras esenciales en relación con los recursos esperables.
  • Servir como instrumento analítico-empírico para identificar las potencialidades que se deberían aprovechar y, en su caso, para orientar líneas de acción, una vez que se vayan elaborando los diagnósticos pertinentes sobre el estado y la dinámica de la educación superior en el país.

En suma, es impostergable la realización de esfuerzos conjuntos para que las Instituciones de Educación Superior cuenten con información oportuna que permita mejorar los procesos de gestión de sus funciones, así como el diseño de programas de mejoramiento en la calidad de los servicios que ofrecen. En el corto plazo debemos aspirar a tener un sistema de información confiable, que carezca de imprecisiones conceptuales y metodológicas, que tenga procedimientos de medición y análisis estandarizados y reproductibles, y que sea oportuno. En resumen, que oriente el diseño de políticas educativas y de estrategias institucionales y se constituya en un insumo insustituible para los diferentes usuarios potenciales.


1 La Educación Superior en el Siglo XXI: Líneas Estratégicas de Desarrollo, una propuesta de la ANUIES.