Abatir deserción escolar y vincular educación, sociedad y gobierno, claves para abatir violencia juvenil

27 de Septiembre de 2017

Abatir deserción escolar y vincular educación, sociedad y gobierno, claves para abatir violencia juvenil


Directores de preparatorias de la UdeG compartieron, en el Congreso del Estado, experiencias en sus planteles

La vinculación entre sociedad, gobierno e instituciones educativas, y el trabajo directo en el indicador de deserción escolar son claves para revertir el fenómeno de la violencia juvenil, que aunque va a la baja en el interior de los planteles, se recrudece en los entornos.

Directores de escuelas preparatorias del Sistema de Educación Media Superior (SEMS), de la Universidad de Guadalajara (UdeG), participaron en el segundo foro “El contexto de violencia y el involucramiento de los jóvenes”, organizado por el Congreso de Jalisco.

En 2016, en México se contabilizaron 11.17 millones de adolescentes de 12 a 19 años, de los cuales sólo 59 por ciento estudia. De esta cifra, 6.4 por ciento es de Jalisco, señaló la maestra María Dolores Lomelí Urquieta, Directora de la Preparatoria 15, al dar cifras del Informe Especial de Adolescentes y Violencia, elaborado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Lomelí Urquieta, al citar el caso de la preparatoria que dirige, dijo que han trabajado para crear conciencia entre los jóvenes sobre la existencia de diversos tipos de violencia (directa, cultural y estructural), y han vinculado a los distintos actores involucrados en el fenómeno para tener comunicación y un compromiso compartido. De esta forma participan directivos de la escuela, profesores, tutores de grupo, padres de familia y alumnos.

“Hemos logrado que no haya violencia al interior del plantel. El COPOEMS, al evaluarnos, salimos con excelencia. Nos ha dado resultado gracias al trinomio gobierno-universidad-sociedad”, detalló.

El Director de la Preparatoria 5, maestro José Manuel Jurado Parres, indicó que en su plantel realizan acciones de coordinación con padres de familia y vecinos. A esto se suman las capacitaciones que les imparte.

“La inseguridad la vivimos todos. Si pido que levanten la mano quienes han sufrido la delincuencia, seguro muchos aquí la levantarán. Cuando uno lo han amarrado, pateado y le han puesto 20 minutos la pistola en la cabeza, es cuando comprendes lo terrible que es esto. No nos quejemos de la falta de patrullas. Debemos asumir que hay jóvenes que no logran empleos bien remunerados y siguen siendo carne de cañón de la delincuencia. En estos foros podemos reflexionar y empujar una política de Estado y dejar las ocurrencias”, indicó.

El Director de la preparatoria 12, maestro Rubén García Becerra, explicó que mientras en el país y Jalisco se recrudecen los índices de violencia, en el interior de los planteles se ha logrado reducirla casi totalmente.

“Pero el exterior es el que nos preocupa. Es el que sigue pegándole al proyecto de vida de los jóvenes. En esta preparatoria hay un alto porcentaje de deserción, motivados precisamente por la violencia”, subrayó.

Recordó que ha estado al frente de las dos escuelas más grandes del SEMS: la Preparatoria 10, con 8 mil alumnos y ahora en la 12, con 4 mil. En ambas ha encontrado distintas causas de violencia, por lo cual, comprendió que deben diseñarse estrategias diferenciadas y recomendó capacitar a todos los involucrados en los valores de la cultura de la paz.

El maestro José Juan Ponce Fuentes, Director de la Escuela Preparatoria Tonalá Norte, indicó que hay jóvenes que nacieron con la violencia en sus vecindarios y hogares, y por ello han perdido la capacidad de asombro.

Indicó que en el plantel, enclavado en la colonia Basilio Badillo, en un entorno complicado, emprendieron un programa que también coordina a alumnos y sociedad, denominado “Reacciona joven”, el cual busca transmitir a los jóvenes valores de cultura de la paz.

El doctor Enrique Bautista González, cronista de la Preparatoria de Jalisco, compartió una reflexión titulada “¿Y la camioneta, apá?”, para ejemplificar que los jóvenes a veces son atrapados por la “inmediatez del éxito”, presionados a veces por la familia y amigos que les exigen ser “urgentemente exitosos, ricos o poderosos”. Y la educación no se lo puede ofrecer en el lapso que son alumnos, pero la delincuencia sí, y por eso son un blanco fácil.