Advierte investigadora sobre los riesgos de tener especies en peligro de extinción como mascotas

23 de Agosto de 2017

Advierte investigadora sobre los riesgos de tener especies en peligro de extinción como mascotas


Martes 22 de agosto de 2017.

Con un llamado a no comprar, vender, traficar o mover especies en peligro de extinción como las psitácidas (aves) y los felinos, ya que estos representan un riesgo de seguridad no solo para los ecosistemas, sino también para el ser humano, exhortó Yamel Rubio Rocha.

La investigadora adscrita a la Escuela de Biología de la Universidad Autónoma de Sinaloa, insistió que por ética las personas no deben tener mascotas de vida silvestre que represente un riesgo, no solo para ellos como dueños, sino para todo aquel que se encuentre en su entorno.

En ese sentido explicó que el animal al no estar en su hábitat puede llegar a estresarse y en un momento dado desplegar una serie de conductas, entre ellas el atacar a su dueño o a quienes se encuentren alrededor, que pueden ir desde un aruñón, una mordida o hasta costarles la vida a las personas.

Entre las especies exóticas que se tienen como mascotas, están el jaguar, puma, cocodrilos y osos, por lo que indicó que estos animales de gran tamaño deben permanecer en vida silvestre, ya que cada uno cumple un papel en los ecosistemas.

El otro aspecto por el que las personas deben evitar tener a especies silvestres y exóticas, es el de la salud, por lo que la investigadora señaló que “los animales en la convivencia, incluso cuando sea un ave pequeña, traen implícito bacterias o virus que a nosotros como humanos nos puedan perjudicar”.

Por ello advirtió de los procesos de zoonosis en los cuales los animales pueden transmitir a los humanos alguna enfermedad que pueda costar la vida.

En el aspecto de la conservación de las especies, Rubio Rocha destacó que en aquellas que se encuentran en peligro de extinción, por ningún motivo deben otorgarse permisos, sin embargo actualmente el marco normativo permite a cualquier ciudadano que tenga el recurso económico para comprarlo en una unidad de manejo de vida silvestre.

Refirió que esos espacios mantienen especies para su exposición, pero también tienen la vertiente de reproducirlas para su venta, “y es ahí donde las personas con la capacidad económica compran los animales, pero no es ético ya que no se les da un espacio digno”.