Analizan hostigamiento escolar en alumnos de educación básica

20 de Febrero de 2018

Analizan hostigamiento escolar en alumnos de educación básica


Lunes 19 de febrero de 2018.

Otorgar herramientas y habilidades tanto personales, sociales y familiares que permitan a los jóvenes mejorar la convivencia y desenvolvimiento en su entorno escolar, es el objetivo principal del proyecto de investigación “Hostigamiento escolar en infantes y adolescentes”, que realiza Karla María Urías Aguirre.

La docente de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), señaló que el proyecto primeramente se enfocaba a realizar un análisis comparativo de las escuelas que implementan el Programa Nacional de Convivencia Escolar (PNCE) que maneja la Secretaría de Educación Pública (SEP), con planteles educativos que no lo llevan a cabo.

Posteriormente, dijo, retomaron dos escuelas del nivel básico que no estaban desarrollando el PNCE para ellos diseñar un programa de intervención piloto distinto al que plantea la SEP, en la idea de detectar casos de acoso escolar, así como propiciar a los estudiantes habilidades y herramientas que mejoren los aspectos personales, sociales, implementado en el proyecto el aspecto familiar.

“Con las escuelas que no llevaban el programa, fue en donde nos metimos a trabajar este programa de intervención para conocer cómo reaccionan los chicos ante la llegada de un equipo de profesionistas para trabajar esta problemática, así como buscar la incorporación de los padres de familia”, subrayó.

Para llevar a cabo este proyecto de investigación, la psicóloga comentó que primeramente se aplican instrumentos de percepción del profesor hacia sus alumnos, de igual forma se les hace un test psicológico a los estudiantes, el cual permite identificar si el infante ha sido víctima de acoso escolar, si ha afectado su autoestima o provocado depresión en él, por lo que señaló que se debe tener el consentimiento del padre de familia para poder aplicarlo.

“De manera general partimos desde una observación a toda la escuela, vamos grupo por grupo realizándolas y el profesor nos dice que personas han tenido conflictos o situaciones durante su paso por la escuela, sin embargo, antes de llevar a cabo una aplicación masiva de instrumentos, al ser menores de edad mi obligación ética es pedir el consentimiento informado de los padres”, externó.

Una vez analizados los resultados que arrojó la aplicación de instrumentos en los menores, se realiza un diagnóstico para conocer los niveles de acoso escolar y las repercusiones personales de los alumnos como son depresión, problemas de empatía entre sus compañeros, y en base a ello se diseña un programa, explicó la integrante del cuerpo académico Salud y Calidad de Vida.

Asimismo puntualizó que este programa piloto consta de ocho intervenciones semanales, en las que se integra el trabajo con alumnos, profesores y padres de familia, siendo estos últimos una limitante para el proyecto, debido a que no se cuenta con la suficiente participación de su parte.

“Buscamos que los alumnos puedan no solo conocer sus emociones, sino poder regularlas, que puedan tener habilidades sociales, de comunicación, de convivencia, que si tienen algún problema puedan tener mejores herramientas y no solamente encerrarse en sí mismos o llegar a un punto de depresión o bien explotar y agredir también ellos a su compañero”, precisó.

La catedrática universitaria indicó que actualmente están llevando a cabo la evaluación de las sesiones realizadas como parte del programa piloto para conocer los efectos que tienen estas intervenciones en los alumnos, mencionando que se han observado mejoras en ellos.

Urías Aguirre agregó que para el mes de julio iniciará un proyecto en el que se analizará la violencia en los jóvenes, con una red iberoamericana de trabajo en estudios de violencia en la adolescencia, en la que participan cinco universidades mexicanas y cinco instituciones educativas españolas.