Con tinta en la boca reconstruye los movimientos guerrilleros en México y Centroamérica

2 de Marzo de 2018

Con tinta en la boca reconstruye los movimientos guerrilleros en México y Centroamérica



* A través de la relevancia de la imagen como poderoso documento en el registro de la historia

Los movimientos guerrilleros revolucionarios en México y Centroamérica son analizados y reconstruidos en la obra Con tinta en la boca. La fotografía documental de Antonio Turok, de Anna Susi, a través de la relevancia de la imagen como poderoso documento en el registro de la historia, coincidieron el maestro Francisco Mata Rosas y el fotoperiodista Antonio Turok.

El libro está basado en los archivos y experiencias de Turok, que entrecruza una amplia serie de ideas en un crisol que mezcla diversas líneas del pensamiento como la antropología, historia, psicoanálisis, sociología, comunicación, geografía, semiótica, política, poética, pedagogía, periodismo y literatura que revisan parte de la historia de México, Centroamérica y de los conflictos armados de Latinoamérica, destacó el maestro Mata Rosas.

El Coordinador General de Difusión de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) afirmó que la publicación, editada por Elefanta Editorial, plantea una serie de ideas y preguntas respecto de la construcción de los ídolos en las revoluciones, es decir, sobre “los íconos políticos-sociales que son los héroes combatientes, mostrando una puesta en escena que se construye para que todo esté grabado en la memoria, en la que cada uno de los elementos presentes están decididos y responden a un objetivo claro para cada uno de los actores”.

Incluso el paisaje juega un papel central, “no sólo como el sito donde está la guerrilla, sino para entender lo difícil que es estar ahí, y que Antonio Turok lo incorporó en el ejercicio de escribir las historias, porque sabía de la importancia de su carga ideológica”.

La investigación de Susi, dijo, “es un acercamiento a la historia de México y al museo de la imagen… y una visión posdisciplinaria, con rigor académico en el análisis de las imágenes, aunado al testimonio del autor, con una vocación literaria”.

Si bien intentó hacer un testimonio de la construcción del zapatismo mediante el trabajo de Turok, “terminó haciendo un acto creativo con el objetivo central de analizar la construcción del subcomandante Marcos y del EZLN como herederos, no en el sentido histórico, sino en el utilitario de la historia de México”.

Para el maestro Mata Rosas el texto permite conocer una faceta desconocida del prestigiado fotógrafo, gracias a sus cuadernos de apuntes donde transmite sus ideas, pensamientos y reflexiones.

Turok resaltó que “la fotografía es parte de un proceso de usar la inteligencia visual que no exenta la parte literaria, porque texto e imagen son igual de relevantes. “Ejemplo de ello es este libro, resultado de un trabajo colaborativo entre lo que la autora observaba como historiadora y lo que yo veía como fotógrafo”.

Al calificarlo como un texto importante que recoge la memoria de una época pasada pero próxima, resaltó que los movimientos insurgentes latinoamericanos siguen vigentes.

“Me atrevería a decir que muchos de los dramas y las tragedias que aparecen en mi fotos siguen, porque perdura un sistema basado en el racismo, el desprecio y el odio que no debemos olvidar, porque un pueblo o mundo que olvida su historia está condenado a desaparecer”.

En la presentación del libro, realizada en el Centro de Difusión Cultural Casa del Tiempo, el artista de la lente ponderó que este trabajo será un legado para las nuevas generaciones y un testimonio para su hija “para que se inspire y sea consciente de que existen otros; no es un libro de fotos bonitas ni de textos agradables, pues narra pueblos enteros que se hartaron de la injusticia y decidieron levantarse a protestar”.

Susi expuso que una parte de la historia muestra a los sujetos rebeldes no como héroes, incluso en revistas y periódicos nunca se nombran como tales, sino que los exponen como delincuentes en una descalificación moral, relegándolos a la nota roja sin reconocerlos como individuos políticos reales.

La doctora en Estudios Latinoamericanos indicó que las fotografías de Turok primero la hicieron preguntarse cómo las imágenes hacen la historia de México, cómo ciertos elementos exponen la identificación de los personajes con la historia, por ejemplo, por qué Marcos usaba dos cananas, la respuesta es que su imagen es Pacho Villa y Emiliano Zapata, símbolos que llaman a una tradición de lucha, a una cultura con práctica de libertad que sólo es perseguida en la memoria oral.

En su estudio demuestra que sobre el zapatismo hay mucho por escribir, sobre todo por medio de la fotografía, ya que al abordar el tema desde una perspectiva histórica, a partir de los conflictos armados centroamericanos de los años setenta, ochenta y noventa del siglo pasado, con los archivos gráficos de Turok encontró lo que buscaba: mostrar lo que fueron estos conflictos armados, no sólo en su creación simbólica, mítica y mitológica, sino desde la realidad visual.

Esas instantáneas son vigentes pues retratan la realidad de grupos subversivos “e incluso, sin hacer un paralelismo, se usan para aplicar análisis de los grupos terroristas en Europa, se habla de la construcción visual que se concibe a partir de esos movimientos”, concluyó.