De creación y alimento del arte

3 de Agosto de 2017

De creación y alimento del arte


* La función materna es rescatada como parte fundamental de la historia

* En el espacio de la creación existe un intento de situar y significar la maternidad en las coordenadas de la cultura

Es vasta la obra artística –plástica, literaria, fotográfica o cinematográfica– en la que la maternidad es eje protagónico, ya que está vinculada a la construcción de un sujeto histórico en su relación con el arte o la manera en que es desplazada hacia el espacio de la creación, donde se intenta situarla y significarla en las coordenadas de la cultura.

Esta discusión dio origen a que un grupo de académicas de la Coordinación de Letras Hispánicas en la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) desarrollara las Jornadas de reflexión discursos y representaciones de la maternidad.

La doctora Mayuli Morales Faedo, profesora del Departamento de Filosofía de la citada sede universitaria, presentó un trabajo sobre los ensayos: La mujer y su expresión, de la escritora argentina Victoria Ocampo, y La madre: obra maestra, de la chilena Gabriela Mistral, para revisar el carácter creador y cultural de la maternidad.

Como respuesta a los criterios que consideran la reproducción humana como un acto de la naturaleza, lo que resta valor social, la investigadora analiza ambos escritos cuyas autoras destacan ese estado como formador de valores y el amor materno como obra de arte.

De acuerdo con la docente, Ocampo y Mistral proponen una lectura de la gestación como un suceso cultural, lo que afirma y legitima su homologación con el elemento artístico, en una estrategia que responde a la naturalización de la función materna y la rescata e inserta como participante fundamental y paradigma humanista de primer orden.

La doctora Margo Echenberg, profesora de la Escuela de Humanidades y Educación del Instituto de Estudios Superiores y Tecnológicos de Monterrey, abordó el tema a través de la mirada a las obras teatrales de las mexicanas María Luisa Ocampo (1899-1974) y Concepción Sada (1899-1981), y de la argentina Alfonsina Storni, que pertenecen al género realista de los años 1920 y 1930.

Las mujeres que protagonizan estas puestas en escena, afirmó, son bien educadas y pueden elegir hasta cierto punto el camino de sus vidas, incluyendo las decisiones sobre la maternidad y el cuerpo, pero al mismo tiempo tienen las manos atadas, pues sus decisiones son limitadas por las dificultades con las relaciones sentimentales, el matrimonio y la concepción.

Las tres piezas muestran el lado artificial de los roles de género, mucho antes de que lo expusiera Simone de Beauvoir, pues “vemos a estas dramaturgas en un periodo posrevolucionario en México, representando la artificialidad de las relaciones de pareja en el escenario y cuyas protagonistas fracasan al final”.

La maestra en Teoría Literaria por la Unidad Iztapalapa Lucero Escamilla Moreno analizó el rol de la madre en el trabajo Maternidad, silencio y orfandad en tres textos de María Luisa Puga, quien decidió no tener hijos, pero la ausencia de su madre fallecida es determinante en el desarrollo de su escritura.