Emprendimiento más allá de nuestras fronteras

23 de Septiembre de 2019

Emprendimiento más allá de nuestras fronteras


17 de septiembre de 2019.

• El ITESO participa en un proyecto de desarrollo en Nicaragua que auspicia el Banco Mundial en el que se espera que mil emprendedores del país centroamericano desarrollen nuevas habilidades.

Los navegantes de la antigüedad guiaban su travesía mirando a las estrellas, buscaban el brillo de una en particular: la Estrella del Norte o Estrella Guía, con la cual podían corregir el rumbo de su embarcación para llevar a sus tripulantes a buen puerto.

Slilma (estrella en lengua miskitu) es el nombre que recibió el Centro de Innovación y Emprendimiento Comunitario Intercultural, que a principios de este año abrió sus puertas en Nicaragua, como resultado de un programa de desarrollo que financia el Banco Mundial en el que participa el ITESO. La Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (Uraccan) abrió el centro a partir de un programa de desarrollo financiado por el Banco Mundial (BM) en el que participa el ITESO.

“Los pequeños y medianos empresarios (de Nicaragua) están pasando una crisis terrible, tienen un acceso muy limitado a recursos y no hay capacitación”, explica Roberto Osorno, profesor de la carrera de Ingeniería en Empresas de Servicio del ITESO, quien participa en un proyecto de desarrollo en la región centroamericana impulsado por el BM y cuyo intermediario en Nicaragua es el Programa de Infraestructura de Comunicaciones para la Región Caribe (Carcip, por su acrónimo en inglés).

El también profesor de la Maestría en Informática Aplicada y del Doctorado en Ciencias de la Ingeniería del ITESO ya había trabajado con el BM en un proyecto de emprendimiento en Kenia (bit.ly/2O3Gy7V), y a partir de esa relación lo contactaron para hacer una intervención en Nicaragua orientada a apoyar emprendedores con recursos limitados o que en este momento no tienen empleo.

La dinámica del Carcip es enlazar programas con la intención de ir detonando un universo de emprendimientos.

En 2018 se desarrolló una plataforma de innovación abierta en la que participó la carrera de Ingeniería en Empresas de Servicio del ITESO como parte del proyecto de investigación “Ecosistemas de innovación abierta, basados en la tecnología, para aumentar el valor en el modelo de negocio en las Pymes”, de Roberto Osorno.

Este proyecto se hizo en colaboración con dos universidades de la costa nicaragüense: Bluefields Indian & Caribbean University (BICU) y la Uraccan con la intención de potenciar su desarrollo, agrega Delia Ramírez, coordinadora de la Ingeniería en Empresas de Servicio.

La profesora explica que la plataforma funciona como un detonador de innovación que conecta a universidades, emprendedores, organismos e instituciones que tengan interés en innovar. “Se han estado difundiendo estas prácticas para que se generen más plataformas”, añade.

Aprendizaje con espíritu innovador

En el marco del Carcip, cinco docentes y una estudiante del ITESO viajaron en junio pasado a Nicaragua para capacitar a 200 emprendedores en tres cursos: “Gestión de procesos y transformación digital”, “Diseño de servicios (Service design thinking)” e “Innovación de productos y servicios (Innovation sprint)”.

El reto fue condensar el contenido de materias que se imparten durante uno o más semestres en un curso regular en el ITESO en un plan intensivo de cinco días, con grupos de más de 70 personas de distintas procedencias, edades y nivel escolar.

Estudiantes de administración, profesionistas que ya tenían un emprendimiento y personas con un negocio familiar fueron los asistentes al curso “Gestión de procesos y transformación digital”, impartido por Humberto Pérez y Luis Solares, profesores del ITESO.

Pérez señala que la conjugación de los diversos perfiles de estudiantes en equipos de trabajo dio como resultado que de cada mesa salieran con un plan de negocios, con un modelo operativo y con actividades específicas por hacer que podrían implementarse de inmediato.

Después de caer el sol, los profesores se reunían para hacer las adecuaciones necesarias al curso y detectaron que los estudiantes más jóvenes estaban muy enfocados en mercados, ni siquiera locales, sino pensando en su entorno inmediato, por lo que necesitaban abrir la concepción de sus negocios.

“Puedes dar metodología y herramientas, pero si no se les cambia ese mind set a los jóvenes, ellos siguen pensando dentro de la caja. Por eso tratamos de abrir ese esquema inmediato a internacionalizar el tema de negocios, de decirles ‘piensa en grande’”.

En el universo de asistentes también había mujeres emprendedoras que tomaron el curso de diseño de servicios con Delia Ramírez, quien tuvo como colaboradora a Andrea Sofía Ramos, estudiante de Ingeniería de Empresas y Servicios. Los negocios asesorados eran de base tradicional como artesanía, comida y joyería. Ellas se llevaron las nociones de cómo transformar un producto en una experiencia de servicio.

Ramos señala que se siente con la responsabilidad de transmitir a otras personas los conocimientos que ha adquirido en el aula. “En el ITESO estamos en una burbuja bellísima, pero afuera hay otra realidad en donde lo que aprendes aquí, allá puede tener mayor impacto”.

De hecho, aunque formalmente el curso a emprendedores nicaragüenses ya terminó, se extendió por diferentes vías por las que siguen consultando a los docentes del ITESO.

Roberto Osorno, quien, junto con Ariadna Ramírez, egresada de Ingeniería de Empresas y Servicios, impartió el curso de “Innovación de productos y servicios”, ve una buena perspectiva en los asistentes a los talleres.

“El potencial de Nicaragua, en general, es enorme porque su gente está acostumbrada a salir adelante, las personas están todo el tiempo trabajando y haciendo lo que tienen que hacer. ¿Qué se necesitan? Intenciones a largo plazo. Por ejemplo, en su momento en Guadalajara nos enfocábamos al comercio y hoy es un polo tecnológico que lleva más de 30 años ligando iniciativas que han detonado el ecosistema de innovación”.

Un “sí” en tiempos de crisis

Aproximadamente 417 mil personas han perdido sus empleos a consecuencia de la crisis sociopolítica que atraviesa el país centroamericano, de acuerdo con lo reportado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (https://bit.ly/2M0U5s2).

“Nicaragua está pasando por momentos difíciles, pero creemos que esto (la capacitación) trasciende más allá de esta situación. Es empezar a sembrar semillas para que cuando la situación esté políticamente mejor, la sociedad florezca mucho más”, expresa Delia Ramírez.

La coordinadora de Ingeniería en Empresas de Servicio señala que la conmovió la posibilidad de llevar a otro punto de Latinoamérica un tema que tiene mucha difusión en Estados Unidos o Europa, y que en México comienza a conocerse.

Humberto Pérez considera que este es el tipo de iniciativas que tiene un futuro prometedor para aplicar lo que se desarrolla en la investigación académica que se hace en el ITESO “no sólo con Nicaragua, sino con otros países que necesiten ese tipo de apoyo”.

“Si tienes un buen profesor, no importa el laboratorio. El docente es quien te cambia y te transforma y si trabajamos con ellos tendremos un efecto mayor”, añade.

Osorno señala que el proyecto está en la línea de lo que se hace en una universidad jesuita, ya que “además de ayudarles a desarrollar sus habilidades blandas, también aprendieron a aplicar tecnología en su propio contexto y en sus propios problemas”.

Las constelaciones que forman estos 200 emprendedores, quienes ya fueron certificados por el ITESO, no son suficientes para llenar el cielo del emprendimiento nicaragüense, por lo cual ya se explora la siguiente etapa en áreas como la certificación en desarrollo de software, desarrollo de habilidades en la enseñanza del inglés y manejo de propiedad intelectual.

“Se cierra este proyecto, pero hay otros más que pueden establecer una relación muy provechosa para ambas partes. Por un lado el Carcip logra llevar conocimiento a la población que más lo necesita, y por el otro el ITESO cumple con la misión que nos es encomendada, que es ir a donde se tiene que ir y hacer lo que se tiene que hacer para ayudar a los que más lo necesitan”, apunta Osorno.