Especialistas descubren fósiles que constata presencia de canidos en Cedral-SLP

10 de Julio de 2017

Especialistas descubren fósiles que constata presencia de canidos en Cedral-SLP


En el rancho de Córdova ubicado en Cedral-San Luis Potosí; se han localizado fósiles de todas las especies canidos -familia de mamíferos Abarca a lobos, chacales, coyotes, cuones, dingos, licaones y zorros- que se conocen hasta el momento en América del Norte, lo que habla de la gran riqueza de fauna con que contó esta localidad.

Así lo detalló de visita a la UASLP el biólogo Raúl Valadez Azua responsable del laboratorio de Paleozoología del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, quien compartió los resultados que se han obtenido hasta el momento con los materiales de canidos originarios del rancho Córdova de Cedral.

Señaló que se ha trabajado con el reconocimiento de todas las especies que existían de canidos en México, en la etapa del pleistoceno y a principios del holoceno, hablamos del canis dirus, el lobo pleistocénico, el coyote, el lobo, el perro y posibles híbridos de coyote y perro.

El catedrático indicó que el material fósil con que se cuenta, permite conocer las especies presentes en el rancho Córdova de Cedral en donde se conocen diferentes especies de canidos que están asociados a la vida con diferentes ambientes y dietas.

Compartió que todo este conjunto de ambientes y de hábitos alimenticios permite que se clasifique a cada especie, pues al hacer ese reparto se tiene la oportunidad de ubicar mejor el ecosistema y el ambiente de la zona, aunque aún está pendiente identificar la cronología de cada uno de estos ejemplares.

El doctor Raúl Valadez Azua externó: “el hecho de que hayan habitado ahí, una serie de diversas especies de perros, habla de la presencia de los humanos, a diferencia de otros grupos de animales en los que solo se encuentra una especie, ya que al tener toda esta diversidad de canidos nos revela un mosaico de especies con todas estas características”.

Causa especial peculiaridad que en esta área se reconoció un hibrido o mezcla de lobo y coyote, lo cual indica la posible presencia del lobo rojo canis rufus.

Por último, resaltó que el reto principal de este proyecto es que los resultados se conviertan en interpretaciones, ya que la reconstrucción de ambientes al entender las dinámicas que se daban entre las diferentes especies de este ecosistema, lleva a construir un conocimiento concreto de lo que era el territorio mexicano en otros tiempos.