La Biblioteca Pública Juan José Arreola pretende ser sede de congreso mundial en 2023

8 de Octubre de 2019

La Biblioteca Pública Juan José Arreola pretende ser sede de congreso mundial en 2023


Las bibliotecas no deben ser cementerios de libros, sino espacios de ruido y movimiento, donde se ejerza la libre expresión, además de conservar acervos bibliográficos, alentar la imaginación, creatividad e innovación a través de servicios digitales y de última generación.

De todo lo anterior está convencida la asesora honoraria de planeación de bibliotecas del Centro Cultural Universitario (CCU), de la Universidad de Guadalajara (UdeG), maestra Helen Ladrón de Guevara Cox, quien luego de participar en el Congreso Mundial de las Bibliotecas y la Información, en Atenas, Grecia y de visitar algunas bibliotecas de Europa, ha hecho una propuesta a las autoridades universitarias para que se adopten diversas novedades acordes con las nuevas tendencias mundiales en estos espacios.

Ladrón de Guevara Cox participó, del 23 al 30 de agosto, en el Congreso Mundial de las Bibliotecas y la Información, organizado por la Federación Internacional de Asociaciones Bibliotecarias e Instituciones (International Federation of Library Associations and Institutions, IFLA), de la cual forma parte desde hace más de 35 años. Es integrante también de la Sección de Adquisiciones y Desarrollo de Colecciones, y miembro corresponsal del Comité Permanente de la Sección de Edificios y Equipamiento de Bibliotecas.

Entre las innovaciones que se están adoptando en otras bibliotecas están: la integración de salas con pantallas verdes para generar productos audiovisuales, cabinas de radio, servicios digitales de última generación y, sobre todo, servicios de orientación. Algunas bibliotecas, como las de Nueva Zelanda, tienen espacios para que los usuarios expongan sus teorías políticas al estilo de High Park, Inglaterra, en el siglo XIX. En Finlandia se concientiza sobre problemas locales.

“Las bibliotecas públicas son el arma más poderosa que tiene la educación, y en esos países son puntos de encuentro de la sociedad, que no se limita a la lectura, sino también al impulso de las bellas artes. Platiqué con el maestro Trinidad Padilla López (Director de la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco Juan José Arreola, BPEJ) sobre lo que podemos emprender en nuestros espacios”, apuntó la maestra en Historia por la UdeG.

Explicó que Guadalajara buscará ser sede, en el año 2023, del Congreso Mundial de las Bibliotecas y la Información. Ya participó para la sede de 2020, pero quedó en segundo lugar, pues ganó Dublín, Irlanda. Los visitantes de la IFLA “se fueron fascinados de Guadalajara”, al ver que tiene todo lo que se necesita para una actividad de primer mundo”.

Tomó parte también en una actividad previa en Roma, Italia, el 21 y 22 de agosto, donde se analizó la evolución de las bibliotecas en el mundo y su impacto en el diseño.

Consideró que la BPEJ cumple muchas de las mejores prácticas en el mundo; por ejemplo, la transparencia en su estructura física, con ventanas que permiten que entre luz natural.

“Antes, las bibliotecas eran moles de concreto que no permitían ver hacia adentro. Y eso se entendía porque se protegía el acervo. Pero hoy, con la reproducción masiva de contenidos, no tiene sentido ese tipo de arquitectura brutalista”, reflexionó.

Las nuevas tendencias recomiendan bibliotecas sin barreras, con fácil acceso, estantes que no sean altos, e incluso algunas tienen gimnasio. Y, sobre todo en Europa, hay bibliotecas que están abiertas 24 horas, siete días a la semana.

“Porque no tiene lógica que las bibliotecas estén solo abiertas cuando la gente está trabajando”, agregó Ladrón de Guevara Cox. Además, la BPEJ está integrada al CCU, tal y como la Biblioteca Nacional de Grecia forma parte del Centro Cultural Stavros Niarchos de Atenas.

Ahí, el usuario, además de leer con vista al Mar Mediterráneo, puede acudir a ver películas o escuchar ópera en el mismo complejo, algo similar al CCU de la UdeG, donde una persona puede acudir a la Cineteca Guillermo del Toro o a la Sala Plácido Domingo o a cualquier actividad del Conjunto Santander de Artes Escénicas.

“Pero aún falta que estemos más integrados y haya actividades conjuntas. Que si alguien va a ver cierta película a la cineteca, tengamos material para que se documente más sobre ese tema aquí en la biblioteca”, afirmó.

Por último, Ladrón de Guevara Cox visitó la Biblioteca Nacional de Madrid y la Memorial American Library de Berlín, Alemania, que es totalmente inclusiva, con señalética, rampas, salas especiales para personas sordas y ciegas, distintos idiomas, salas a prueba de ruido, otras de impulso para las buenas artes, donde los usuarios pueden cantar, tocar instrumentos o bailar. Todo eso ya fue propuesto a las autoridades universitarias.

“Porque una biblioteca con ruido, con muchas voces, es señal de que está trabajando. Si bien debe haber salas para la concentración, no toda la biblioteca debe ser callada”, indicó.