Resiliencia en la construcción ayuda a combatir efectos del cambio climático

12 de Junio de 2017

Resiliencia en la construcción ayuda a combatir efectos del cambio climático


• La arquitectura requiere del uso de materiales que soporten las variaciones climáticas

Los nuevos conocimientos de resiliencia en el diseño y construcción de inmuebles ayudan a enfrentar los efectos del cambio climático, afirmó Raymundo Mayorga Cervantes, investigador de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), Unidad Tecamachalco del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Explicó que la resiliencia en arquitectura es la capacidad de soportar y recuperarse ante desastres, perturbaciones y cambios ocasionados por agentes del medio ambiente y social. Por ello, ayuda a detener y revertir el proceso de degradación, principalmente de las grandes ciudades.

Por lo que debe incluirse en la normatividad y obligatoriedad de la aplicación de técnicas sustentables, ya que la arquitectura requiere del uso de materiales, energías renovables y agua, señaló el catedrático al dictar la conferencia “Arquitectura, resiliencia y cambio climático”, organizado por la Coordinación Politécnica para la Sustentabilidad.

Mayorga Cervantes indicó que en promedio cada persona en Estados Unidos, Canadá, Rusia y Australia genera 20 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2). México, Brasil, Argentina y Chile entre seis y diez, mientras que en algunos países de África oscila de cero a dos toneladas al año.

El también miembro de la Red de Medio Ambiente del Politécnico señaló que en algunas urbes se registran “islas de calor” (áreas en donde aumenta la temperatura del aire y superficie), como consecuencia del incremento de la población, la urbanización (empleo del cemento y asfalto), la deforestación, las actividades industriales y el entubamiento de los ríos.

Por ello, Mayorga Cervantes sostuvo que es indispensable modificar las condiciones de diseño y construcción de las nuevas cimentaciones para que éstas sean sustentables y tratar de revertir el proceso de degradación ambiental, principalmente en las ciudades, con la finalidad de afrontar las variaciones climáticas.