UG abre oportunidades a migrantes en México; Guadalupe Armenta es la primera beneficiada

21 de Agosto de 2017

UG abre oportunidades a migrantes en México; Guadalupe Armenta es la primera beneficiada


Guanajuato, Gto., a 20 de agosto de 2017.

En 2010, María Guadalupe Arelly Armenta González fue deportada de Estados Unidos, país en el que vivió desde que tenía 4 años. Durante años creyó que no había opciones para continuar sus estudios en México, hasta que la Universidad de Guanajuato (UG) le ofreció la oportunidad de ingresar como parte de un acuerdo para apoyar a migrantes en retorno.

En Estados Unidos, aprendió inglés a través del programa “Puentes”, dirigido a hijos de padres migrantes; fortuitamente, al regresar a Guanajuato se le brindó apoyo mediante un programa del mismo nombre, lo que tomó como una señal de que vendrían cosas buenas.

Arelly Armenta González nació en Valle de Santiago, pero a los cuatro años cruzó la frontera de manera ilegal junto a su madre. En Estados Unidos terminó la preparatoria, trabajaba y había comenzado sus estudios universitarios, hasta que la detuvieron, por manejar a exceso de velocidad.

“Ese día me desperté súper tarde a trabajar. Iba manejando muy rápido y me paró un policía y me preguntó si estaba legal y no pude mentir, ese día me arrestaron, me llevaron a la cárcel”, recuerda. Para no delatar a sus papás, decidió mantenerlos al margen del proceso.

Su primer viaje en avión fue como menos lo había imaginado, pues era parte de su “salida voluntaria del país”. “Nos tenían amarrados de las manos y de los pies, y fue cuando me llegó el impacto de la seriedad de todo el proceso”, relata. En Tijuana, un oficial le permitió conservar su dinero, para que pudiera pagar un lugar en donde pasar la noche.

“Tenía 20 años y pude ver que la frontera es muy fea y vi cosas que me sacaron de mi mundo rosa… me quedé en Tijuana tres meses porque no tenía IFE”, hasta que consiguió a unas personas para que le sirvieran de testigos y así poder obtener un documento que le permitiera acreditar su identidad.

Al llegar a Guanajuato consiguió trabajo gracias a su dominio del idioma inglés, se casó y tuvo una hija. Sin embargo, Guadalupe Arelly sentía que necesitaba concluir sus estudios, “pero en mi diploma de la prepa (en Estados Unidos) sólo me pusieron Arelly Armenta, aquí me dijeron que mi nombre tendría que estar completo y pues conseguir el diploma con el nombre cambiado fue difícil”.

Para seguir estudiando “como que se me cerraban las puertas, hasta que un día mi coordinadora del programa ‘Puentes’ me envió un correo en el que le planteaba una alternativa”, le ofrecieron opciones sobre la licenciatura que le gustaría estudiar y fue entonces que consideró estudiar la Licenciatura en la Enseñanza del Idioma Inglés, que ofrece la Universidad de Guanajuato.

“Me mandaron un mensaje de la UG y me guiaron en todo el proceso, les conté toda mi historia y me dijeron que no me tenía que preocupar por el idioma o los papeles o cualquier cosa y cuando me dijeron eso empecé a llorar porque pensé: esta va a ser mi oportunidad para estudiar”.

El apoyo que le ofreció la Máxima Casa de Estudios del Estado deriva del Acuerdo de Flexibilidad para el Ingreso y Trayectoria Académica en la Universidad de Guanajuato, y del Acuerdo Específico en Consideración a los Migrantes en Retorno, los cuales reconocen las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan quienes regresan al estado por las nuevas políticas migratorias de EE.UU.

Por ello, se flexibilizan procesos de admisión, así como la convalidación y reconocimiento de los estudios realizados en instituciones estadounidenses. La institución ofrece acompañamiento jurídico, académico, así como asesoría y apoyo para acceder a becas o incorporarse al mercado laboral.

“En la UG me dijeron, aquí estamos para ayudarte y así fue, me ayudaron en todo el proceso, nunca me dejaron sola”. Actualmente, Guadalupe Arelly Armenta imparte clases en primaria y secundaria, así como cursos de negocios en inglés. Debido a que las clases de la licenciatura son los viernes y sábados, puede cursarla sin problemas de horario.

“Mi deportación fue hace tiempo, pero nunca hubo un programa como este, estoy muy contenta de ser la primera beneficiada y eso me da gusto porque así más personas van a poder acabar sus estudios”.