Un país con instituciones fuertes puede detener el populismo

31 de Octubre de 2019

Un país con instituciones fuertes puede detener el populismo


25 de octubre de 2019.

• Kurt Weyland, académico de la Universidad de Texas en Austin, analizó, en una charla frente académicos y alumnos del ITESO, cómo el populismo puede dañar una democracia hasta destruirla y dio algunas pistas para evitar que eso pase.

Durante mucho tiempo en Estados Unidos vieron el populismo desde lejos. Era un fenómeno que ocurría en otros países, pero no en el suyo. Líderes megalómanos llegaban al poder y hacían girar todas las decisiones en torno a su persona. Hasta que llegó 2016. Donald Trump obtuvo la candidatura del partido Republicano, y no sólo eso, ganó las elecciones presidenciales.

Por eso, desde hace tres años el país de la bandera de las barras y las estrellas ha tenido que aprender de la experiencia internacional, en particular la de Latinoamérica. Con esta idea Kurt Weyland comenzó su charla el pasado 24 de octubre en el Auditorio Q del ITESO, hasta donde llegó para compartir sus investigaciones bajo el título “El populismo de Trump, ¿una amenaza para la democracia liberal?”.

El investigador estadounidense es profesor de la Universidad de Texas en Austin y ha dedicado buena parte de su trayectoria a analizar el efecto del populismo y cómo éste puede destruir una democracia. Así, ha repasado los casos de Venezuela, Perú, Turquía y Hungría, países que han visto destruida su democracia con el ascenso de líderes populistas.

Pero ¿qué es el populismo? Weyland lo describió como “una estrategia política a partir de un líder carismático que se mantiene en contacto directo con una masa de seguidores fieles, dejando de lado cualquier proceso institucional o cualquier intermediario”.

En ese sentido, el académico añadió que el liderazgo populista se caracteriza porque “siempre quiere aumentar su poder”, mientras que una democracia de corte liberal “busca la dispersión de ese mismo poder, propicia la existencia de contrapesos”.

Aunque en la avanzada populista es indispensable contar con una figura carismática y capaz de seducir a las masas, también es necesario un terreno fértil para que dicha estrategia florezca. Este terreno, detalló el académico, se compone de una debilidad institucional y de procesos de crisis en los que la figura populista se presenta como la solución definitiva a los problemas.

Señaló que para contrarrestar esas amenazas es importante contar con un eficiente sistema de partidos y un sistema parlamentario abierto.

En relación con cuál grupo social es más susceptible de ser seducido por un líder populista, dijo que de acuerdo con sus investigaciones ha constatado que en América Latina los jóvenes caían con más facilidad en los populismos de izquierda, mientras que en Estados Unidos las personas mayores se dejaban seducir por los populismos de derecha. Como ejemplo citó la ascensión de Donald Trump, a quien no calificó como una amenaza para la democracia estadounidense a pesar de lo ya visto.

Moderado en sus comentarios sobre la política mexicana, Kurt Weyland señaló que en México había un peligro mayor de que López Obrador pudiera hacer mella en la democracia del país debido a su perfil, y señaló que, ante la mayoría de Morena en el Congreso, el verdadero contrapeso estaba en el Poder Judicial.

Añadió que “en México tienen un muro muy importante: la regla de la no reelección. Porque todo líder populista se quiere reelegir, quiere conservar el poder. México estará a salvo mientras logre garantizar el principio de no reelección”.

También señaló que en muchos casos el populismo no destruye por completo las democracias, pero sí las daña. En esos casos, agregó, siempre viene un deterioro, pero luego ocurre una revitalización.

Cuestionado sobre la posibilidad de que Donald Trump sea destituido de la presidencia a causa del juicio político que está por comenzar —el llamado impeachment—, comentó que es poco probable que le revoquen el mandato, aunque todo puede suceder.