Una propuesta para mejorar la calidad de vida de adultos mayores

22 de Octubre de 2019

Una propuesta para mejorar la calidad de vida de adultos mayores


15 de octubre de 2019.

• Un grupo multidisciplinario de estudiantes resuelve, desde un Proyecto de Aplicación Profesional, algunas de las problemáticas más comunes que ponen en riesgo a este sector de la población.

Suena el despertador y medio dormido te levantas. En el camino al baño tropiezas y caes, al intentar meter las manos para amortiguar el golpe te lesionas una muñeca. Tus huesos todavía son fuertes, así que sólo te la inmovilizarán durante un par de semanas en las que deberás sortear tu día a día con una mano. Será difícil, pero no imposible.

Ahora imagina que esto te ocurre cuando tengas 80 años, como es el caso de Francis. Tus huesos serán más frágiles y esa caída traerá consecuencias graves. De hecho, estos accidentes son la segunda causa de muerte en personas mayores, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con esta situación en mente, Mónica Montufar y Andrea Hernández, estudiantes de la Licenciatura en Arquitectura del ITESO, elaboraron un manual con sugerencias para que la vivienda de los adultos mayores sea más segura.

No se trata de un asunto menor, porque en 31 años la población de adultos mayores aumentará a más del doble en el país. Es decir, uno de cada cuatro mexicanos tendrá más de 60 años.

“Debemos prepararnos para la problemática que va a enfrentar el país. No tenemos la infraestructura para los adultos mayores y tampoco se toman las medidas adecuadas para atenderlos”, señalaron las estudiantes al presentar su propuesta de vivienda ideal como parte del Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) “Geronto-tecnología, geronto-diseño y comunicación: ciudades amigables con los mayores en Guadalajara”.

Mónica y Andrea acudieron durante varias semanas a dos Centros de Día del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF): el Primero de Mayo y el Oblatos, en donde se ofrecen actividades recreativas, culturales y deportivas para los adultos mayores.

Ahí, escucharon e hicieron preguntas a los mayores sobre cómo percibían los espacios en los que habitan. Con esto como base, hicieron un manual para que las casas o departamentos donde residen sean más seguros sin la necesidad de hacer una gran inversión. Este material se entregó al DIF junto con los otros proyectos que se han trabajado en este PAP.

“La mayoría de las viviendas en el país no están adaptadas para los adultos mayores, daña su calidad de vida y es por eso que es tan importante hacer un cambio en la formación de arquitectos”, apuntaron las estudiantes de arquitectura, quienes anticiparon un acercamiento con la coordinación de su carrera para proponer que este tema sea incluido en el programa educativo.

Fue en el año 2000 cuando en la Licenciatura en Psicología se comenzó a trabajar con adultos mayores como parte el Proyecto de Formación Profesional en escenarios de pobreza, cuenta Margarita Maldonado, quien junto con María Martha Ramírez y Cristina Rojo, coordina el PAP.

En el período Primavera 2019 el PAP se transformó en un proyecto interdisciplinario. Cristina Rojo detalla que esta etapa comenzó como una iniciativa para generar alternativas de envejecimiento saludable y activo dentro del programa Ciudades Amigables de la OMS (https://extranet.who.int/agefriendlyworld/), al que pertenece el DIF Guadalajara.

Más que talleres

En el ciclo escolar Otoño 2019, estudiantes de las licenciaturas en Psicología, Nutrición y Ciencias de los Alimentos y en Diseño van a los Centros de Día de Polanco y Primero de Mayo, donde imparten tres talleres: alimentación, sexualidad y relaciones afectivas, y conceptos de la vejez. Pero es mucho más que eso, estos espacios son puntos de encuentro entre dos generaciones que comparten conocimientos, consejos y confidencias.

Maldonado destaca la dinámica que ocurre en los talleres, mientras observa al grupo de nutrición. Los adultos mayores ponen atención, tienen una actitud de respeto hacia las estudiantes que les explican el consumo de grasas. Además, los estudiantes escuchan los comentarios que los integrantes del grupo les hacen e instan al resto a escucharse mutuamente. En este taller también está una estudiante de psicología que intercala las dinámicas con ejercicios para favorecer procesos cognitivos como la memoria y la atención.

Al terminar las sesiones de los talleres hay un par de señoras que se acercan a las estudiantes para platicar en privado en alguna de las jardineras del lugar. Luisa Fernanda Basáñez, alumna de psicología, quien imparte el taller de sexualidad enfocado a relaciones afectivas, cuenta que una de las personas que la abordaron al final se ponía muy nerviosa al hablar ante el grupo, temblaba y se le formaba un nudo en la garganta, situación que cambió hasta que ese día habló abiertamente con un tono de voz alto y tranquilo.

“Estamos enfocando el taller al amor de familia, propio y de pareja. Les enseñamos a manejar sus emociones y los empoderamos en esta parte de autoestima”, señala, y agrega que el tema de sexualidad es tabú en esta población porque se entiende como una cuestión de coito y en el taller se aborda la sexualidad desde una perspectiva más amplia.

“Los adultos mayores son una población que va a seguir en aumento. Es un sector que tiene muchas necesidades, así que estudiantes de todas las carreras pueden enfocarse en los adultos mayores y ellos van a agradecer ese interés por ayudarlos, porque forman parte del segmento poblacional más vulnerable e ignorado”, dice mientras sostiene una bolsa con guayabas que le llevó una de las personas que toma el taller con ella.

Además de la atención emocional

Este semestre, Dana Domínguez, estudiante de la Licenciatura en Diseño, tiene la encomienda de crear un zapato confortable para las personas de la tercera edad. Cuando hace visitas a los Centros de Día se sienta a preguntarles qué colores les gusta; qué les resulta más fácil abrochar, si un cierre o velcro; si es mejor un zapato abierto o uno cerrado, si quieren que sean más amplios de adelante, si prefieren que sean de piel o de tela.

Conforme avanzan las semanas, los bocetos se van detallando y al final de este periodo Dana tendrá una propuesta, la cual se sumará a otras que ya entregó el PAP al DIF. Una de las iniciativas presentadas fue Punto Mayor, un módulo itinerante para que las personas mayores pudieran asistir a talleres de nutrición o psicología, pensando especialmente en aquellos que no pueden asistir a los centros del DIF.

Por otro lado, estudiantes de las licenciaturas en Mercadotecnia y Comercio y Negocios Globales buscaron acercar a los adultos mayores al e-commerce para que vendieran sus manualidades. “Pero, se toparon con que el uso de la tecnología no es igual, ni la manera de aprender. Fue un proyecto interesante para ellos porque los hizo caer en cuenta desde dónde tenían que empezar. Había que dar un paso previo antes de impulsar este tipo de proyectos”.

Uno de los problemas más fuertes, dice Cristina, es que se segrega a este grupo poblacional. Se habla de incluirlos en el ámbito laboral, pero es difícil que accedan a las tecnologías y a las dinámicas comerciales que se llevan a cabo en la actualidad.

“Algunos de ellos decían: ‘yo ya trabajé muchos años y ya no quiero trabajar’.... El tema es cómo capitalizar la experiencia que tienen muchos de ellos de manera que se pueda aprovechar en nuevas generaciones”.

Durante el verano de este 2019 otro equipo puso atención al servicio que prestan los comercios a los adultos mayores e ideó una certificación para establecimientos amigables con este sector, basada en los criterios de la OMS y en las observaciones de los adultos que asisten a los Centros de día del DIF.

Con ellos se fueron a recorrer los comercios a los que regularmente asisten, no solo para evaluarlos sino también para hablar con los propietarios.

El tema va más allá de si los locales tienen rampas de ingreso, pues también es relevante si ofrecen a los mayores dónde sentarse, si hay una fila preferencial, si los llaman por su nombre y si los anuncios de las ofertas son visibles para ellos, por ejemplo.

Maldonado señala que, aunque generacionalmente los estudiantes están lejos de los adultos mayores, se van sensibilizando sobre este sector de la población, incluso se van acercando a las personas mayores de su familia. “Cuando logran hacer contacto con sus propios ancianos desde otra perspectiva, esto vale la pena”.

Algunos consejos para las casas donde habitan adultos mayores

• Eliminar alfombras
• Pintar escalones y desniveles
• Poner al alcance los utensilios de cocina que más utilicen
• Deshacerse de muebles innecesarios