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2.4.1 Matrícula por áreas del conocimiento
Un primer indicador que se relaciona con la pertinencia social es la distribución de la matrícula entre las áreas del conocimiento. Como ha sido anotado en casi todos los estudios realizados con anterioridad, existen grandes desequilibrios en la composición de la matrícula, pero lo más significativo es que se muestran pocos avances en la presente década en la dirección señalada en los programas nacionales de desarrollo de este nivel educativo en cuanto a la reorientación de la misma. En los cuadros 2.14 y 2.15 se reporta la distribución de la matrícula por área del conocimiento en cada uno de los niveles de educación superior en términos absolutos y relativos, mientras que en la gráfica 2.12 se presenta la distribución global.Como se observa en la gráfica 2.12, el sistema de educación superior atiende marginalmente la formación de recursos humanos para el sector primario, que aún ocupa casi la cuarta parte de la PEA del país y el peso de la formación científica y técnica es insuficiente para el nivel de desarrollo de México. La matrícula de Ciencias Agropecuarias continúa disminuyendo en términos absolutos y relativos y actualmente representa el 2% de la matrícula total. Lo mismo sucede con el área de Ciencias Exactas y Naturales, en la que está inscrito el 2% de los alumnos. La matrícula de las Ingenierías y Tecnologías y las Ciencias de la Salud se ha estabilizado en el 27% y 8% respectivamente. El área de Educación y Humanidades, contando la educación normal, representa el 17% (sin considerar la educación normal, a nivel licenciatura, el porcentaje baja a 4%). En el otro extremo se encuentra el área de Ciencias Sociales y Administrativas que continúa con el mayor crecimiento: actualmente absorbe el 44% de la matrícula. Si no se cuenta la educación normal, el porcentaje aumenta al 50%, esto es, uno de cada dos estudiantes de licenciatura universitaria y tecnológica cursa alguna de las carreras de esa área.
En el mapa 3 se aprecia el peso de la matrícula asociada a cada una de las áreas del conocimiento en las entidades federativas. En Ciencias Agropecuarias las entidades que tienen una mayor proporción de la matrícula son Tlaxcala (7.28%) y Coahuila (6.05%); las entidades que tienen menor proporción son Quintana Roo (0.93%), Hidalgo (0.84%) y Baja California (0.73%).
En el área de Ciencias de la Salud las entidades con mayor proporción de la matrícula son Michoacán (16.6%), Zacatecas (12.4%) y Oaxaca (12.3%); las que no tienen matrícula en esta área del conocimiento son Baja California Sur y Quintana Roo.
En el área de Ciencias Naturales y Exactas destaca la matrícula de Baja California Sur (7.3%); en cambio 14 instituciones tienen menos del 1% de su matrícula en esta área. Chihuahua no tiene alumnos en ella.
La proporción de la matrícula en Ciencias Sociales y Administrativas es muy alta en todas las entidades. Sobrepasa el 50%: Sinaloa (59%), Sonora (57%), Guerrero (54%) y Quintana Roo (53.8%). Campeche, Nayarit e Hidalgo tienen menos del 30%.
En el área de Educación y Humanidades sólo en Nayarit la matrícula asociada sobrepasa el 50% del total. Sinaloa y el Distrito Federal tienen menos del 10%.
En el área de Ingeniería y Tecnología destacan por su alta proporción Coahuila (35.5%), Veracruz (34.5%) y Chihuahua (34.3%). En cambio, tienen menos del 20% Campeche (19.6%), Yucatán (17.1%), Nayarit (14.3%) y Guerrero (13.8%).
Si se observan las entidades con mayor matrícula en relación con el predominio de la población estudiantil inscrita en las áreas del conocimiento, se observa lo siguiente: Distrito Federal (338,343 alumnos), Estado de México (135,906) y Nuevo León (103,459), tienen un predominio bimodal en las áreas del conocimiento de Ciencias Sociales y Administrativas (más del 40%) e Ingeniería y Tecnología (más del 26%). En el otro extremo, las entidades con menor matrícula: Colima (10,784 alumnos), Quintana Roo (5,793) y Baja California Sur (5,430) también tienen un comportamiento bimodal y no se diferencian del grupo anterior de entidades, ya que cuentan con una matrícula mayor al 41% en el área de Ciencias Sociales y Administrativas y mayor al 22% en el área de Ingeniería y Tecnología. Es interesante observar que las entidades que se ubican en la zona norte (Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León) tienen una mayor proporción de matrícula en el área de Ingeniería y Tecnología que las que se encuentran en la zona sur (Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Quintana Roo, Yucatán y Campeche), lo que podría explicarse por el diferente grado de desarrollo industrial de cada región.
Si se compara el mapa 3 con el mapa 2 se advierte que en algunas entidades federativas, pese a que la matrícula total es alta, ésta no se distribuye en todas las áreas del conocimiento o es desproporcionadamente baja en algunas de ellas. Es el caso, por ejemplo, de Chihuahua que no tiene programas en el área de Ciencias Naturales y Exactas y Nuevo León, que en esta área, apenas tiene el 0.59% de su matrícula total.
De mantenerse el mismo comportamiento de la demanda como se apunta en el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000, la mayoría de los aspirantes continuará demandando carreras del área de Ciencias Sociales y Administrativas como son contaduría, derecho y administración. Uno de los factores que explica esta situación es la evolución que han tenido los sectores económicos en nuestro país: el empleo en el sector agrícola ha disminuido, en el sector industrial ha crecido moderadamente y en el sector de servicios ha aumentado en forma importante. En 1995 la población ocupada por sector fue del 22.6% en el primario, del 24.4% en el secundario y del 52.7% en el terciario. Si se proyectan las tendencias para el futuro como se vió en el primer capítulo, la población ocupada aumentará en el sector terciario durante las próximas décadas.
Por lo que se refiere a los profesionales, solamente se cuenta con datos de su distribución a principios de la presente década. Estos evidencian la concentración en el sector terciario: 72.3%, frente al 2.9% en el primario y 21.5% en el secundario (cuadro 2.16). En los mapas 4 y 5 se puede observar la distribución de la matrícula entre las áreas del conocimiento en cada estado y su contraste con la población ocupada según el sector de actividad y la participación porcentual del PIB.
El mapa 4 y el cuadro 2.17 dan cuenta del grado de relación entre el valor porcentual de la matrícula por áreas del conocimiento en cada una de las entidades federativas, con el valor porcentual de la población ocupada en los sectores económicos. Para efectuar el análisis de la relación entre estas dos variables se partió de los siguientes supuestos: la matrícula comprendida en el área uno, Ciencias Agropecuarias, se relacionó con el sector primario; la matrícula de las áreas tres y seis, Ciencias Naturales y Exactas, e Ingeniería y Tecnología, respectivamente, fueron asignadas al sector secundario; y la matrícula de las áreas dos y cuatro, Ciencias Sociales y Administrativas, y Educación y Humanidades, se consideró que predominantemente podrían asociarse con el sector terciario.
En el sector primario se observa un alto grado de incongruencia entre la matrícula de las carreras de Ciencias Agropecuarias y la población ocupada en el sector correspondiente en las entidades. En el nivel nacional sólo el 2% de la matrícula corresponde a este sector. En contraste con lo anterior, el 23% de la población ocupada se encuentra en el sector primario. Los mayores contrastes se advierten en Oaxaca, donde la matrícula es apenas del 2% y la población ocupada en este sector es del 51%; y en Guerrero que tiene sólo el 1% de su matrícula correspondiente a este sector y una población ocupada del 41%. Hidalgo posee 1% de su matrícula en carreras correspondientes al sector primario y 37% de su población ocupada en este sector.
En el sector secundario el porcentaje de la matrícula asociada en relación con el porcentaje de la población ocupada es bastante equilibrado. Los únicos casos con desproporción moderada son: Tabasco (35% matrícula y 20% población ocupada), Baja California Sur (35% matrícula y 20% población ocupada) y Quintana Roo (26% y 16%, respectivamente).
En el sector terciario se observa una marcada desproporción en muchas entidades entre la matrícula correspondiente a las carreras que tienen como destino este sector y la población ocupada. Los casos más marcados en esta asimetría, que presentan una diferencia significativa entre la matrícula asociada a las carreras del sector terciario y la población ocupada, son: Guerrero (84% y 46%), Chiapas (74% y 36%) y Oaxaca (72% y 34%). Este desequilibrio puede tener como
efecto una alta desocupación de los egresados de las carreras relacionadas con las actividades de este sector.
El mapa 5 y el cuadro 2.18 presentan una comparación entre el valor porcentual de la matrícula en las áreas del conocimiento en cada una de las entidades federativas, con el valor porcentual del Producto Interno Bruto (PIB) en los sectores productivos. En el sector primario se observa una incongruencia importante entre la matrícula correspondiente a las carreras de Ciencias Agropecuarias y el PIB generado por este sector. Los mayores contrastes se tienen en Nayarit, donde sólo existe un 2% de alumnos que estudian carreras correspondientes a este sector, frente al 20% del PIB. Situación semejante ocurre en las entidades de Oaxaca (2% y 19% respectivamente), Chihuahua, Guerrero, Guanajuato y Tamaulipas con una proporción del 1% de alumnos matriculados frente al 10% del PIB.
En el sector secundario, de manera semejante a lo que se observa en el mapa 4, la proporción de la matrícula en relación con el porcentaje de la población ocupada presenta desequilibrios. Los casos de desproporción son: Quintana Roo que tiene un 26% de la matrícula frente a un 7% del PIB sectorial; Campeche, de manera semejante, posee un 20% de la matrícula y un 37% del PIB sectorial. Fenómeno contrario ocurre en Baja California Sur, entidad en la que la matrícula es superior en 17% al PIB sectorial.
En el sector terciario la proporción de estas dos variables es muy equilibrada en la mayoría de las entidades federativas. Los casos excepcionales de desequilibrio se presentan en Nayarit (84% matrícula y 55% PIB sectorial), Hidalgo (73% matrícula y 55% PIB), y de manera inversa en Quintana Roo (73% matrícula y 91% PIB).
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