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2.5.3 El personal académico

El número de plazas de personal académico del sistema de educación superior ha ido creciendo de manera significativa en el transcurso de las últimas décadas hasta alcanzar en el ciclo 1998-1999, la cifra de 192,406. El 82.4% corresponde a la licenciatura; el 8.7% a la educación normal y el 8.9% al posgrado (cuadro 2.32). El 29.4% de las plazas es de tiempo completo, el 8.9% de medio tiempo y el 61.7% por horas26 (gráfica 2.15). La proporción de profesores de tiempo completo ha venido aumentando de manera importante, pues en 1980 tan sólo representaba el 17% (gráfica 2.16).
La distribución del personal académico, sin embargo, varía de manera importante de acuerdo a las áreas del conocimiento y al tipo de institución. A su vez, esta distribución varía entre las entidades federativas (
mapas 6 y 7).

El Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP), puesto en operación por el gobierno federal a finales de 1996, tiene como uno de sus propósitos, mejorar las proporciones del personal académico de tiempo completo y por hora en cada dependencia académica, en función de la naturaleza y características de los programas académicos que imparte.

El programa tiene dos facetas: 1) el otorgamiento de becas a los profesores de carrera contratados antes de 1996 para que todos obtengan un grado a nivel de posgrado, y 2) el compromiso de las IES públicas de no contratar personal de tiempo completo que no cuente ya con el perfil deseable.

En cuanto al personal académico adscrito al posgrado, en 1995 se reportaron 10,934 profesores (7% del total) y en 1999 17,031 (8.9%), lo que significó un crecimiento del 56%. En 1999, 7,615 profesores estaban contratados de tiempo completo; 1,687 de medio tiempo y 7,729 por horas.

Al analizar con datos de 1998, la proporción de profesores de tiempo completo por áreas del conocimiento con respecto a los profesores de medio tiempo y por horas, se pone de manifiesto que el área de Ciencias Agropecuarias es la que cuenta con la mayor proporción de profesores de tiempo completo (61%). Esta área se cultiva fundamentalmente en las escuelas de agronomía y veterinaria (es importante señalar que la matrícula de esta área ha disminuido en los últimos años). Le sigue, en orden de importancia, el área de Ingeniería y Tecnología con el 39% y en tercer lugar se ubica la de Ciencias Naturales y Exactas con el 31.6%, donde se consideran las carreras de biología, matemáticas, física y química. El resto de las áreas se sitúan como sigue: Ciencias de la Salud con el 26.4%, Educación y Humanidades con el 24%, y, por último, las Ciencias Sociales y Administrativas con el 18.2%
(cuadro 2.33).

Por ahora, esta información sólo permite construir una visión muy general de la composición de los profesores por tiempo de dedicación y por áreas del conocimiento, aspecto que se debe relacionar con la formación académica, experiencia y prácticas docentes, con la antigüedad y con las diferentes modalidades de contratación. De ahí que, para tener un conocimiento más completo de la planta académica de las IES y del conjunto del sistema de educación superior, sea indispensable realizar estudios acerca de los académicos mexicanos.

Es importante señalar que el crecimiento en el número de plazas del personal académico respondió a las necesidades de contratación derivadas de la expansión de la matrícula a partir de la década de los setenta. De 1970 a 1985 el número de profesores e investigadores se cuadruplicó y en su incorporación no se dio la atención suficiente al nivel académico y a la formación pedagógica. De los profesores de tiempo completo que imparten programas a nivel de licenciatura, el 26% tiene el grado de maestría y solamente el 6% el de doctorado. Además, se cuenta con reducidos cuerpos académicos consolidados e insuficientemente distribuidos en las IES del país, y éstas, en general, requieren de una estrategia viable para el desarrollo y renovación de su personal académico. Es aún incipiente la conformación de nodos regionales por núcleos y programas académicos de excelencia para la formación, actualización y capacitación de los profesores.

Una de las pocas investigaciones existentes sobre los académicos mexicanos, que abarcó a 3,774 profesores en ocho estados de la República Mexicana, documentó recientemente algunas características significativas de la planta académica de las instituciones de educación superior:
27

1. En cuanto al género del personal académico, se observó que en 1959, los hombres representaron casi el 77% del personal académico, mientras que en 1992, esta cifra descendió hasta el 68%; y la participación de la mujer en la academia pasó, en el mismo período del 23 al 32% .

2. En cuanto a la edad de la primera contratación, el promedio fue de 28 años; el 26% ingresó a la universidad como profesor teniendo menos de 24 años y el 74% con menos de 30 años. (Esto hace suponer que la mayoría del personal académico se convirtió en catedrático universitario antes de los 30 años).

3. En cuanto a la formación de los padres de los académicos estudiados en 1992, se encontró que:


4. En cuanto a la situación formativa al momento de su incorporación a la planta académica de las instituciones, se observó que:


A partir de estos datos se puede inferir que hay razones estructurales que explican la fragilidad actual de los cuerpos académicos de las IES mexicanas.

No hay que olvidar que la preparación del personal académico y su agrupación en cuerpos académicos constituyen los pilares fundamentales donde descansa la mejora de la calidad de la educación. Por ello es necesario seguir impulsando la operación del Programa de Mejoramiento del Profesorado en los próximos años, fomentando aún más la realización de estudios de posgrado por parte de los profesores de carrera que aún cuentan con la licenciatura.

Los profesores de la educación superior no se incorporan, en general, a los programas de movilidad entre las instituciones, a diferencia de lo que sucede en otros países. Una tendencia mundial es romper las fronteras institucionales en el quehacer académico. En nuestro caso ha sido una práctica predominante el que los egresados de una institución se incorporen a su planta académica. Actualmente, son incipientes aún los programas de movilidad de académicos a nivel nacional e internacional, y son insuficientes las redes que enlazan a los académicos por campos disciplinarios o temáticos.

El perfil predominante del profesor es de corte tradicional, centrado en la figura del docente frente a grupo. La expansión de la matrícula en las próximas décadas difícilmente podrá darse sobre la base del modelo de enseñanza-aprendizaje hoy vigente. Con los actuales indicadores profesor/alumno, el número de profesores que se necesitarían en las próximas décadas para atender más alumnos pareciera difícil de alcanzar.

La expansión requerirá de un nuevo perfil del profesor universitario que responda al paradigma emergente de la educación superior, en el que la relación tradicionalmente vertical entre profesores y alumnos evolucione hacia un modelo horizontal, en el que se redefinan los papeles del profesor y del alumno.
28 El paradigma del aprendizaje deberá desplazar al de la enseñanza y los profesores asumirán aún más el rol de asesores o coordinadores en el proceso de formación.

La deshomologación de los ingresos de los profesores e investigadores ocurrida a lo largo de la presente década mediante el otorgamiento de estímulos al desempeño ha representado un avance en el proceso de consolidación de los cuerpos académicos y su permanencia en las instituciones públicas. Sin embargo, aún no se han recuperado los niveles de ingreso de 1982, lo que ha llevado a que algunos profesores busquen fuentes de ingreso complementarias.

Cabe señalar que la instrumentación de los programas de estímulos en las IES públicas ha tenido que superar varios problemas como el relativo a la definición de los criterios para la evaluación del trabajo académico en las diversas disciplinas. Este tipo de programas ha fomentado el trabajo individual privilegiando los indicadores cuantitativos sobre los cualitativos. Es importante señalar, que la homologación de los tabuladores salariales en las IES públicas, que no toma en cuenta las diferencias entre el mercado académico y el mercado profesional, impide actualmente la consolidación del personal académico en ciertas áreas muy competidas a nivel nacional e internacional. Las condiciones actuales, sin embargo, no permiten llevar a cabo un proceso de deshomologación de tabuladores como se requiere para consolidar cuerpos académicos en las IES en ciertas disciplinas.


27 Gil Antón, Manuel, (director): “Los rasgos de la diversidad: un estudio sobre los académicos mexicanos”, UAM-Azcapotzalco, México, 1994 y Gil Antón, Manuel: “Origen, conformación y crisis de los enseñadores mexicanos: posibilidades y límites de una reforma en curso”, en Tres décadas de políticas del Estado en la Educación Superior, Colección Biblioteca de la Educación Superior, ANUIES, 1998, pp. 59-99.

28 Documento base del debate temático “De lo tradicional a lo virtual: las Nuevas Tecnologías de la Información”, Conferencia Mundial sobre la Educación Superior. UNESCO, 1998, p. 11.








 

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