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2.5.5 Proceso de enseñanza-aprendizaje
Dos de los avances más importantes de los últimos años que merecen resaltarse, son la actualización de los contenidos de los planes y programas de estudio que imparten las instituciones y la mejora de los procesos educativos. Precisamente, una de las líneas de trabajo a la que se le ha dado especial atención en los planes de desarrollo de las IES, es la revisión y actualización curricular. Los procesos colegiados e interinstitucionales de evaluación y acreditación han llevado a interactuar en estos procesos, tomando en cuenta los avances del conocimiento y las nuevas prácticas profesionales.
Por su parte, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación han permitido el desarrollo de programas académicos no convencionales como son los programas a distancia-, además de la incorporación de la cultura informática a los procesos de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, y sin negar importantes cambios realizados en la última década, aún persisten problemas en la concepción y práctica educativa predominante.
Los programas de formación, al tener una fuerte tradición disciplinaria, atienden de manera insuficiente la nueva conformación de los campos del conocimiento y de la práctica de las profesiones; a su vez, la organización curricular ha ido incorporando, aunque aún de manera incipiente la formación en el trabajo, la experiencia y la práctica profesional. Por ello, es aún precaria la visión multidisciplinaria e integral que articule las ciencias y las humanidades, si bien recientemente están surgiendo nuevos programas académicos más adaptados a las transformaciones en el campo del conocimiento y de las disciplinas.
Pese a la diversidad y amplitud de opciones ofrecidas (más de 300 programas distintos en licenciatura), las IES trabajan, por lo general, según un modelo similar: la carrera profesional como prácticamente la única opción con muy pocas salidas intermedias. La formación que se ofrece en las IES no tiene una clara diferenciación, de acuerdo a distintas vocaciones: sea una formación profesional más ligada al empleo, o bien una más ligada a la academia.
En el sistema de educación superior son aún escasos los estudios de seguimiento de egresados que pudieran sustentar más sólidamente la actualización de los planes y programas de estudio, por lo que el diseño reciente, por parte de la ANUIES, de un esquema básico para la realización de estos estudios representa una contribución significativa en esta dirección.30
Por lo que respecta a la estructura curricular, ésta es, en general, vertical y poco flexible, lo que obstaculiza la movilidad de los estudiantes entre programas, opciones y niveles formativos. Las licenciaturas continúan con una orientación de especialización temprana, tienden a ser exhaustivas con una duración demasiado larga y carecen por lo general de salidas intermedias.
Durante los últimos años, se han realizado transformaciones diversas en los métodos educativos, pero aún en muchas instituciones se continua privilegiando la enseñanza sobre el aprendizaje con métodos tradicionales centrados en la cátedra, que privilegian lo memorístico y la reproducción de saberes, sobre el descubrimiento. En estos casos, los procesos y prácticas educativas son convencionales, poco flexibles y escasamente innovativos, resultado de la rigidez en la formación universitaria. La educación sigue siendo excesivamente teórica, en tanto en los trabajos prácticos predomina el carácter ilustrativo, más que la experimentación o el contacto directo con problemas concretos. La investigación, salvo en el nivel de posgrado, aún no aporta lo suficiente a la formación del estudiante de licenciatura. Es insuficiente todavía la utilización de herramientas didácticas modernas basadas en las tecnologías de la comunicación e información a disposición de las IES.
Por otra parte, en los procesos educativos no se le da la atención que merece a la formación y refuerzo de los valores, así como al desarrollo de las habilidades intelectuales básicas, como son el desarrollo de la creatividad, la innovación permanente, el manejo de lenguajes y el pensamiento lógico. La práctica de los idiomas extranjeros tampoco está suficientemente desarrollada entre los estudiantes y los profesores.
En relación al proceso de enseñanza-aprendizaje, la encuesta a la que se hizo referencia en el apartado anterior, ofrece información sobre una serie de prácticas educativas, tanto por parte de los estudiantes como del profesorado. En muchos casos siguen estando presentes métodos de enseñanza que se creían superados en la educación superior, o bien se esperaba que las actitudes y prácticas de los jóvenes se habían transformado por el simple hecho de ingresar a este nivel educativo. Llama la atención que una proporción de estudiantes que asciende al 40% declaró que siempre toma dictado, situación que manifiesta la pervivencia de métodos de enseñanza tradicionales entre los estudiantes y profesores, y que siguen reproduciendo una actitud pasiva ante el conocimiento.
Asimismo, el 30% de los estudiantes encuestados manifestó que casi nunca formulan preguntas al profesor y el 31% que casi nunca discute los puntos de vista expresados por él. Si a ello se agrega que el 43% reconoce que nunca o casi nunca prepara sus clases, es posible sostener que, en términos generales, algunas de las prácticas de enseñanza-aprendizaje imperantes en diversos ámbitos del sistema de educación superior, no se caracterizan por el impulso y desarrollo de la innovación y la creatividad por parte del profesorado; tampoco se aprecia, en una importante cantidad de estudiantes, una actitud participativa e interesada en el cultivo y el desarrollo del conocimiento.
Las condiciones de estudio que tienen los alumnos en sus lugares de residencia, pueden jugar un papel importante para un mejor desempeño y éxito escolar. El 74% de los encuestados declaró que cuenta con un espacio privado para estudiar en casa, lo que eventualmente representa una condición más favorable para el trabajo escolar; el 45.5% tiene computadora en su hogar, herramienta cada vez más indispensable para el trabajo escolar y para todo futuro profesionista. En éste último caso, también las diferencias entre instituciones públicas y particulares son importantes: el 79% de los estudiantes de las particulares declararon poseer computadora, en tanto que en los que estudian en instituciones públicas sólo llega al 32.7%; y en general el 30% no cuenta con una enciclopedia en casa.
El 33% de los alumnos indicó que sus profesores nunca o casi nunca les regresan sus trabajos escolares con correcciones: ¿cómo poder mejorar los procesos de aprendizaje entre los estudiantes si una proporción nada despreciable de nuestros profesores no les indican a sus alumnos sus errores, sus fallas, sus deficiencias para poder atenderlas y mejorar el proceso de aprendizaje de los alumnos?
El 32% de los estudiantes declaró que sus profesores nunca o casi nunca fomentan la realización de asesorías fuera del salón de clases. Como lo han demostrado algunos estudios, la falta de una atención más personalizada del profesorado hacia los estudiantes más allá del salón de clases, repercute en el desempeño ecolar de los jóvenes. Atendiendo a los subsistemas, en el caso de las instituciones particulares la proporción de los profesores que nunca o casi nunca fomenta la asesoría es del 34% y en el caso de las instituciones públicas es del 29%.
Desde esta perspectiva, es urgente que el sistema de educación superior afronte la necesidad de trabajar conjunta y coordinadamente en programas diversos que atiendan integral y sistemáticamente a los estudiantes. No basta con poner atención a los mecanismos de ingreso y egreso de los jóvenes, es preciso poner atención especial a los complejos procesos que se generan al interior de las instituciones educativas, en el largo trayecto que recorren los estudiantes una vez que ingresan a ellas y hasta que logran concluir sus estudios.
Por su parte, las evaluaciones del aprendizaje de los alumnos enfrentan serias limitaciones; en ellas predomina la visión individual del profesor sin garantías de objetividad en los resultados; no están generalizados en las instituciones los mecanismos de evaluación del trayecto escolar a través de instrumentos estandarizados y son incipientes las experiencias de evaluación externa en el egreso.
En casi todas las IES se ha institucionalizado la tesis profesional como requisito para la titulación. Hoy se están explorando nuevas opciones más centradas en la evaluación durante el trayecto del alumno, ante la evidencia de que en muchas ocasiones la tesis se ha convertido en un obstáculo innecesario para la evaluación del aprendizaje y el mejoramiento de los índices de titulación.
30 Esquema básico para estudios de egresados, Colección Biblioteca de la Educación Superior, Serie Investigaciones, ANUIES, 1998.
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