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2.5.6 Eficiencia y eficacia en la gestión institucional
Las tareas que la sociedad ha confiado a la educación superior constituyen en la actualidad un reto más diverso y complejo que en las décadas anteriores. Para su realización se cuenta con la autonomía institucional como estatuto de gran valía, al propiciar la universalidad, la pluralidad, la libre discusión de las ideas, la libertad de cátedra, la responsabilidad social y el servicio a la comunidad, factores que contribuyen al respeto por las diferencias y por ende a la construcción de una vida más democrática.
En los últimos años las IES han realizado cambios organizacionales que apuntan a simplificar la gestión institucional en todos los ámbitos para dar un mejor apoyo a la academia. Se han dado importantes mejoras en la administración y la normativa de las instituciones. Hoy en día, prácticamente todas las IES cuentan con procedimientos para la admisión, la permanencia y el egreso de los estudiantes que se rigen por criterios académicos, así como con estatutos para el ingreso, la promoción y la permanencia del personal académico y para su evaluación y el otorgamiento de estímulos. Adicionalmente, se han ido incorporando en los procesos de trabajo las herramientas tecnológicas modernas, que han simplificado las tareas administrativas.
Distintas IES vienen realizando procesos de cambio prometedores: están transitando a una nueva cultura a su interior en la que se enfatizan los valores asociados a la libertad académica junto con la responsabilidad social y la innovación; están pasando de un paradigma cerrado, centrado en la propia institución, a uno abierto que está atento a la evolución de la sociedad; las IES impulsan una mayor transparencia en la utilización de sus recursos e informan a la sociedad de sus resultados. Así, la apertura a la sociedad y el énfasis que hoy se pone a las actividades de vinculación son una muestra de la nueva valoración sobre el quehacer académico, y donde se puede apreciar cómo se están desarrollando nuevos enfoques educativos que en algunos casos representan saltos cualitativos hacia una nueva institución de educación superior.
Sin embargo, persisten múltiples problemas de organización y gestión. Se requiere una definición más puntual de las misiones institucionales que refleje las diferencias y que permita construir ventajas de unas instituciones frente a otras.
La expansión cuantitativa de la educación superior durante las décadas de los sesenta y los setenta no se acompañó de reformas de fondo de la educación superior y de su modelo académico. El crecimiento se dio bajo modalidades tradicionales y no fue acompañado de la calidad deseable en los procesos académicos. Por otra parte, la expansión no regulada aunada a la crisis de los ochenta (de identidad, de confianza y financiera), llevaron a instaurar en las IES condiciones poco propicias para la innovación permanente.
La estructura de las universidades es por lo general pesada y persisten los procesos de gestión centralizados. Las formas de organización institucional no siempre responden a los requerimientos del desarrollo académico, y continúan existiendo espacios de poder de tipo político, gremial y de grupo, que propician una cultura institucional de tipo burocrático. Los cuerpos colegiados no siempre se constituyen en los órganos de dirección académica para la toma de decisiones.
Ante este panorama, es importante señalar también que las inercias, las tradiciones, las costumbres arraigadas al interior de las comunidades académicas, así como la cultura política y laboral predominante, obstaculizan en ocasiones, los cambios académicos necesarios. De igual manera, la gran diversidad de posiciones políticas e ideológicas existentes al interior de las IES en torno a los papeles de la educación superior, ha impedido conformar proyectos de desarrollo institucional que cuenten con amplios consensos; los postulados de misión y de visión de las instituciones han sido asumidos tan solo en algunas instituciones por el total de los miembros de sus comunidades. En el conjunto de actores académicos se carece en diversas instituciones de una visión estratégica para el desarrollo de la misma, centrada en las nuevas tareas y actividades de la universidad en el marco de la sociedad del conocimiento.
En lo concerniente a los criterios para la elección o designación de los directivos de las IES, éstos no siempre están basados en criterios académicos (formación académica) y de desempeño (capacidad de gestión y experiencia académica-administrativa), pues continúan privilegiándose, en algunas IES, criterios de tipo político. En la gestión de las IES hay poca participación de académicos de otras instituciones, a diferencia de lo que sucede en otros países.
Otros aspectos observados son la deficiente formación y capacitación del personal administrativo, los insuficientes programas de estímulo al desempeño laboral, la inexistencia de un servicio civil de carrera y la falta de adecuación de la normativa que regula las relaciones laborales en las IES ante las nuevas condiciones y requerimientos del trabajo académico. En síntesis, la cultura laboral predominante no es la apropiada para sustentar los procesos de cambio que se requieren en las IES para atender los desafíos de la educación en la sociedad del conocimiento.
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