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2.5.8 La educación abierta y/o a distancia

A principios de la presente década la educación superior abierta y/o a distancia cobró una nueva dimensión en la educación superior, por el potencial que ésta representa en un mundo que reconoce cada vez más la importancia del conocimiento y la utilización de la alta tecnología, dando como resultado una ampliación de la oferta educativa en esta modalidad.31 En México estas modalidades educativas tienen una tradición de más de 50 años. En la educación superior la modalidad abierta inicia a partir de 1972, con el Sistema de Universidad Abierta (SUA) de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente se ofrecen 45 programas de licenciatura bajo estas modaliades en un total de 57 instituciones educativas. En el posgrado, 10 instituciones ofrecen 11 diplomados, seis especializaciones, 20 programas de maestría y tres programas de doctorado.*

En el nivel de licenciatura predominan los programas correspondientes al área de Ciencias Sociales y Administrativas, seguidos en importancia por los de Ingeniería y Tecnología, Ciencias Agropecuarias y Educación y Humanidades; son escasos los programas en Ciencias de la Salud y no se reporta ninguno en las Ciencias Exactas y Naturales.

Para dar una idea de la cobertura de la educación abierta y a distancia en licenciatura y posgrado, se puede señalar que la Universidad Nacional Autónoma de México, reportó 13,354 alumnos en el primer semestre de 1999; la Universidad de Guadalajara cerca de cinco mil alumnos; el Sistema de Institutos Tecnológicos dependientes de la Secretaría de Educación Pública contó con más de cuatro mil estudiantes inscritos en 27 institutos tecnológicos; por su parte, la Universidad Virtual del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey reportó durante 1997 más de treinta mil alumnos, de los cuales 2,662 corresponden al nivel de licenciatura. Sin embargo, la oferta educativa del sistema de educación superior en su conjunto, tanto por el número de instituciones como por la oferta de programas en educación abierta y/o a distancia es aún limitada.

En cuanto al diseño de los programas, la diversidad es amplia: existen programas que reproducen en su estructura académica y administrativa los modelos escolarizados, así como aquellos cuyo diseño es flexible y facilita los espacios de aprendizaje independiente. Entre estos dos extremos, se encuentra una amplia gama de desarrollos académicos que responden a necesidades específicas de formación, actualización y capacitación para el trabajo.

Respecto a los medios y recursos utilizados, éstos van desde los medios convencionales de materiales impresos, objetos, vídeo, audio y teléfono, hasta el fax, los discos magnéticos, los CD ROM, las transmisiones televisivas y de videoconferencia vía satélite y la red Internet.

Entre los esfuerzos en materia de colaboración interinstitucional destacan las redes institucionales del Noroeste y Noreste que tienen el doble propósito de compartir la infraestructura tecnológica y los programas a distancia. Además, cabe mencionar el Memorándum de Entendimiento firmado en el mes de marzo de 1998, entre la ANUIES y el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa que estableció las bases de colaboración entre ambos organismos para impulsar la educación a distancia y que fue ampliado posteriormente para incorporar a la Unidad de Televisión Educativa de la Secretaría de Educación Pública. Estas acciones han abierto nuevos espacios como son la Barra Universitaria en EDUSAT y la construcción de un catálogo nacional de video educativo.

Ante los innumerables desafíos que se le presentarán en los próximos años al SES, desde la perspectiva de la educación abierta y a distancia se deberá realizar una serie de acciones con el propósito de garantizar la calidad de los programas, compatibilizar modelos, favorecer el uso de redes, facilitar el acceso a los bancos de información en línea, y conjugar esfuerzos para la formación, actualización y capacitación de recursos humanos y personal académico; además, será necesario optimar el uso de los recursos humanos y técnicos mediante la cooperación para ampliar y diversificar la oferta de programas y la matrícula en educación abierta y/o a distancia.

Si bien debe reconocerse que el estudiante en estas modalidades educativas ha sido tradicionalmente el adulto con capacidad para el autoestudio, es importante enfatizar que la ampliación y diversificación de la oferta educativa presencial se puede ver favorecida al combinar distintas modalidades. Por ejemplo, en un programa de licenciatura presencial, se podrían ofrecer a distancia algunas asignaturas, especialmente aquéllas que no requieren del uso de laboratorios o talleres. La combinación de modalidades puede mejorar la cobertura, la calidad y la eficiencia de los procesos, así como reducir los costos por alumno en la impartición de los programas. Cabe señalar que la impartición de cursos a distancia contribuye al desarrollo de redes de cooperación entre las IES y potencia la utilización de sus mejores recursos.


31 La Educación abierta y a distancia en México, CIIEDA-SEP, México, 1992. p. 13

* Para mayor información consulte el documento “Plan Maestro de Educación Abierta y a Distancia”, ANUIES, 1999.









 

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