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2.6 FINANCIAMIENTO E INFRAESTRUCTURA
2.6.1. Financiamiento
El financiamiento público a la educación superior ha sido uno de los temas más importantes en las agendas institucionales y de los gobiernos. La ANUIES, a lo largo del tiempo, ha formulado diversas propuestas para incrementar sus montos, diseñar mejores formas para su distribución y mejorar su administración en las instituciones.
En la década de los ochenta la educación superior sufrió los efectos de la crisis presupuestal del gobierno, con todos sus impactos negativos sobre el desarrollo de los programas académicos. Si bien el financiamiento mejoró en la década de los noventa, con respecto a la anterior, éste sigue siendo insuficiente para atender adecuadamente la creciente población escolar y realizar con calidad las actividades de generación y aplicación del conocimiento y de servicio a la sociedad. La crisis económica de 1995, aunada a la baja de los precios internacionales del petróleo en 1998, crearon a una situación de incertidumbre en torno a las políticas de financiamiento de largo plazo.
El gasto federal en educación superior como porcentaje del PIB observó una tendencia a la alza de 1989 a 1994, y a partir de ese año ha venido disminuyendo, al pasar del 0.66% en 1994 al 0.48% en 1999 (gráfica 2.22). El PIB real, por su parte, se incrementó en un 32% en el período 1989-1998 con lo cual el gasto federal en educación superior se incrementó en ese lapso en un 61.4% en términos reales, y el gasto por alumno en un 76.5%. El gasto federal por alumno (a precios de 1993), pasó de 4,913 pesos en 1989 a 8,672 en 1999 (cuadros 2.34 y 2.35). En el Anexo se presenta la evolución del PIB nominal y real en el período 1989-1998.
En la gráfica 2.23 se muestra la evolución de los recursos asignados a las universidades públicas en el período 1994-1999, a precios de 1993.
El incremento presupuestal para la educación superior se ha dado en una proporción menor que para la educación básica ( primaria y secundaria, lo cual se explica por la política del Gobierno Federal de dar prioridad a la educación básica y de disminuir la brecha en el costo por alumno respecto de los niveles superiores. En la última década la proporción destinada a la educación superior, al posgrado y a la investigación con respecto al gasto federal educativo total pasó del 17.4% en 1989 al 15.9% en 1999 (gráfica 2.24).
Hay que observar que en México el presupuesto público en educación, como proporción del gasto público total, ascendió en el año de 1995 al 22.8%, mientras que en Canadá fue del 11.9% y en Estados Unidos del 14%. En promedio, los países de la OCDE destinaron el 7.6%. De lo anterior se infiere que el Estado mexicano invierte en educación tres veces más que lo que destinaron los países de la OCDE, y el doble que Canadá como proporción de su gasto público total. Y aunque en México este último es relativamente bajo, el Gobierno Federal ha realizado un esfuerzo notable para financiar
la educación.
En 1994, el gasto público en educación en México como porcentaje del PIB fue del 5.1% y el gasto nacional en educación (público y privado) fue del 5.4%. Ese mismo año en Estados Unidos el primero alcanzó el 4.9% y el segundo el 6.7%.
Para 1999, se estima, con los datos del Quinto Informe Presidencial, que el gasto público en educación represente el 4.9% del PIB y el gasto nacional el 5.5%.
Es importante señalar que en 1995 el gasto por estudiante en México para el nivel terciario de educación, fue de 5 veces el gasto en el nivel primario. En ese mismo año en los Estados Unidos el gasto por estudiante en el nivel terciario fue de 2.9 veces el del nivel primario (gráfica 2.25).
Si se compara el PIB per cápita que tienen diferentes países con el esfuerzo del gasto educativo a través del gasto por estudiante, se encuentra que México invierte en educación superior por estudiante 7.4 veces del PIB per cápita, siendo uno de los países con el índice más alto. Canadá gasta 5.6 veces de su PIB per cápita en sus estudiantes del nivel superior, Estados Unidos 6.1 veces, España 3.0, y Francia 3.1.
Por otro lado, en el gasto para investigación y desarrollo, se observa una gran brecha entre México y los países desarrollados al ocupar el penúltimo lugar de los países de la OCDE: en 1995 destinó el 0.2%, del PIB frente a una media del 1.3% en la que se ubica Canadá. Cabe señalar que en ese año Estados Unidos dedicó el 2.2%.32
32 La Educación abierta y a distancia en México, CIIEDA-SEP, México, 1992. p. 13
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