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El papel del estudiante en la educación abierta y a distancia
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Natalia Margarita Figueroa González1 Introducción Siempre he sabido que tengo vocación de administradora y después de sortear la crisis de 1994/1995 y navegar contra la corriente a base de puro “feeling”, en el manejo administrativo de la empresa constructora propiedad de nuestra familia, me convencí de que la única forma de poder ayudar efectiva y eficientemente con la administración de este negocio familiar era estudiando. Y fue en 1998 cuando me matriculé en un diplomado de dos años de duración, con clases dos veces a la semana para la administración de negocios familiares, sin embargo en 1999 cuando éste llegó a su fin, sentí que todavía no era suficiente y necesitaba más estudios. Fue cuando decidí “regresar” a la Universidad de Educación Abierta y a Distancia (UDEAD) ¿Por qué regresar? Porque en 1995 llevé los documentos que acreditaban la preparatoria con el fin de inscribirme, y ahí se quedaron por espacio de 4 años, ya que debo reconocer que no tuve, en ese momento, confianza en la UDEAD. Era una institución casi por nadie conocida y a pesar de que ya contaba con reconocimiento oficial, no era “famosa”, como no lo es todavía. Y decidí tomar un diplomado en la prestigiosa Universidad de mi localidad. Pero después de eso, ¿cómo y por dónde empezar? La educación abierta y a distancia debe estar pensada para dar cabida a todo y a todos, contar con estrategias de enseñanza-aprendizaje que en el mundo actual son llamadas con distintos nombres: teaching at distance en Inglaterra, independent study en Estados Unidos o formation a distance en Francia, por ejemplo. ¡Claro que lo tenía claro! Pero, ¿qué hay de la metodología para llevar una carga académica?, ¿qué hay del hábito de la lectura y de la administración del tiempo? En ese momento, no había nada de eso. Después de consultar diversa literatura sobre el tema, que entre paréntesis es escasa, tomé la decisión y fue en febrero de 1999 cuando empecé con este proyecto de vida, que me ha dado de todo. Satisfacciones, frustraciones, realizaciones, aspiraciones, pero sobre todo crecimiento personal. Espero que las experiencias que aquí se comparten sean un detonante y un motivador para gente que como yo, tiene el deseo y la necesidad imperiosa de iniciar y terminar una carrera. Carrera que no culmina con la obtención de un título universitario, sino que es solamente el inicio de un proyecto que no tiene fin, que es el del conocimiento. Mi experiencia Cuando uno a los 44 años toma la firme decisión de iniciar con el estudio de una carrera universitaria, se enfrenta ante la disyuntiva de cómo administrar el tiempo. Las universidades convencionales en nuestro país, requieren de la presencia física del estudiante durante 5 horas al día, en turnos matutinos, nocturnos o una combinación de ambos. Lo anterior era materialmente imposible para una persona que como yo hay miles, ya que las responsabilidades del trabajo y las domésticas no me permitían darme el lujo de tomar tanto tiempo dentro de un aula. Sin embargo, en 1999 la Universidad de Educación Abierta y a Distancia (UDEAD) ofrecía lo que yo buscaba: una educación “diferente”, a través de asesorías y guías de estudio que promueven la investigación, el análisis y la discusión y, sobre todo, que no era imperativo estar 5 horas en un aula. A través de este sistema el estudiante tiene la oportunidad de organizarse y administrar el tiempo de estudio e investigación, ya que las asesorías de cada materia son una vez a la semana, lo que permite calendarizar los trabajos y las sesiones aclaratorias y, al mismo tiempo, combinar las responsabilidades del trabajo diario y la rutina de llevar una casa. Pero, ¿qué tan “auténticamente” abierta y a distancia? Debemos ser realistas, al no tener el hábito de la lectura ni la disciplina para dedicarle cuando menos 2 horas diarias al estudio y a la investigación, necesitamos de la guía de un asesor, necesitamos de un compromiso que nos lleve a acudir a una asesoría por lo menos dos horas a la semana por materia. La experiencia así se lo demostró a la UDEAD, inicialmente su proyecto contemplaba que esta sería 100% abierta y a distancia, pero no funcionó. Al modificar el programa a lo anterior, se tuvo mayor aceptación de los estudiantes. El concepto de educación abierta según lo marca el Glosario de términos CIIEAD es: “Modalidad del sistema educativo que se basa en los principios de la enseñanza independiente y que va dirigido a aquellos que no desean asistir a instituciones escolarizadas; desean continuar o concluir sus estudios; o desean continuar su formación académica.” Asimismo, existen algunos criterios de calidad o del perfil del estudiante de este sistema: 1. Organización del tiempo Para febrero de 1999 ya estaba en la matrícula de UDEAD tomando el curso de inducción de una semana, y tratando de adiestrar a mi cerebro al hábito del estudio. Al verme enrolada en un calendario de materias y asesorias, trabajos por entregar y cerros de lecturas para posterior discusión, me ví de repente como girando dentro de un torbellino del cual sentía que no podía salir. El curso de inducción fue una parte importante al inició de mi carrera. En primer lugar hicimos un análisis de la línea de la vida, sobre la edad que teníamos los participantes y el promedio de vida actual, y así nos dimos cuenta que, aunque nos sentíamos muy grandes, nos quedaban muchos años por vivir, eso nos motivó. Durante el curso también redactamos nuestros propósitos y los compartimos con nuestros compañeros del curso. Analizamos las ventajas y desventajas del sistema abierto, a lo que nos íbamos a enfrentar con nuestra familia, en nuestro trabajo y de manera personal al cambio de nuestros hábitos. Trabajamos también en un calendario para organizar nuestros tiempos y que nos quedará claro las horas que le dedicaríamos a estudiar, a elaborar tareas, lecturas y realizar investigaciones. El resto del curso fueron técnicas y métodos de estudio, técnicas de lectura y cómo desarrollar estos hábitos. Graduada de preparatoria en 1974, 25 años antes, había perdido literalmente el hábito de la lectura técnica, principalmente. Me resultaba difícil concentrarme, normalmente me quedaba dormida con el libro en la mano. Y para colmo de males, ¡tenía que lidear con ecuaciones cuadráticas, cuando que de álgebra solamente me acordaba –y vagamente– de los conjuntos! Confieso que estuve a punto de claudicar en el mismísimo primer semestre. Y todo por falta de hábitos disciplinarios relacionados con la lectura y la administración del tiempo. Gracias a los asesores que no me permitieron en ese momento de confusión darme de baja, logré engancharme de lleno en la escuela, y a medida que fue pasando el tiempo y retomé el hábito del estudio, este desafío se fue convirtiendo en un compromiso al descubrir tantas cosas nuevas. Fue bueno vencer el miedo de regresar a la escuela, ya que nos da la oportunidad de aprender y no permanecer en el mismo lugar viendo cómo los demás avanzan. La universidad abierta significa tanto, que para mí no implica sacrificio el no asistir a reuniones sociales, cafecitos o cualquier otra actividad que se presente cuando tengo que atender una asesoría. Las asesorías que recibimos en UDEAD son de una duración de dos horas por materia, son dinámicas, se comparten experiencias y las investigaciones con otros compañeros. Como punto de partida, mi primer trabajo de investigación me lo dediqué y fue de la materia de Metodología de la Investigación y llevó por título: ¿Porqué no leemos los Mexicanos? En obvia alusión a mi caso personal. El sistema de educación abierta me ha enseñado que quienes terminan con los proyectos emprendidos son quienes logran resultados y están listos nuevamente para empezar, continuar y progresar. Debemos integrar a nuestras vidas el aprendizaje autodirigido y contínuo, decidiendo nosotras mismas qué competencias y capacidades debemos desarrollar para avanzar. La realidad de México no debe ser soslayada por nosotras. Somos las personas quienes debemos provocar los cambios, debemos comprometernos a participar y actuar. Ya que nos dimos cuenta que sí se puede estudiar formalmente de manera abierta y a distancia, es el momento de tomar la decisión y nuevo reto: el del estudio, el del trabajo, el del acercamiento con la sociedad. Se dice que lo que distingue a un soñador de un emprendedor, y a un mero idealista de un empresario, es la conciencia, necesidad y realización del cambio. “A fin de aprender toda su vida, los adultos requieren de instancias diferentes a la escuela, a la cual no pueden asistir por estar ocupados directamente con la realidad y no con el prepararse para ella en un recinto intermediario. Esas instancias no necesariamente escolares podrían darle la oportunidad real de aprender, de completar y reorganizar el saber de su vida diaria para ampliar y profundizar el campo de su experiencia a partir de ella misma”. Los Asesores de la UDEAD son personas que no encajan con el catedrático universitario convencional, el que únicamente imparte la cátedra de manera rutinaria e impersonal para que alguien obtenga una calificación, “Sin tomar en cuenta una verdadera evaluación que permita advertir hasta qué punto el estudiante logra construir el perfil previsto en los planes y programas de estudio: habilidades, de manera que en caso de deficiencias pueden subsanarse y no sólo se otorgue una calificación que no dice nada respecto a las fallas de la enseñanza o del aprendizaje, de tal suerte que el profesor no tiene responsabilidad ante el fracaso del aprendizaje y el estudiante no sabe dónde están sus fallas y, por lo tanto, no tiene oportunidad de superarlas, por lo que en el sistema convencional el docente pierde su identidad al no responsabilizarse de lo que hace”. Describe el licenciado Jesús Ortiz Figueroa en su conferencia durante el foro sobre La enseñanza y el Aprendizaje en el Sistema de Educación Abierta. Agrega: “Lo que no sucede en la Universidad Abierta, en la cual, paradójicamente, aunque el asesor trabaja menos horas con el estudiante, le proporciona una atención de mayor calidad, porque es personalizada, no se dirige al estudiante masa, sino a la persona concreta, a la que evalúa, no sólo califica y a quien le puede señalar concretamente cómo puede superar sus carencias para lograr los objetivos de su formación profesional. Es decir, el asesor se encuentra verdaderamente comprometido con el aprendizaje del estudiante, lo motiva y lo acostumbra a pensar y a que lo que piense y lo que diga sea a manera de reflexión. Se trata de que el estudiante diga lo que piensa en un ambiente de libertad, compromiso y transparencia, se compartan experiencias, se establezcan redes de comunicación e intercambio. “En el sistema escolarizado los métodos de evaluación están hechos para aprender del éxito; pero sólo se aprende de error. El profesor siempre tiene que decir que está enseñando bien, no importa que los alumnos no aprendan, en todo caso, ellos son los que reprueban. En cambio en el sistema abierto el asesor se responsabiliza de auxiliar al estudiante, el que estudió, en la construcción del conocimiento”. Puedo expresar que no son miembros de sindicato alguno y normalmente son personas que no es la paga lo que los lleva a ser asesores de UDEAD, porque son prominentes ejecutivos de diferentes empresas de la localidad que tienen las aptitudes y actitudes para transmitir conocimientos. Con ellos en conjunto establecemos los mecanismos para optimizar las actividades de asesoría, mismas que se imparten siguiendo un avance programático previamente conocido por los estudiantes. Nuestros asesores son personas comprometidas con el nivel de educación que se imparte actualmente, son personas que tienen perfectamente claro, que la única forma de crecer y desarrollarnos como individuos y como país es a través de la educación de calidad. Son personas actualizadas en un mundo cambiante lleno de retos y, sobre todo, son personas que despiertan en los estudiantes el deseo y el reto de una investigación, son nuestros principales motivadores y sobre todo sienten afecto por el estudiante al que le comparten sus conocimientos y experiencias. Su perfil es de liderazgo, son facilitadores de información y herramientas para llegar a la meta, en donde el mito de que el “maestro o profesor” representa la verdad absoluta y el universo del conocimiento queda totalmente atrás. De ellos recibimos la motivación y el empuje que en momentos de dificultad, nos aligera la carga del estudio. Para ellos, mi agradecimiento por su dedicación y compromiso. Las asesorías son verdaderos espacios de discusión, en un clima favorable de armonía y respeto, en donde se nos da la oportunidad de analizar, reflexionar, construir e innovar. La responsabilidad del aprendizaje es compartida por el asesor y el estudiante. Otra de las ventajas que ofrece el sistema de educación abierta y a distancia, es que el estudiante tiene la facilidad de la aplicación inmediata de los conocimientos adquiridos. Lo anterior en razón de que podemos decir que estamos a la “inversa” del estudiante tradicional, en el sentido de que, al estar dentro de la práctica laboral, lo que aterrizamos es la teoría y el por qué del conocimiento adquirido; ya que se exponen casos reales para su análisis y discusión, mediante lo cual todos aprendemos de las experiencias de todos. Lo anterior permite recuperar conocimientos a través de experiencias previas e integrar innovaciones que propician la dinámica académica. Al no tener las barreras de tiempo y espacio podemos ampliar nuestros horizontes de desarrollo personal, profesional y social, lo que nos permitirá garantizar al sector productivo y de servicios el contar con profesionistas actualizados, competitivos, que cubran las exigencias de los cambios económicos, científicos y tecnológicos que demanda el mundo globalizado en el que nos tocó vivir. Asimismo, estoy absolutamente convencida sobre la necesidad urgente de transformar la educación en nuestro país, teniendo como tarea fundamental el cambio de los sistemas en las universidades, con el objeto de que la educación abierta les permita a jóvenes y adultos, que por razones geográficas, laborales u otras no puedan asistir a un sistema escolarizado, ver concluidos sus estudios universitarios y, porqué no, iniciar maestrías y posgrados. Confieso que la vida de estudiante, sea de la edad que sea, es super divertida. Todos los que asistimos a la UDEAD somos personas trabajadoras, serias y responsables en nuestros trabajos, pero no por eso dejamos de disfrutar la vida estudiantil. El rol de estudiante me encanta y me complace, sin embargo hay otros roles que debemos desempeñar mujeres como yo, madre de una adolescente de 15 años, esposo que atender y una representación legal del negocio propiedad de la familia. Para todo lo anterior se necesita cierto carácter, disposición y, sobre todo, compromiso. Se deben vencer las amenazas y las oportunidades deben ser aprovechadas, debiéndonos despojar del papel de espectadores para transformarnos en protagonistas de las decisiones. Sin embargo, la combinación de todo lo anterior puede ser letal si una no lleva un orden en las actividades diarias. Una buena alimentación, ejercicio rutinario, descanso y esparcimiento son claves para que nuestro organismo esté en condiciones óptimas para el buen desempeño de las tareas. Estoy segura que a partir de hoy y gracias a foros como éste, empezaremos a indagar qué aprendizaje podemos obtener de los tiempos difíciles y, más aún, podremos descubrir que los hilos de la oportunidad se encuentran en la educación y que ésta puede ser abierta y a distancia. Finalmente, recordemos que: “El auténtico desarrollo es el que favorece el perfeccionamiento de la persona humana y el que tiene un sentido del bien común, no el que agudiza las diferencias sociales y fomenta la desintegración espiritual del hombre.” Bibliografía Martínez, J. E., La asesoría y el uso de técnicas pedagógicas para la formación integral. Bogotá, Colombia: Unidad Universitaria del Sur de Santa Fe. Torres, B., Necesidad de reforma universitaria y de educación abierta a y a distancia, México, D.F.: Universidad Pedagógica Nacional. Ortiz Figueroa Jesús, Conferencia ofrecida en la Universidad de Educación Abierta y a Distancia (Tijuana), en el Foro sobre "La enseñanza y el aprendizaje en el sistema educación abierta" (Enero 1999). Notas 1 Estudiante del 7° Semestre de Administración de Empresas,
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