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Universidad Interactiva: Propuesta de un Modelo para la Educación a Distancia en la Universidad Autónoma de Sinaloa

Martín Pastor Angulo*

Resumen

Nuestra propuesta se apoya en un marco teórico-referencial que procura explicar los conceptos centrales y las problemáticas más frecuentes en este campo, fundamentando el concepto propuesto de Universidad Interactiva, como la nueva cara de la UAS para iniciar la educación a distancia en el siglo XXI. Se establecen las características y definiciones particulares de este modelo considerando el proceso de enseñanza y aprendizaje centrado en el alumno, la aplicación de los diversos medios tecnológicos, la complejidad de las dimensiones del aprendizaje en esta modalidad y el perfil del usuario de la educación a distancia. La operación inicial del modelo educativo consiste en una sede central con centros asociados o de colaboración, un sistema de enseñanza y aprendizaje basado en tutores y asesores, así como el uso intensivo de los materiales didácticos en dicha modalidad. Finalmente, se sugieren algunas políticas y estrategias para establecer programas efectivos de educación a distancia.

Antecedentes

Esta propuesta tiene su antecedente, entre otros rubros, en el trabajo científico para la presentación de tesis doctoral del autor (julio de 1999), en el desarrollo de esta línea de investigación dentro de su centro de trabajo en la Universidad (de 1991 a la fecha), y en la experiencia de intercambio con otros colegas nacionales y extranjeros del campo educativo a distancia y de tecnologías para el aprendizaje. Pero fundamentalmente, en el profundo sentido de compromiso con la Universidad Autónoma de Sinaloa, por aportar una posibilidad de enriquecer su vasta trayectoria en la educación superior del Noroeste de México.

Específicamente, esta iniciativa es derivada del trabajo desarrollado por el autor desde principios del año 2000 en el marco del Programa Institucional de Reordenamiento y Diversificación de la Oferta Educativa (PIRDOE-UAS) con sede en el CISE, mediante la coordinación del Proyecto Sistemas y métodos de enseñanza alternativos con soporte tecnológico 2000-2001. La Dirección de Innovación Educativa de la ANUIES hizo circular entre sus instituciones afiliadas el borrador del documento durante los primeros meses de 2000, con el propósito de recibir comentarios y sugerencias al respecto. En este proceso, otras instituciones de educación superior retomaron varios de los elementos planteados en esta propuesta para encauzar sus programas de educación a distancia. Recientemente, se presentó dicha propuesta por el autor en la reunión regional del Noroeste de ANUIES de la READIN celebrada en la ciudad de Culiacán, Sinaloa.

Actualmente se están haciendo los preparativos necesarios para que el próximo mes de septiembre se pueda lanzar la convocatoria para el primer posgrado a distancia en la UAS bajo la orientación de este concepto de Universidad Interactiva, con el programa de Especialidad en Desarrollo Educativo con Tecnologías Telemáticas que forma parte del posgrado en Educación y Nuevas Tecnologías que ofrece el CISE-UAS.

Fundamentación del concepto de Universidad Interactiva

En este escrito se entiende por educación superior a distancia en un sentido amplio, como el ciclo de educación formal que tiene su antecedente académico en el bachillerato –o su equivalente– que para el caso del nivel licenciatura, se dirige a formar profesionistas con conocimientos, actitudes y destrezas altamente calificados para la práctica profesional de un campo de conocimientos específico (educación, filosofía, derecho, etc.), y que en el caso del posgrado, persigue formar cuadros científico-disciplinarios altamente especializados y actualizados. En ambos niveles, los procesos de enseñanza-aprendizaje y organizacionales no se realizan totalmente en una modalidad físicamente presencial, sino en la utilización de medios tecnológicos de difusión de la información, que permiten la comunicación diferida o simultánea entre los alumnos por un lado, y los profesores y administradores del programa o sistema respectivo, por otro. En resumen, la modalidad educativa a distancia se distingue por la ausencia de obligatoriedad de asistir regularmente a una institución escolar a clases, las que son reemplazadas por diversos tipos de materiales (impresos, videos, audios, etcétera), producidos especialmente para aprender a distancia sin la presencia física y cercana del profesor.

La educación a distancia (EAD) representa una realidad en constante crecimiento, potenciada con la incorporación de las nuevas tecnologías de comunicación electrónica. Se trata entonces, de una forma educativa acorde con las exigencias actuales de independencia, individualización e interactividad del desarrollo del aprendizaje. Al enfatizarse la dimensión interactiva del proceso educativo, se hace referencia a la posibilidad para los estudiantes de enviar y recibir mensajes, ideas y preguntas de otros estudiantes o profesores. Esta reconceptualización de la interactividad, trasciende la otrora noción que descansaba en la capacidad de respuesta de un sistema tecnológico a la acción humana. Es decir, de la interacción unidimensional establecida desde las máquinas de enseñar de S.L. Pressey y B.F. Skinner, la nueva concepción de interactividad supone la multidimensionalidad humana mediada por las tecnologías telemáticas (véase Tabla 1). Lo anterior implica la necesidad de innovaciones pedagógicas para la EAD en este campo, al potenciar nuevas formas de cooperación y colaboración educativas.

Tabla 1
Capacidad de respuesta interactiva de tecnologías aplicadas a la educación


Tecnología educativa Tipo de interacción Capacidad de respuesta
Ábaco
Máquinas de tests de S.L. Pressey
Máquinas de enseñar de B.F. Skinner
Enseñanza por medios impresos, radio, televisión, audiovisuales
Enseñanza asistida por computadora (en inglés, Computer-Aided Instruction o Computer-Assisted Instruction, CAI)
Unidireccional Sujeto 1 a Tecnología a Sujeto 1
Tecnologías telemáticas Multidireccional  

Fuente: Pastor, Martín (1999): Los procesos de estandarización en las nuevas tecnologías y la educación. El caso de la telemática y la educación a distancia, Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales, UAS, Culiacán, México, pp. 183.

El advenimiento de los estándares telemáticos en los procesos educacionales a distancia ha desprendido una serie de implicaciones que configuran nuevos procesos de estandarización en esta modalidad educativa, caracterizados por la interactividad como uno de sus elementos claves. No obstante, tal como acepta Hirumi (1998), no existen modelos especiales para hacer interactiva la Educación a Distancia. Ello pretende trascender la mera noción informática de la interactividad mecánica que supone tradicionalmente la capacidad de respuesta inmediata y económica de un sistema computacional a las peticiones de un usuario estandarizado. Más aún, nuestra idea de interactividad es que sea significativa al concurrir la participación activa de varios sujetos que colaboran entre ellos para satisfacer determinadas necesidades de construcción de aprendizajes significativos. En este sentido, se requiere experimentar con diferentes estrategias y técnicas que trabajen mejor de acuerdo con los objetivos y estilos particulares, así como planeación y tiempo para formular programas interactivos de educación a distancia.

Los ambientes sociales basados en estas redes interactivas con propósitos educativos, donde la interacción se establece entre los estudiantes con los estudiantes, asesores con asesores y entre asesores y estudiantes, respetando el estatus y rol de cada uno de ellos. Podría ser el paso para la constitución de comunidades de aprendizaje, al centrarse colectivamente sobre las necesidades de información y conocimientos de los estudiantes y de los propios asesores, donde la interacción es de todos y para todos sin importar el estatus y el rol de sus integrantes. Esto es, una comunión interactiva.

Desde esta perspectiva, la confluencia de interactividad y comunidades de aprendizaje, tienen lugar en un espacio social caracterizado como ambiente virtual o ambiente de aprendizaje a distancia. Este último se constituye en una situación educativa, donde los participantes no coinciden en tiempo o lugar, requiriéndose el establecimiento de medios de comunicación para los procesos de aprendizaje. Esta concepción de ambientes virtuales, descansa en el hecho de superar los límites de tiempo y espacio, aprovechando las mediaciones electrónicas para la organización de trabajos en grupo (foros, debates, discusiones libres, talleres, conferencias, páneles, etc.), donde el aprendizaje se vuelve un elemento activo, con mayores posibilidades de profundidad cognoscitiva –de frente al enfoque superficial, característico de la enseñanza tradicional– que al entrar en contacto y compartirse con los miembros del ambiente, se transforma en interactivo. Como apunta Miguel Casas Armengol (1998), la introducción de los procesos de interactividad en sus diversas formas y posibilidades, facilita un aprendizaje dinámico y relevante, que también permite una mayor individualización (Casas; 1998:9).

Por otra parte, la dimensión interactiva se propaga desde el ambiente de aprendizaje al entorno institucional, dándoles un nuevo carácter a las instituciones de educación superior: universidad interactiva o universidad virtual. Greville Rumbler, director de la Open University del Reino Unido, observa esta nueva realidad a escala mundial, con la asociación del desarrollo telemático a la educación superior, vislumbrándose nuevas oportunidades a través del trabajo en redes cooperativas de formación: “...El basarse en los valores académicos tradicionales que embonan bien con los valores de las organizaciones postburocráticas, proporcionan la base para el surgimiento de una nueva clase de universidad. Usando el término preferido de Hecksher, organización interactiva, misma que yo llamo universidad interactiva” (Rumble; 1998:9). Para el autor, las organizaciones postburocráticas difieren de las burocráticas en que, mientras en una burocracia, según su definición tradicional de oficina, y por lo mismo, de trabajo, la gente es responsable sólo de sus propios empleos, en las organizaciones postburocráticas cada quien toma responsabilidad por el éxito del todo, puesto que las relaciones entre la gente están determinadas por los problemas, más que por las estructuras (Rumble; 1998:9).

En estas nuevas organizaciones, lo más significativo es su construcción sobre la premisa de que la información y el conocimiento de cualquier tipo –susceptible de transformarse digitalmente– puede ser enviado, recibido, almacenado y posteriormente recuperado, mediante tecnologías telemáticas, poniendo a prueba su capacidad relacional. Frente a estas nuevas condiciones de interacción virtual, resulta necesario que las IES reconsideren profundamente sus procesos, modelos educativos y redes cooperativas locales y foráneas.

A partir de consideraciones como las anteriores, se fundamenta nuestra propuesta de identificar el Modelo de Educación a Distancia para la Universidad Autónoma de Sinaloa con el concepto de Universidad Interactiva.

Características de este Modelo Educativo a Distancia

Por las exigencias de la globalización en las que se encuentra inserta nuestra sociedad, así como la necesidad y el reto de innovación educativa y de actualización permanente de los egresados de las diferentes instituciones de educación superior, es indudable que el modelo para la Educación a Distancia que ha de ofertar la Universidad Autónoma de Sinaloa, debe inscribirse en lo que se conoce como modelo bimodal, el cual consiste en el hecho de que al interior de una misma institución se ofertan y trabajan dos modalidades: la educación presencial y la educación a distancia.

El modelo bimodal permite utilizar la infraestructura física, tecnológica, administrativa y docente de la educación presencial –por supuesto que con las adaptaciones y capacitaciones pertinentes en el marco de la educación abierta y a distancia–. Con esas condiciones, su principal característica, dice Popa-Lisseanu (1988:91), consta en que los mismos departamentos académicos de la universidad convencional se han hecho cargo de la enseñanza a distancia en igualdad de condiciones con la enseñanza presencial. Solamente existen un Director y una pequeña unidad para la educación a distancia que se encargan de la coordinación de los programas.

Para llegar al establecimiento de dicho modelo bimodal, la Universidad Autónoma de Sinaloa se está transformando paulatinamente en un proceso de cambio del cual se podrán observar la sucesión progresiva de tres etapas o momentos históricos:

El primer momento, considerado como la educación presencial o escolarizada, que es la modalidad predominante en la UAS y en el sistema educativo nacional, el cual consiste en términos generales, en una forma de impartir la educación que obliga al alumno a estar presente en un determinado recinto y bajo cierto horario para recibir la enseñanza universitaria agrupado con otros individuos con quienes comparte rangos de edad e intereses académicos similares. En estas condiciones, los alumnos quedan obligados a seguir las pautas de trabajo escolar establecidas por la institución y respaldadas por los docentes.

Un segundo momento, es considerado como el de transición, cuya característica es la de combinar lo presencial con medios que permiten el aprendizaje a distancia, pero que existe la falta de definición y estrategias pedagógicas y didácticas que identifican a la modalidad a distancia. Este es el momento actual que estamos viviendo en la UAS. Esta etapa se distingue también por la crítica a las formas tradicionales de enseñanza y aprendizaje en la modalidad presencial, y el análisis de opciones propositivas de nuevos enfoques educativos centrados en satisfacer las necesidades del proceso de construcción de aprendizajes significativos por los alumnos. Ello implica que el profesor sea consciente de que su desempeño tradicional como individuo aislado e impositivo de normas educacionales en ámbitos de enseñanza, debe transformarse en un sujeto activo con interrelación constante entre pares y alumnos en ambientes propiciadores de aprendizajes. Asimismo, que los alumnos abandonen la posición acomodaticia a la voluntad arbirtraria del docente y a esquemas obsoletos de competencias individualistas, para asumir su cuota de responsabilidad en su propio proceso de aprendizaje, preparándose en estrategias de aprendizaje eficaces en el marco de ambientes colaborativos. En este momento de transición, juega un papel clave la disposición adecuada de medios de comunicación e intercambio de información disponibles para enriquecer el proceso de aprendizaje, particularmente los telemáticos como la Internet a través de servicios de correo electrónico, páginas Web, chat y teleconferencia.

Por lo tanto, en la medida que se progrese en la “naturalización” de estos nuevos roles de profesores y alumnos, así como de utilización de tecnologías telemáticas en los procesos educativos, se estarán estableciendo mejores condiciones para asentar el tercer momento, el cual comienza a construirse y definirse como la modalidad educativa a distancia, donde la organización académico-administrativa tendrá que adaptarse a las condiciones y dinámica que genera esta modalidad educativa que se centra en el sistema de enseñanza apoyada por diversos medios y aprovechando los avances de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Esta confluencia de recursos permite que durante el desarrollo de los estudios del alumno, el proceso de aprendizaje se enriquezca con su participación en redes colaborativas o comunidades de aprendizaje apoyadas en un sistema tutorial.

En esta tercer etapa, el docente adquiere un nuevo rol a desempeñar en la educación a distancia que asume la tutoría o asesoría como uno de los elementos centrales, apoyado con un sistema de consulta en línea y a través de otros medios como el teléfono, el fax, o la Internet; sin olvidar que en determinados casos se tendrá que recurrir al correo ordinario. En esta perspectiva, el uso pedagógico de tales medios en el entorno comunitario de las redes de aprendizaje nos lleva a repensar la función docente donde el punto de equilibrio del proceso educativo, se traslada del docente al alumno, que se convierte en el elemento principal del proceso de aprendizaje. En resumen, este sería el momento definitivo de implantación real de la educación a distancia en la UAS, caracterizado por los siguientes elementos:

  • La reducción significativa de limitaciones o restricciones de espacio físico-temporales

  • El reconocimiento y aprovechamiento de las experiencias de los alumnos en su desarrollo formativo

  • La flexibilidad y respeto del ritmo de aprendizaje individual en el alumno

  • El manejo intensivo de materiales educativos diseñados para el estudio independiente y la construcción de aprendizajes significativos

  • Infraestructura de nuevas tecnologías de la información y comunicación orientadas a facilitar los procesos educativos a distancia

  • La relación con los alumnos acerca de los procesos académicos y administrativos, descansa en tutores preparados adecuadamente para el desarrollo educativo en la modalidad a distancia

  • Contar con asesores expertos en el contenido escolar de los diversos campos disciplinarios

  • Especialistas en la elaboración de programas académicos que se oferten en esta modalidad

  • Personal capacitado en la preparación de materiales didácticos y tecnologías de apoyo para la educación a distancia

  • Estudiantes adultos, quienes por causas geográficas, laborales, económicas, físicas, personales o familiares, no pueden acudir a los centros educativos presenciales

  • Reglamentaciones académico-administrativas especialmente diseñadas para hacer más eficiente el servicio educativo en la modalidad a distancia

  • Establecer marcos normativos crediticios que posibiliten al estudiante moverse entre una y otra modalidad sin menoscabo de su trayectoria académica

  • Transformación de los roles del alumno y del maestro de acuerdo con la naturaleza, filosofía y objetivos de la educación a distancia

Indudablemente que los usuarios de este modelo educativo serán aquellos que presentan diversos intereses de superación, alguna circunstancia laboral o alguna limitación física, como por ejemplo los siguientes:

  • Los que por imposibilidad física no pueden asistir a una institución educativa regularmente

  • Los que por alguna causa especial laboral no pueden estar continuamente escolarizados

  • Los que desean hacer otra carrera sin escolarizarse o acudir diariamente a un centro educativo

  • Los que consideran que sus estudios realizados han caducado y necesitan actualizarse

  • Los que no pueden continuar con sus estudios en la modalidad presencial por diversas causas y necesitan de la modalidad que no exige su presencia regular

  • Los que desean especializarse y no pueden, por diversas causas, escolarizarse

  • Los que desean hacer un posgrado sin régimen escolarizado rígido o asistencia diaria a un centro educativo

Organización académico-administrativa para la educación a distancia en redes colaborativas

Cada escuela, facultad o centro, requerirá contar con un área administrativa y académica independiente del sistema presencial, que atenderá a la población inscrita en la modalidad a distancia. Ello implica administrar proyectos educativos a distancia en dependencias académicas que cuentan con la modalidad educativa presencial, las cuales podrían compartir edificios, bibliotecas, áreas verdes, laboratorios, medios, etcétera, se podrían reestructurar las funciones de direcciones, unidades, departamentos o áreas que atienden exclusivamente los programas presenciales, para que apoyaran la modalidad a distancia. Asimismo, se propone contar con la participación efectiva de su personal académico, previa capacitación, formación y actualización en esta modalidad educativa en cuestiones como, por ejemplo, tutorías individuales y colectivas del sistema a distancia a través de diversos medios, en el manejo de contenidos de los cursos o en el diseño de evaluaciones. No obstante, será necesario considerar las dificultades de diversa índole que habrán de salvarse para que este modelo educativo se desarrolle apropiadamente, como laborales, administrativas, académicas, de espacios físicos y de infraestructura en general.

Este modelo educativo tendrá dos niveles de operación: El primero, estará diseñado a partir de que un centro, instituto o escuela diseñe sus diversos cursos y los difunda por todo el estado y fuera de él, en este caso lo denominaremos como “sede central”. Por lo tanto, tendrá dos tipos de usuarios, los que vivan cerca del centro y puedan acudir a él para las asesorías presenciales individuales o grupales –si así se diseñan– y para las evaluaciones presenciales.

El segundo nivel, está relacionado con la atención de los usuarios alejados del centro promotor o sede central de los diversos cursos (licenciaturas, maestrías, doctorados, especialidades, diplomados, cursos de educación continua abiertos y a distancia). Para realizar las tutorías presenciales, deberán instalarse “centros de colaboración”, “de apoyo” o “centros asociados”. Donde también se llevarán a cabo las evaluaciones –presenciales o a distancia, según sea el caso– elaboradas y calificadas por los tutores responsables de los cursos a distancia o los profesores responsables de los cursos. También se propone que los alumnos realicen actividades académicas y complementarias (conferencias, pláticas, seminarios, actividades culturales y de encuentro, etc.), organizadas por los mismos alumnos o por los responsables de los centros.

De esta manera, la eficacia del proceso de estudio y aprendizaje en este modelo depende fundamentalmente de la planificación y organización de los diversos centros en redes colaborativas para la educación a distancia. Por ejemplo, los periodos de las actividades administrativas y académicas fijados, principalmente en los cursos reglados, deben de cumplirse tal y como se establecieron en las sedes centrales o centros de colaboración. Desde el diseño, reproducción del material, su envío o distribución, devolución de las actividades de aprendizaje, las consultas, la evaluación y entrega de calificaciones, debe existir una estrecha coordinación entre sedes centrales y centros asociados o de colaboración para asegurar la eficacia de los programas.

En nuestro caso, las zonas geográficas en que está dividida la Universidad en la entidad para su funcionamiento académico administrativo (zona norte, zona centro-norte, zona centro y zona sur), se pueden convertir en centros de colaboración, capacitando y formando recursos humanos en esta modalidad educativa. Se propone que inicialmente se establezca el CISE como sede central tanto para formación y capacitación de académicos, como para el seguimiento de los programas educativos a distancia, en virtud de ser la dependencia académica en la UAS que cuenta con los mejores programas y cuadros académicos reconocidos por su trayectoria en el campo de la educación a distancia y tecnologías para el aprendizaje.

Sistema de enseñanza y aprendizaje basado en tutores y asesores

La tutoría de un sistema de educación a distancia, se ha considerado como el alma de un modelo educativo en esta modalidad educativa. Consiste en la relación entre el profesor tutor y el alumno para resolver dudas sobre el sistema y el programa educativo que se está cursando, ampliar información institucional, así como orientar sobre los procedimientos académicos y administrativos que debe seguir el alumno de acuerdo con el programa de su interés. Los tutores son personal académico de planta en la institución capacitados e identificados plenamente con el modelo educativo a distancia.

Por su parte, los asesores son el personal académico responsable del proceso de aprendizaje del alumno en el curso respectivo. Asesoran sobre los contenidos, la programación de actividades y trabajos escolares, la organización didáctica y los materiales de estudio para que el alumno pueda darle un sentido significativo en su proceso de auto-aprendizaje. Asimismo, se encargan de evaluar y calificar a los alumnos una vez concluido el programa del curso. Los asesores son personal académico que puede provenir de la planta institucional y son contratados especialmente para atender un determinado programa o curso a distancia.

La asesoría es una actividad académica donde un experto en didáctica y contenidos, guía, orienta y facilita la utilización de los materiales educativos, interactuando con el participante para ayudarlo a desarrollar sus capacidades mentales y sus hábitos personales de estudio, autodisciplina y perseverancia. Lo ayuda constantemente, incentivándolo para que logre los objetivos de aprendizaje. Por lo tanto sus funciones son de orientación, de docencia y de motivación.

El apoyo de los centros de colaboración o centros asociados es muy importante para realizar, tanto las tutorías y asesorías, sean individuales o colectivas, por otros académicos que no son miembros de la sede central. Pero si no existieran estos centros de colaboración o asociados, estas actividades se realizan vía telefónica, por medio del fax o por el correo electrónico directamente con el académico de la sede central del curso.

El sistema de tutorías y asesorías lo conformarán profesores de reconocida trayectoria profesional y docente en nuestra Universidad, tanto en funciones de tutoría como de autoría de los materiales didácticos. La modalidad educativa a distancia exige la interacción permanente con especialistas en educación, en lo disciplinar, en la informática y en el diseño.

Para conformar este sistema, es necesario que los miembros sean elegidos a través de un proceso de selección, integrados en programas de capacitación obligatorios, pues aunque existe experiencia en la modalidad presencial, generalmente se presenta un desconocimiento en la educación a distancia donde el docente ya no imparte clases, sino que sus actividades se centran en cuestiones como: la asesoría presencial individual o colectiva; asesoría a distancia a través de diversos medios de comunicación; el diseño de materiales educativos; sugerencias para el uso de tecnologías multimedia y procedimientos adecuados de investigación para enriquecer el aprendizaje.

Además, para manejar adecuadamente este modelo educativo deben tomarse en cuenta condiciones básicas de operación como la infraestructura y los medios electrónicos disponibles, horarios establecidos para asesoría, lugar para llevar a cabo las actividades académicas presenciales, tanto individuales como colectivas (en el supuesto caso de que fueran establecidas en la normatividad del programa académico en cuestión).

De esta forma, las tutorías y asesorías académicas orientan al estudiante con el propósito de ir respondiendo a las consultas y dudas por parte de los alumnos y cumplir los objetivos de aprendizaje. Los asesores facilitan y evalúan el aprendizaje de cada uno de los estudiantes durante el transcurso del proceso educativo a través de actividades obligatorias traducidas en actividades de aprendizaje y siguiendo un conjunto de estrategias consignadas en el plan didáctico del programa. Lo anterior, se orienta hacia el cierre del curso por medio de instrumentos de evaluación como la aplicación de exámenes finales –que pueden ser presenciales o a distancia– con el profesor responsable del programa.

En este contexto, los materiales didácticos juegan un papel fundamental para orientar adecuadamente el proceso de educación a distancia. No obstante, resulta necesario ampliar la noción del texto instruccional y contenido en la EAD a dimensiones más cercanas a un “plan didáctico”, pues este no puede reducirse solamente a una guía programada para el estudio de los sistemas conceptuales (definiciones, relaciones, teorías, conceptos, categorías, leyes, principios, etcétera), considerados como el contenido de la enseñanza, sino también a los objetivos, estrategias y procedimientos de estudios y a las actitudes, normas y valores que ineludiblemente se presentan en cualquier relación educativa, sea esta presencial o a distancia.

Diversificación y reorientación del currículo

Una de las características de la educación a distancia es la posibilidad del manejo de currículos semiflexibles y flexibles, mismos que también pueden ser normados o no normados. En este sentido, se propone que el modelo educativo de educación a distancia de la UAS disponga inicialmente de una combinación de dos orientaciones generales de los currículos en los términos siguientes:

a) Currículos normados: Constituyen la oferta educativa de las diferentes carreras formales que se imparten en la UAS, pero que se hagan llegar a los usuarios en la modalidad a distancia. Esta oferta será adaptada a las condiciones y características de la modalidad del aprendizaje a distancia, incluso, será rediseñado el tiempo.

b) Currículos no normados: Estos se ubican dentro de los programas de educación continua en la modalidad de abiertos: los diplomados, especialidades y educación permanente y de actualización, pero que se instrumenten y se hagan llegar a los usuarios en la modalidad educativa a distancia.

A partir de situar los programas académicos en alguna de las orientaciones arriba mencionadas, deberá elegirse el nivel de flexibilización con el que operarán en la modalidad a distancia, que pudieran ser:

c) Semiflexibles: El alumno distribuirá su aprendizaje en tiempo y ritmo dentro de una programación determinada por el centro educativo responsable del programa en cuestión, con varias opciones de seguimiento para que elija el usuario la que más se adapte a sus condiciones de estudio.

d) Flexibles: Tendrán diversas entradas, de tal suerte que el alumno irá construyendo su itinerario académico y distribuirá su aprendizaje en tiempo y ritmo de acuerdo con sus posibilidades y necesidades, no existiendo limitaciones de tiempo como en la educación presencial para la terminación de sus estudios.

En todos los casos anteriores, las escuelas, facultades, centros o institutos que en su quehacer académico y de investigación diseñen diversos cursos a distancia, serán los responsables de administrarlos. Asimismo, tanto los programas de currículos normados como los no normados en la modalidad de educación a distancia, se sujetarán a sus respectivas normatividades.

Estrategias y políticas de operación institucional

Para concretar con éxito este modelo educativo para la educación a distancia en la UAS, será necesario mínimamente el cumplimiento de las siguientes condiciones:

  • El planteamiento de políticas institucionales específicas y la asignación de recursos presupuestales que las respalden, para establecer la red de educación a distancia al interior de la Universidad, a través del Programa Institucional de Reordenamiento y Diversificación de la Oferta Educativa (PIRDOE)

  • El rediseño curricular de programas y cursos con soporte de plataformas tecnológicas

  • La elaboración de materiales didácticos en diversos formatos y multimedia

  • La formación y capacitación de académicos como tutores y asesores para la modalidad educativa a distancia

  • El diseño de estrategias de promoción de la nueva oferta educativa a distancia

  • La constitución y organización de los centros de colaboración en las cuatro zonas geográficas en que se distribuye la UAS en el estado de Sinaloa

  • Conformación de la sede central para la operación y administración de los programas y cursos a distancia

  • La asociación y colaboración con redes regionales, nacionales e internacionales de EAD

  • Establecimiento de la Red de Colaboración para la Educación a Distancia formada por representantes de los centros de colaboración y la sede central en la UAS

  • Instauración del Consejo Consultivo de Educación a Distancia formado por dependencias académicas y administrativas de la Universidad relacionadas directamente con la infraestructura de apoyo para el ejercicio de esta modalidad educativa en la institución

Finalmente, es importante reconocer que a pesar de que en los últimos cinco años han existido esfuerzos individuales y aislados de dependencias universitarias responsabilizadas de establecer programas de educación a distancia en la UAS, estos no han logrado asentarse realmente como tales, pues han mostrado carencias en cuanto a una orientación educativa como la aquí planteada, al reducirse a reproducir las políticas y lineamientos de organismos externos como SEP-Edusat, ILCE y ANUIES. Por ello, este trabajo pretende contribuir a subsanar la carencia de dicho modelo educativo consistente y con el suficiente conocimiento pedagógico-operativo-tecnológico para dejar establecida de una buena vez por medio del PIRDOE, esta modalidad educativa en la Universidad como signo de cambio e innovación en el Alma Mater sinaloense.

Bibliografía

Casas A., Miguel (1998), "Tendencias actuales e innovaciones en la educación superior a distancia. Potencialidad y restricciones en Latinoamérica", en Memorias de la Conferencia Internacional de Educación a Distancia "Los retos de la educación a distancia frente a las nuevas tendencias socioeconómicas y políticas mundiales", Toluca, Edo. de México, UAEM, 22 pp.

Hirumi, Atsusi (1998), El diseño y aplicación de instrucción interactiva y a distancia. Universidad de Houston-Clear Lake - Universidad Autónoma de Guadalajara, en el World Wide Web: http://129.7.160.115/CourseDocs/-INST_5233/Resources/

Pastor, Martín (1999), Los procesos de estandarización en las nuevas tecnologías y la educación. El caso de la telemática y la educación a distancia. Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales, Culiacán, México, UAS.

Rumble, Greville (1998), "La educación a distancia y la renovación necesaria de las universidades para el siglo XXI", Open University, United Kingdom, Memorias de la Conferencia Internacional de Educación a Distancia "Los retos de la educación a distancia frente a las nuevas tendencias socioeconómicas y políticas mundiales", Toluca, Edo. de México, UAEM, 12 pp.

Skinner, B.F.(1982), Tecnología de la enseñanza, Barcelona: Labor.

Thierry, David R. (1995), "La educación a distancia en Latinoamérica en el siglo XXI", en Conferencia de Educación a Distancia, enero 26, San Antonio, Texas, EUA.

Notas

1 Centro de Investigaciones y Servicios Educativos, Universidad Autónoma de Sinaloa, mpastor@uas.uasnet.mx

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