La formación y el compromiso
ético-social de los profesionistas


La ética profesional

Rodolfo Cedillo. Vicepresidente de Docencia, Instituto Mexicano de Contadores Públicos, México.

En particular este tema es de suma importancia, pero desafortunadamente en los planes de estudio no se le da la que merece, dado que la formación integral ética de todo ser humano y sobre todo en los profesionistas es de valor incalculable pues en ellos se depositará el futuro de una nación, por lo que esta parte de la formación profesional se debe abordar con toda seriedad y profesionalismo. La formación integral del individuo debe de considerar las siguientes virtudes: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.

Y además los siguientes valores: Amor, Salud mental y emocional, Salud física, Fe, Libertad, Lealtad y Sinceridad, Amor a la profesión, Amor a la belleza, La autorrealización, El entusiasmo, El gusto por el deporte y los valores materiales.

Proponiendo el Instituto Mexicano de Contadores Públicos que el futuro profesional deberá contar con asignaturas especiales que refieran los siguientes conceptos:

  • Concepto de la profesión.
  • Responsabilidad profesional.
  • Profesiones autorizadas.
  • Sus derechos como profesionales.
  • Claridad en el límite de la responsabilidad profesional.
  • Saber fijar adecuadamente el horario profesional.
  • Mantener su dignidad profesional.
  • Conducirse con ética profesional.
  • Conocer cual es el fin de la profesión.
  • Conocer y aplicar las normas profesionales.
  • Entender el reconocimiento social de la profesión.


La formación y el compromiso ético-social de los profesionistas

Rodimiro Rodrigo Reyes. Vicepresidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México, México.

Crear conciencia de Servicio a la Sociedad, como meta primaria de la profesión del ingeniero civil. Propiciar la colaboración de los miembros en la solución de problemas de su comunidad y del país, fomentar actividades de beneficio colectivo, organizar el Servicio Social profesional y colaborar con el Servicio Social estudiantil para mejorar las condiciones de vida de los estratos sociales de menores recursos; mantener-inculcar y aplicar un código de ética profesional que asegure la integridad de la profesión; son parte de los objetivos y políticas del Colegio relacionadas con su responsabilidad hacia la sociedad y plasmadas en el estatuto.

La responsabilidad debe ser compartida por el sistema educativo y por los estudiantes para lograr que su formación sea sinérgica, es decir, complementada y enriquecida por la aportación de ambas partes.

Que se actualicen los planes de estudio de acuerdo con las necesidades reales del país.

La participación social y política, para coadyuvar en las condiciones socioeconómicas del México actual, con el fin de tomar el lugar que les corresponde por su papel en la sociedad. Para ello, la formación profesional debe incluir además de la adquisición de conocimientos, el desarrollo de una conciencia social, sentido de observación, creatividad, una actitud y de responsabilidad así como valores éticos y culturales.

Se propone que se realice una estricta vigilancia del cumplimiento del Servicio Social, de tal forma de regresar a su objetivo inicial de servicio a la comunidad, retribuyendo de alguna forma la educación profesional que se ha obtenido, apoyando a la población más necesitada.

Fomentar en las instituciones educativas la implementación de un reglamento del Servicio Social por licenciatura, que contemple cada uno de los objetivos del mismo, así como la aplicación de los conocimientos adquiridos en miras de bienestar social, dentro de su plan de estudios.

Solicitar a las instituciones civiles, públicas y privadas su apoyo para llevar a cabo los proyectos de Servicio Social de las diferentes profesiones. Que los futuros profesionistas ejerciten la actividad profesional con todos los conocimientos adquiridos, fomentando la vocación de servicio a la sociedad de la que forman parte y retribuyendo la confianza otorgada al recibir una educación superior.

La ética profesional

Manuel Rodríguez Pignol. Presidente del Colegio de Contadores Públicos del Estado de Veracruz, México.

Nuestro país padece un grave deterioro económico, y paulatinamente, pérdida de valores morales; por ello las comunidades sociales y profesionales deben fortalecer el compromiso de un comportamiento ético y moral que sea ejemplo para los demás; garantía de un crecimiento eficaz, honrado, benéfico, solvente, capaz y de trascendencia.

La formación de un profesionista se entiende como la capacidad del individuo en desarrollar sus conocimientos adquiridos en su formación y educación estudiantil al arribar a su ámbito profesional, la falta de estos conocimientos en su desenvolvimiento y desarrollo social así como el profesional, no es disculpable, ya que deriva de una estructura insuficiente para atender las necesidades que requiere y demanda la sociedad.

Por ello el compromiso es el de actualizar sus conocimientos profesionales para otorgar a la sociedad los mejores servicios que ella demanda.

En lo que respecta a la contaduría pública y como ponente de éste tema, les informo que la Contaduría Pública Mexicana observa y aplica desde hace 76 años, las normas de ética profesional para los colegiados pertenecientes al Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).

El servicio social y la realidad laboral

Guillermina Toledo Robles. Secretaria Técnica del Patronato para la Incorporación Social por el Empleo en el Distrito Federal, Secretaría de Gobernación, México.

La importante labor que desarrollan los prestadores de Servicio Social en el ámbito del sistema penitenciario y principalmente en el proceso de reincorporación social de quienes egresan de las instancia carcelarias, labor que resulta de gran apoyo para la institución responsable de esta difícil tarea, para las personas que acuden a la misma como beneficiarios y sin duda, para los propios estudiantes quienes aún en su etapa de preparación académica cuentan con la posibilidad de llevar a la práctica, los conocimientos teóricos que la mayoría de los casos están totalmente alejados de lo que es el desempeño laboral.

Mediante un arduo trabajo de campo, los jóvenes estudiantes se percatan directamente de las condiciones de extrema pobreza, en zonas marginadas y excluidas del desarrollo social, es ahí donde es necesario poner el mayor esfuerzo para subsanar en la medida de las posibilidades institucionales, profesionales y personales los requerimientos de este sector de la sociedad.

El contacto con circunstancias verdaderamente difíciles de sensibilizar, pero también motivo y motiva a hacer algo por las personas y las comunidades que más lo necesitan, es aquí donde quienes contamos con el apoyo de los estudiantes prestadores de Servicio Social debemos facilitar los medios y las oportunidades indispensables para que éstos se desarrollen y se desenvuelvan profesionalmente y personalmente, proporcionando que aporten ideas y propuestas de solución a la problemática que se enfrente. Esto, propicia experiencia en todos sentidos y presente sin duda un reto que los jóvenes deben afrontar con responsabilidad y compromiso para obtener resultados satisfactorios tanto para los beneficiarios como para la institución y más aún para su vida futura como profesionales e incluso como servidores públicos.

Contamos ahora con jóvenes que con seriedad, conciencia y respeto, conocedores de la problemática social actual estudian, analizan y se involucran, con una posición comprometida ante ellos para solucionarlos.

Son las instituciones, las que deben ofrecer la oportunidad de que los jóvenes conozca, identifiquen y se concienticen de que México aún necesita y necesitará permanentemente de su apoyo, sólo de esta manera podrán retribuir con trabajo y esfuerzo todo aquello que este país les ha dado, que pese a todo lo que comúnmente se comenta resulta muy valioso y reconocido a nivel mundial.

Hacia la construcción de un modelo integrador de servicio social

Martha Beatriz Diarte.
Subdirectora de Servicio Social, Zona Centro,
Universidad Autónoma de Sinaloa, México.,
Rosa Ma. Rojas Rivera.
Supervisora de Servicio Social,
Universidad Autónoma de Sinaloa, México.

Los pasantes de todas las disciplinas que imparten en la U.A.S., tienen la obligación de prestar el Servicio Social en alguna de sus diversas formas, lo que permite, por un lado, aplicar sus conocimientos habilidades, destrezas del área profesional en que se ha preparado y, por otro, en que sus actividades teóricas-prácticas temporales, gratuitas y obligatorias sean en beneficio o interés de la sociedad.

Se cuenta con un equipo de trabajo que se encuentra en tres zonas (Norte, Centro y Sur), la función principal es fortalecer el principal vínculo que la Universidad tiene con diversos sectores productivos y sociales de la entidad, para coadyuvar a la solución de problemas específicos, derivados de la marginación.

Se cuenta con un total de 7,208 prestadores de Servicio Social que son la base del quehacer del Servicio Social, ya que son ellos quienes realizan la acción y están en contacto con las unidades receptoras, a través de la aplicación de los conocimientos teóricos, metodologías adquiridas en sus escuelas de formación.

El Servicio Social Universitario (S.S.U.) se estructura en dos líneas de trabajo:
Unidisciplina, funciona a través de los departamentos de Servicio Social de cada escuela y consiste en la realización de programas de actividades individuales que involucran a prestadores de una sola carrera.

Multidisciplinaria, consiste en la realización de actividades que involucran a prestadores de 2 o más carreras.

Se ha preocupado por vigilar y dar seguimiento a los procesos de formación académica que sus pasantes desempeñan en su servicio social, organizando así encuentros estudiantiles y foros de oficinas receptoras, generando un proceso de análisis y discusión sobre la función socio-académica del servicio social.

Las experiencias muestran que es pertinente el servicio social comunitario, en el marco socioeconómico y político que hoy vivimos, siendo un reto el transformarlo en un modelo integrador que contemple: Las necesidades comunitarias y sociales sentidas, la interdisciplinariedad, el desarrollo sustentable, la educación continua, la planificación, la evolución como proceso, la retroalimentación de los planes de estudio, el servicio social como parte de los currícula, y fundamentalmente la participación de la comunidad, teniendo la capacidad de decisión y “poder” para la planificación, gestión y manejo de recursos económicos.

Ética psicosocial del servicio social

José de Jesús Suárez Mariscal. Egresado de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, México.

El objetivo es que el participante ubique el entorno del Servicio Social dentro de la perspectiva psicológica y práctica del prestador.

Los estudiantes requieren de una mayor penetración en la cultura del servicio, donde se le enrole en la situación social y real del medio en que vive, no del que pretende vivir, y concientizándolo que el servicio comunitario es por el que se avanza u obstruye su propio progreso.

El espíritu de servicio en su más desarrollado sentido, es lo que ha hecho que la humanidad avance y goce cada día mejores alternativas.

Se debe pugnar no por el cumplimiento de un registro legal, sino por el verdadero entendimiento de la palabra Servicio, que quizá cueste trabajo aceptar, pero no hay pena sin gloria, y nuestra labor comienza y termina con la realización objetiva de guías en materias efectivas para la obtención benéfica de un servicio social.

Algunos factores de influencia en la educación y su repercusión en la ética y formación profesional

Jesús Ramírez de la Torre. Director de Servicio Social y Becas, Universidad Autónoma de Nayarit, México.

En esta ponencia se trata de exponer la preocupación de las instituciones de educación media y superior por producir profesionales formados en la ética, de lo cual se menciona que es necesario dedicar más tiempo y recursos económicos; desarrollar y difundir una nueva cultura institucional y doméstica, de la dignidad, la honestidad y pundonor en todos los sectores de la sociedad, a partir de los primeros años de la vida.

La nueva concepción de la formación profesional es considerada una de las alternativas más consistentes para acceder con éxito al mercado de trabajo. En este sentido, la estructura, la organización, los objetivos, los contenidos y los criterios de evaluación de la nueva formación profesional están enfocados desde la perspectiva de la competencia profesional, es decir, del saber hacer y del trabajo productivo.

La nueva formación profesional es el conjunto de conocimientos teóricos, habilidades prácticas y actitudes necesarias que capacitan al individuo para el ejercicio de una profesión.

Es imprescindible que los programas de formación profesional se adapten a los continuos procesos de cambio en los sistemas educativos, sociales y empresariales. Por ello, la programación de estos estudios se debe ajustar progresivamente a la demanda de profesionales que exista en cada área geográfica determinada.

Las transformaciones educativas deben ser políticas de Estado ejecutadas a corto, mediano y largo plazo, con la mayor participación de todos los sectores políticos y sociales que deben implicar metas nacionales de manera que su continuidad programática y financiera esté garantizada. Sin embargo, el Estado por sí solo no podrá responder a éstos desafíos, por lo que resulta indispensable dentro del proceso de modernización de la educación, comprometer a todos los sectores sociales. Destacando la importancia que representa en ello la familia.

La formación en el hogar, debe ser también, la plataforma sobre la que habrá de ser construida la nueva formación profesional, con una auténtica ética Universitaria.

Sólo consolidando una educación de calidad, con ética y con este soporte se habrá de acceder a competir en el mundo y resolver problemas de la sociedad, entre ellos el de la formación profesional.

Es preciso sustentar como principio incondicional, el enlace obligado de la educación en todo nivel con la sociedad, involucrando a todos los sectores: gobierno, universidad, profesionales, empresas, quienes deberán trabajar en auténtica y puntual colaboración, complementándose en sus acciones para lograr metas positivas.

El imaginario del servicio social.
¿la aventura del encuentro o desencanto con la realidad?

María Reyna Hernández Colorado. Asesora Pedagógica de la Dirección General Académica de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Veracruzana, México.

El significado del Servicio Social implica debatir sobre identidades profesionales, formación profesional, estructura curricular, contenidos sólidos, aprendizaje significativo, concepción de teoría y práctica, sujeto, estructuras organizativas, entre otros; en los cuales están presentes valores que se construyen en la cotidianidad del Servicio Social; en este sentido, el valor fundante de lo humano es la dignidad, la cual conlleva a actuar con seguridad en forma razonada, utilizando la información para construir estrategias.

Quienes participan de un Servicio Social y desarrollan estrategias son capaces de inteligir la situación, entenderse en ella, tener presencia, poseer formas de expresión y dar sentido al contexto cultural que representa un encuentro con la realidad en la que el sujeto mismo se da oportunidad y se concibe como un sujeto con posibilidades.

El modelo del curriculum universitario ha entrado en crisis, su modelo de construcción del conocimiento, a través de disciplinas desvinculadas entre sí, su atención centrada en la demanda y su concepción en torno a las profesiones, relacionadas con mercados laborales predeterminados que responden mecánicamente a la organización de contenidos, ya no opera.

Los perfiles de las profesiones ya no se deben referir solo a los sectores emergentes de la economía, las materias o asignaturas no son lo que da sentido a la curricula. Éstas son un medio para construir el conocimiento, lo que da sentido al curriculum son las competencias y habilidades sociales y humanas.

El compromiso Ético-Social del profesionista.

Los procesos curriculares de las profesiones, generalmente “Predicen” que el compromiso ético y social se inicia concretamente con la realización del servicio social.

La formación a través de un curriculum en ciencias, desde la óptica de este trabajo no se circunscribe a una estancia formal en una institución.

La formación, en el contexto del curriculum en ciencias, se fundamenta en la dimensión intelectual, misma que no se construye dictando durante la clase o repitiendo lo mismo que algunos autores dicen.

Los autores educativos como intelectuales intervienen “Frente un objeto de estudio”, se preocupan por descifrarlo, por entenderlo y, por tanto, construir un cuerpo teórico desde el cual pueda efectuar una lectura singular del objeto del conocimiento.

La formación en el curriculum universitario en ciencias y el servicio social como nueva experiencia de aprendizaje requiere la construcción de campos culturales que expliquen problemas escolares, científicos y filosóficos y sociales a partir de teorías transdisciplinarias que clarifiquen sus zonas de intersección teórica en pos de la construcción de una ciencia abierta y de su significado en la cotidianidad en la que vivimos.