navegación


Capítulo IV


Los posgrados en ciencias sociales en México: panorama general y análisis de casos

Estructuras de organización y gestión en los posgrados en ciencias sociales: análisis de casos

Un interés central en el presente trabajo es analizar dimensiones básicas del funcionamiento de los programas de posgrado en Ciencias Sociales, y esto lo veremos a la luz del estudio detallado de 15 posgrados en esa área. El propósito es identificar ámbitos en los que se están generando condiciones para el fortalecimiento e innovación de los posgrados; los problemas que ha experimentado el funcionamiento de los mismos en el entrecruzamiento del establecimiento y la disciplina; los cambios que han experimentado la orientación y gestión de algunos posgrados como efecto directo de las políticas o de una mayor exposición a la competencia de mercado.

Tabla IV.1
Programas seleccionados por área y sector. México


Áreas académicas Sector Público Sector Privado
Administración
Economía
Ciencias Políticas
Ciencias Sociales/ Sociología
1
1
2
4
2
3
1
1

La posibilidad de acceder a la información y la mayor participación de los sectores público y privado en cada uno de los campos orientaron la selección de los casos. En el diseño inicial, por ejemplo, estaban incluidos los programas de administración y economía que se imparten en la UNAM. Interesaba obtener información de una institución pública de esas dimensiones y génesis institucional, con una actividad pionera en las Ciencias Sociales y un modelo de posgrado fuertemente articulado a la enseñanza y organización académica de licenciatura. Esto no fue posible debido al prolongado paro de actividades en dicha institución.

En las subáreas de ciencias políticas y sociales, por el contrario, el peso de la oferta recayó en el sector público. En México, un elemento muy importante a considerar en las políticas de impulso al posgrado en ciencias sociales es que los programas cuya orientación es más académica son ofrecidos fundamentalmente en el instituciones públicas –salvo importantes excepciones en el sector privado– y son financiados casi exclusivamente con recursos públicos. Una consecuencia natural en la selección de casos en estas subáreas fue la mayor presencia de programas del sector público1 .

Una consideración que es necesario tener presente a lo largo del análisis de los casos estudiados en este apartado es que, a excepción de administración, la gran mayoría de los programas seleccionados está inscrito en el Padrón de Posgrados de Excelencia del CONACyT. Sólo un programa de economía y uno de ciencias sociales, ambos del sector privado, no forman parte del mismo.

En el análisis de las características de los programas seleccionados encontraremos ciertos rasgos comunes con el perfil y parámetros de evaluación del CONACyT, y con un modelo de posgrado que está estrechamente vinculado a la formación de recursos para la investigación y tiene en el doctorado su principal grado formativo. Aun cuando los resultados de las evaluaciones son de carácter confidencial, los criterios de la evaluación de los programas son ampliamente conocidos: tener una planta académica con una cantidad razonable de tiempos completos, que los programas estén integrados por maestrías y doctorados orientados a la formación de recursos y a la investigación; que la planta académica tenga un perfil con elevados grados académicos y experiencia en el campo de la investigación, etcétera2. Se trata de programas que gozan de solidez académica y de beneficios, económicos y simbólicos, por su pertenencia al padrón de posgrados del CONACyT.

En la génesis de las instituciones hay características básicas que perfilan la misión y alcances de la actividad académica: pertenecer al sector público o privado; estar en el ámbito universitario o no universitario, tener una estructura de posgrado articulada a la licenciatura; ofrecer formación de posgrado en estructuras donde la docencia y la investigación están desarticuladas; haber surgido con un modelo orientado exclusivamente a la investigación y al posgrado; tener diversas fuentes de recursos; poseer vínculos con sectores externos: gubernamentales, empresariales, industriales, educativos, etcétera. A continuación se presentan en forma breve algunos rasgos de las instituciones en las que se ofrecen los posgrados seleccionados. En un primer grupo se presenta a las del sector privado y en el segundo a las públicas.

El perfil de las instituciones seleccionadas

En el sector de instituciones privadas, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) constituye la más extensa red institucional que existe en el sistema educativo superior mexicano. A partir de su casa matriz, en Nuevo León, opera más de 25 pequeños campi en las ciudades capitales de los estados, en los cuales ofrece licenciatura y en 14 de ellos posgrado.

Son varios los rasgos distintivos de la red ITESM: uso extensivo de la comunicación electrónica en la enseñanza y programas de duración flexible, adaptables a las posibilidades de tiempo y dedicación de cada candidato. El rasgo más destacado es su peculiar estructuración curricular, especialmente en el caso de licenciatura, donde la formación básica es ofrecida en los pequeños campi y la especializada se imparte en el campus de mayor tamaño a donde se trasladan los estudiantes.

En el posgrado, el ITESM concentra su actividad en un abanico no muy amplio de maestrías de corte profesional que ofrece en sus diferentes sedes: administración, finanzas, mercadotecnia, economía. La mayor oferta del ITESM se ubica en su sede principal, en Nuevo León. Ahí concentra su oferta de doctorado: seis de los ocho programas que ofrece.

La maestría en administración del ITESM se imparte en la Escuela de Graduados en Administración y Dirección de Empresas (EGADE). Esta escuela surgió en 1964 como producto de una alianza estratégica con la Fundación Ford. Junto con otras seis instituciones de América Latina asumió como misión formar recursos altamente especializados en el campo de la administración.

Tabla IV.2
Casos seleccionados. México


Nombre de la institución Programas seleccionados Tipo de institución
Administración
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM-Monterrey)
Maestría en administración Institución privada consolidada y establecida en red
Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) Maestría en administración Institución privada consolidada
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) Maestría en administración Universidad pública
Economía
Colegio de la Frontera Norte (COLEF)
Maestría en economía aplicada Centro SEP-CONACyT
Universidad Anáhuac del Sur (UA) Maestría en economía y negocios Universidad privada consolidada
Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) Maestría en economía Universidad privada consolidada
Universidad de Las Américas- Puebla (UDLA) Maestría en economía Universidad privada consolidada
Ciencias Políticas/Políticas Públicas
Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE)
Maestría en administración y políticas públicas Centro SEP - CONACyT
Universidad Autónoma Metropolitana - Xochimilco (UAM-X) Maestría en políticas públicas Universidad Pública
Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) Maestría en políticas públicas Universidad privada consolidada
Ciencias Sociales
Colegio de Sonora (COLSON)
Maestría en ciencias sociales Institución pública no universitaria
Universidad de Guadalajara (UdeG) Maestría en ciencias sociales Universidad pública
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Maestría en ciencias sociales Centro SEP - CONACYT
El Colegio de México (COLMEX) Doctorado en ciencia social con especialidad en sociología Centro SEP - CONACyT
Universidad Iberoamericana (UIA) Maestría en sociología Universidad privada consolidada

Ninguna maestría del área de administración –y en general las de corte profesional- forma parte del Padrón de Posgrados de Excelencia del CONACyT, salvo un caso: el doctorado en administración de la EGADE. En el país sólo se ofrecen seis doctorados en este campo (contra 211 programas que se ofrecen en el nivel maestría), que son impartidos por tres instituciones. El doctorado de la EGADE cuenta con varias áreas de especialización. Los recursos físicos, académicos, administrativos y financieros de la EGADE, son los que nutren las actividades docentes de las tres maestrías que ahí se ofrecen: administración, finanzas y mercadotecnia y del doctorado.

El Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) es un organismo de carácter privado. Fue creado en 1967 por la Sociedad Panamericana de Estudios Empresariales. Surgió del interés de un grupo de empresarios por profesionalizar el quehacer directivo en las empresas. Es una institución dedicada exclusivamente a la formación de recursos de posgrado para la alta dirección de empresa. Aun cuando constituye un brazo especializado de la Universidad Panamericana, institución privada que ofrece un amplio abanico de carreras y posgrados, el IPADE goza de absoluta autonomía respecto de aquella institución. En años recientes empezó a extender su cobertura a las ciudades de Monterrey y Guadalajara, centros empresariales y comerciales de importancia en el país. El IPADE concentra su actividad en dos posgrados: la maestría en dirección de empresas (MEDE), programa que exige dedicación exclusiva y la maestría en dirección de empresas para ejecutivos con experiencia (MEDEX), orientada a los directivos en activo y con dedicación de medio tiempo. Desde su fundación, la misión asumida por el IPADE ha sido la profesionalización y perfeccionamiento de recursos para la práctica en la alta dirección de empresas.

La Universidad Anáhuac (UA) fue creada en 1964. La orden religiosa de los Legionarios de Cristo tuvo un importante papel en la apertura de la institución. Contribuyó reuniendo fondos de organizaciones de empresarios para fundar dicha universidad. La Anáhuac es una institución caracterizada por su conservadurismo, más joven que la Universidad Iberoamericana, también impulsada por una orden religiosa, la de los jesuitas. En la clasificación de Levy (1995), la Anáhuac forma parte de las instituciones de la segunda ola de expansión. En sus inicios proporcionaba cursos especiales de preparación para funcionarios de algunas oficinas de la administración pública. Se le reconoce por su contribución en la formación de recursos –especialmente en el área de actuaría– que tuvieron una inserción importante en la Secretaría de Programación y Presupuesto, oficina del Poder Ejecutivo Federal hoy inexistente.

El Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) es representativo del grupo de instituciones privadas que se han consolidado fuertemente en campos específicos y en el ámbito local. Se distingue por su amplia oferta, su importante infraestructura académica, pero también por ser una institución que ha logrado consolidarse en ciertos campos disciplinarios, incursionando en las actividades de investigación, campo que tradicionalmente ha sido atendido por las universidades públicas. El ITAM ganó presencia desde mediados de los sesenta con su escuela de economía, en la que se han formado generaciones que han tenido una significativa inserción en el aparato estatal3.

La Universidad de Las Américas (UDLA) se estableció en la ciudad de México en 1940, originalmente como Mexico City Junior College. Su pequeño estudiantado estaba compuesto por norteamericanos residentes en México. Su modelo académico provenía de la tradición norteamericana de artes liberales. La institución fue creciendo casi en paralelo a la extensión de sus actividades. En 1963 cambió su nombre por el de University of the Americas y se organizó en tres escuelas: Artes y Ciencias, Escuela de Graduados y México City College. En 1967 la Fundación Mary Street Jenkins dona a la universidad el Colegio Americano de Puebla. Esta donación y una importante asignación de fondos por parte de la U.S. Agency for International Development impulsan el establecimiento de la universidad en el estado de Puebla4, lugar donde un año después castellaniza su nombre e inicia la construcción de un nuevo campus, el de Cholula. En 1985 la UDLA-Puebla decide separarse de la institución de origen y constituye la Fundación Universidad de Las Américas Puebla, que para los propósitos de este trabajo seguiremos identificando como UDLA-Puebla.

En la UDLA-Puebla el posgrado en economía es una de las 20 maestrías que constituyen su oferta en posgrado. Este programa, que data de 1989, es una versión moderna de un programa que existió de fines de los años setenta hasta 1985, año en el que los cambios en la administración de la UDLA llevaron al cierre del mismo.

La Universidad Iberoamericana (UIA) es una institución de origen jesuita surgida en los años cuarenta, con el apoyo de la UNAM. Su principal orientación es hacia campos de las Ciencias Sociales y las Humanidades: filosofía, historia y educación, aunque ofrece algunos de los posgrados de gran demanda, como administración. En años recientes la UIA empezó a extender su oferta de programas: la sede principal se ubica en la ciudad de México y cuenta con dos sedes en el norte del país, en Baja California y Coahuila. En el Distrito Federal concentra los recursos de sus programas de doctorado. Ahí se ubican los siete programas con los que cuenta. Forma parte de un sistema de transferencia de créditos en el que participa también el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

En el sector público los perfiles institucionales varían, a veces drásticamente, según se trate de establecimientos universitarios o no universitarios. La Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) es una de las universidades públicas de mayores dimensiones después de la UNAM y con una larga historia en el país. Surgió en 1933, se ubica en uno de los estados de la frontera norte del país y desde sus primeros tiempos se caracterizó por ser una de las instituciones estatales con mayor diversificación de la oferta de licenciatura y posgrado, así como por ser importante receptora de demanda de educación superior.

La UANL es una institución grande y compleja, con una estructura de escuelas y facultades similar a la de la UNAM, donde básicamente se realiza docencia, en una estructura que articula los niveles de licenciatura y posgrado. Cuenta con 25 facultades, 22 divisiones de posgrado, 28 escuelas preparatorias, 245 carreras y una población cercana a los 100,000 estudiantes. En una institución con estas dimensiones, los rasgos particulares de cada unidad académica cobran mayor relevancia. Cada unidad se relaciona escasamente con las demás.

La maestría en administración se ofrece en dos facultades de la UANL. La primera surgió en la Facultad de Química a finales de los sesenta, la segunda, que es la incluida en este estudio, se creó en 1979 en la Facultad de Contaduría Pública y de Administración (FCPA). La apertura de este segundo programa tiene como trasfondo y principal referente la competencia intrainstitucional.

La Universidad de Guadalajara (UdeG) presenta rasgos similares a los de la UANL por su gran tamaño y complejidad. En cuanto a su historia, ésta es más antigua y por sus conflictos internos sus vicisitudes más parecidas a las de la UNAM5. Cuenta con diez campus repartidos en diferentes puntos del estado. En ellos ofrece poco más de 100 programas de licenciatura –algunos de ellos repetidos en diversos campi– y 120 programas de posgrado (58 de especialización, 51 de maestría y 11 doctorados). La población de estos dos niveles es cercana a los 50,000 estudiantes.

A finales de los años ochenta la universidad inició un profundo proceso de reforma que llevó a iniciar una reestructuración de la organización académica y administrativa bajo un esquema departamental (Kent, González, et al., 1999). De este proceso de reforma surgió el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), cuyas funciones básicas son la docencia en los niveles de licenciatura y posgrado, además de realizar investigación. En esta reestructuración se agrupó a los académicos de distintas facultades, escuelas e institutos en departamentos básicos y especializados. Una parte de los departamentos quedó concentrado en una unidad central, casi la mitad quedó dispersa en distintos puntos de la ciudad de Guadalajara. En estas condiciones se ha desarrolla la actividad del posgrado.

La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) es una universidad pública. Surgió a principios de los setenta para contender con los problemas de atención de la demanda de educación superior en el área metropolitana de la Ciudad de México. Cuenta con tres unidades (Azcapotzalco, Xochimilco e Iztapalapa) ubicadas en distintos puntos de dicha área. Ofrece un amplio abanico de programas de licenciatura y, en los años noventa, también en posgrado.

La expansión del posgrado en esta institución, es un fenómeno propio de los años noventa. En 1997 ofrecía ya 38 programas. Extendió su oferta a nuevas áreas. Dejó de concentrar su actividad en las áreas de Salud y Ciencias Exactas. La expansión del posgrado fue especialmente acentuada en el área de Ciencias Sociales, donde abrió 13 nuevos programas. A diferencia de otras instituciones, la UAM concentró su acción en la apertura de posgrados académicos mediante los cuales completó el ciclo formativo iniciado con las maestrías o incursionó en nuevas áreas o campos especializados del conocimiento. Una de las características del posgrado de la UAM ha sido su crecimiento regulado y su orientación hacia las actividades de docencia e investigación.

La maestría en políticas públicas surgió en 1994 en la Unidad Xochimilco como producto del interés de un grupo de profesores en impulsar el desarrollo de este campo. Primero impulsaron la creación de la maestría y tiempo después la creación de una licenciatura en política y gestión social6. La población de licenciatura en el área de Ciencias Sociales es considerable en la institución. Cada unidad de la UAM tiene en su División de Ciencias Sociales y Humanidades alrededor de 5,000 estudiantes de licenciatura, que constituyen una demanda potencial para los posgrados que ahí se ofrecen.

Veamos ahora algunos rasgos de otras cuatro instituciones consideradas en este estudio, que forman parte del denominado Subsistema SEP-CONACyT: Colegio de la Frontera Norte, Centro de Investigación y Docencia Económicas, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y El Colegio de México.

El Subsistema SEP-CONACyT es un subsector público producto de los años noventa. Surge formalmente en 1992, cuando se transfieren a la SEP las atribuciones de coordinación y promoción del desarrollo científico y tecnológico de la desaparecida Secretaría de Programación y Presupuesto, y cuando a su vez, la SEP conviene en incorporar dichas funciones al CONACyT.

Este subsector está conformado por 27 instituciones dedicadas a la investigación, ocho en el Distrito Federal y 19 en ciudades de los estados7. Tiene como propósito fundamental la descentralización de la actividad científica y tecnológica del país (CONACyT: www.conacyt.mx). Para ello, se brinda apoyo a aquellas instituciones de investigación que han mostrado potencial de crecimiento y consolidación en campos específicos de la investigación básica y aplicada.

De las instituciones que conforman el subsistema, 24 cuentan con programas de posgrado. La mayor parte de los mismos se encuentran incluidos en el Padrón de Posgrados de Excelencia del CONACyT. Aun cuando las actividades de docencia están orientadas primordialmente a la enseñanza en posgrado, con maestría y doctorado articulados, instituciones como El Colegio de México y en fecha más reciente el Centro de Investigación y Docencia Económicas, ofrecen un reducido número de licenciaturas de elevada calidad, alimentadas por el conjunto de recursos académicos altamente calificados con los que cuenta cada institución. Estas licenciaturas en Ciencias Sociales son excepcionales en las instituciones del sector público: atienden a pequeñas poblaciones, siguen un riguroso proceso de selección al ingreso y mantienen altas exigencias de desempeño.

Un rasgo característico de las instituciones que forman el Subsistema SEP-CONACyT es que cuentan con un elevado número de científicos de alto nivel: aproximadamente una tercera parte de los investigadores adscritos a dicho subsistema cuenta con el doctorado. Después de la UNAM y de las universidades públicas estatales, sus investigadores representan el tercer grupo dentro del SNI. Además, salvo los casos arriba mencionados, que se apartan de la lógica tradicional de las universidades públicas, la estructura organizativa de las instituciones que lo conforman, no está anclada a la carga docente de licenciatura que tanto ha pesado en el desarrollo del posgrado de aquéllas.

La misión de las instituciones del Subsistema SEP-CONACyT está fuertemente articulada por el vínculo investigación-docencia- aprendizaje. Constituyen pequeños enclaves de investigación básica y aplicada en los que se forma a los futuros investigadores, fuera del ámbito universitario y en una perspectiva de desarrollo en las regiones.

El Colegio de México (COLMEX) es una institución pública que forma parte de ocho subsistema. Fue creado en 1940 con el fin de impulsar la investigación y formar recursos en diversos campos de las Ciencias Sociales y las Humanidades. Es una institución dedicada centralmente a la docencia e investigación, aunque también realiza importantes actividades de difusión académica. Ofrece dos licenciaturas, cuatro maestrías y seis doctorados en los Centros de Estudios Sociológicos, de Asia y África, Demográficos, Económicos, Históricos, Lingüísticos y Relaciones Internacionales. Las dos licenciaturas que ofrece (en relaciones internacionales y administración pública), están a cargo de este último centro. Estos programas son excepcionales por su diseño, rigurosa selección y exigencia académica. La enseñanza está a cargo de los investigadores del propio COLMEX, que a su vez imparten cursos en maestría y doctorado.

No todos los centros ofrecen maestría y doctorado. Es el caso del Centro de Estudios Sociológicos, cuya actividad está centrada en el Doctorado en Ciencia Social con Especialidad en Sociología. Dicho programa fue creado en 1973. Constituye un desprendimiento de un grupo de sociólogos que había estado laborando en el Centro de Estudios Económicos y Demográficos, “la sección de sociología”, como se le identificaba. El programa debe su nombre a empeños en la visión integral que se tenía del COLMEX: dar un título genérico a los diversos programas de doctorado, el de ciencias sociales, agregando la especialidad correspondiente a cada uno de los centros. Desde sus inicios la actividad del doctorado estuvo pensada como un permanente vínculo entre docencia-investigación-aprendizaje. Dicho programa es pionero en el país, surgió en un periodo en el que los posgrados en Ciencias Sociales prácticamente no existían, mucho menos el doctorado.

El Colegio de la Frontera Norte (COLEF) forma parte del sistema de colegios, que en México es reconocido por la influencia del modelo académico del COLMEX. Se creó en 1982 en Tijuana, Baja California, ciudad ubicada en la frontera con los Estados Unidos. El COLEF surge con el propósito de promover la investigación sobre los procesos característicos de las regiones de México que colindan con Estados Unidos: migración, mercados de trabajo, industria maquiladora, efectos regionales del TLC, recursos naturales, etcétera. Su actividad está centrada en la investigación y la docencia en posgrado. Ofrece un doctorado en Ciencias Sociales con áreas de especialización vinculadas con sus cuatro maestrías: economía aplicada, desarrollo regional, población y administración del medio ambiente. La investigación que realiza tiene una perspectiva multidisciplinaria. Desarrolla de manera sistemática proyectos de investigación, algunos en forma conjunta con otras instituciones. La actividad de investigación está organizada en departamentos y como parte de su estructura tiene tejida una red en puntos específicos de la frontera norte. Son direcciones regionales en las que realiza actividades de investigación y monitoreo sobre fenómenos particulares de la región.

Un rasgo distintivo del COLEF es la reputación de la que goza. Múltiples instituciones norteamericanas y europeas, así como organismos internacionales, le otorgan financiamiento: MacArthur, Tinker, Ford, Hewlett Packard, Border Progress, National Science y Rockefeller, Cargenie Corporation, Arizona-México BHF, Research Found for Studies, Michigan State University, ATT, UC Davis, Institute de Recherche Scientifique et Technique pour le Développement et Cooperation, el Banco Mundial, la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia y la Fundación Friedrich Ebert. También recibe apoyos internos del CONACyT y de múltiples organismos federales y estatales.

El fortalecimiento del posgrado es vital para el desarrollo del COLEF. Es un centro con una creciente actividad en el campo de la investigación aplicada y necesita asegurar los recursos humanos para llevarla a cabo. A diferencia de otras instituciones que por su ubicación geográfica pueden allegarse recursos de instituciones vecinas, el COLEF está muy lejos de las regiones donde tradicionalmente se concentran los recursos académicos, no tiene centros cercanos para reclutarlos. Por esta razón y las que derivan de la misión institucional, la necesidad de formar a los investigadores en la propia institución, vía los posgrados, se vuelve un imperativo estratégico.

El Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) es una institución pública que forma parte del Subsistema SEP-CONACyT. Se fundó en 1974. Sus actividades centrales son la docencia y la investigación. Por mucho tiempo estuvo dedicada exclusivamente al posgrado y de pocos años a la fecha ha incorporado también la formación de licenciatura, con la creación de dos carreras que, al igual que el conjunto de posgrados, son altamente selectivas. Las áreas de especialización del CIDE son: economía, administración pública, ciencia política y relaciones internacionales. Ofrece cino programas. Los de más larga historia son las maestrías en economía y administración pública, casi tan antiguos como el mismo CIDE. Los tres programas restantes, dos licenciaturas –en economía y ciencia política/relaciones internacionales– y una maestría en economía de la salud fueron creados en 1993 y 1997, respectivamente. Es un centro que depende fundamentalmente de los recursos del gobierno federal.

La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), es un organismo autónomo de carácter regional, con reconocimiento internacional. Al igual que el COLMEX y el CIDE, forma parte del Subsistema SEP-CONACyT. Su creación fue producto de la cooperación entre la UNESCO y los gobiernos de América Latina y el Caribe. La sede de México inició actividades en 1976 producto de un convenio entre el gobierno mexicano y la FLACSO. Por su enfoque latinoamericano, la maestría en ciencias sociales ha sido un posgrado único en México.

Por mucho tiempo, la FLACSO México sólo ofreció la maestría en Ciencias Sociales. Actualmente va en su 13a. promoción. En los años noventa, la institución ha experimentado cambios importantes. Ha ampliado su oferta de posgrados y se ha asociado con algunas instituciones y organismos en la creación de programas. Actualmente ofrece las maestrías de Población (creada en 1993), Gobierno y Asuntos Públicos (1992), el Programa Latinoamericano de Estudios de Posgrado en Desastres y Gestión de Riesgos (1999), creado en coordinación con la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina y con el apoyo financiero de la Oficina Humanitaria de la Comunidad Europea, y el doctorado en Ciencia Política, en asociación con la Universidad de Georgetown, Washington, D.C. y la Universidad de Salamanca, España. La mayor parte del financiamiento de la FLACSO proviene del gobierno mexicano.

El Colegio de Sonora (COLSON) es una institución pública creada en 1982, resultado de la iniciativa de un grupo de investigadores interesados en historia regional. Se creó bajo el auspicio del gobierno del estado, la SEP, el CONACyT, y de varias instituciones de educación superior: UNAM, COLMEX, Universidad de Sonora e Instituto Tecnológico de Sonora. En 1985 se constituyó en universidad de posgrado, con la creación de su maestría en ciencias sociales, la cual cuenta con varias especialidades: estudios económicos y demográficos, estudios políticos y gestión pública, estudios regionales, historia regional, relaciones industriales, salud y sociedad. Desde 1991 forma parte del padrón de posgrados del CONACyT. Su actividad ha estado centrada en la investigación y el posgrado. El propósito del COLSON es contribuir a descentralizar y regionalizar la investigación y los estudios de posgrado.

Las formas de organización académica

Objetivos de los programas

Administración

La oferta de programas en el área de administración es anterior al resto de las subáreas. Los posgrados iniciaron con un vigoroso impulso en los años sesenta10. Esta área tiene una clara orientación hacia el ejercicio profesional en empresas y oficinas gubernamentales. En los programas considerados hay una distinción importante en el alcance que tiene dicha formación.

Administración ITESM
Maestría 1964
IPADE
Maestría 1967
UANL
Maestría 1979
Orientación actual Formar profesionales para la alta dirección de empresa Formar profesionales para la alta dirección de empresa Formar profesionales

Las instituciones privadas que gozan de prestigio tienen el declarado propósito de formar a la élite, a los altos directivos de empresa. Las instituciones públicas no, en éstas se forman recursos que pueden o no acceder a elevadas posiciones.

… El ITESM tiene una orientación a formar gente para trabajar en proceso de staff de gerencia general de dirección, no tanto en las áreas de línea, como por ejemplo jefes de turno… no formamos para ese mercado… (Entrevista 15)

… la misión del IPADE es ayudar a mejorar a los empresarios de México, es una manera de ayudar a empresas y empresarios… (Entrevista 14)

… buscamos lo que nuestro contexto social nos pide, siempre hemos tenido posgrado por necesidades obvias de nosotros (el flujo de la licenciatura) … y porque bastante gente se interesa por esto en un área industrial como Monterrey… (Entrevista 13)

La fuerza del vínculo con las empresas es enorme en las instituciones privadas. Es este fuerte vínculo con el mundo empresarial y la necesidad de mantenerse como una institución prestigiosa en el medio lo que perfila los cambios en los objetivos y contenidos de los programas. En instituciones que como el ITESM cuidan su reputación y prestigio, los contenidos y enfoque de la enseñanza también han incorporado cambios de paradigma en el campo de la administración.

Economía

Fuera del campo de la administración, donde la orientación es más claramente profesional, en el resto de las áreas consideradas en este estudio, lo que encontramos son definiciones donde la frontera entre lo profesional y lo académico es menos tajante. En economía hay programas como el del ITAM y el COLEF cuya vocación está orientada a formar recursos para la docencia y la investigación; en el segundo caso, tiene como objetivo secundario la formación de recursos para los organismos públicos. Por otra parte, en la UDLA y la Universidad Anáhuac (UA), los programas de economía tienen una orientación más inclinada hacia lo profesional. La UDLA forma profesionales en el campo de las finanzas, mercado de valores y desarrollo de instituciones. La institución se reconoce como única en este campo. El programa es una reformulación de un programa con una orientación más general vigente durante los años setenta hasta mediados de los ochenta. La Universidad Anáhuac forma profesionales en alta dirección en campos también especializados: finanzas, mercadeo, producción y dirección de operaciones.

Economía ITAM
1980
UDLA
1989
UA
1991
COLEF
1990
Orientación actual Formar investigadores para el mundo académico Formar profesionales especialistas en finanzas, mercado de valores y desarrollo de instituciones Formar profesionales en alta dirección en el campo financiero, de mercadeo, producción y dirección de operaciones Formar investigadores para instituciones académicas y secundariamente para organismos públicos

La mayor parte de los programas son de origen reciente, salvo el caso del ITAM, cuyo programa data de los años ochenta. Las demandas externas a las que responden los programas según la orientación que tienen son radicalmente distintas; en UDLA y UA la atención está puesta en los clientes y en las necesidades del mercado profesional de contar con especialistas en áreas específicas. En estos programas, los cambios en objetivos y orientaciones están fuertemente vinculados a los cambios en el mercado. En el caso de ITAM y COLEF, la orientación académica de los programas es fomentada por el interés en temas de la disciplina y por las redes tejidas con otras comunidades académicas. En el ITAM hubo un importante cambio en la orientación del programa. En los años ochenta, el enfoque del programa era hacia lo profesional. Un buen número de los egresados de las primeras generaciones de economía se insertó en puestos directivos de los organismos de Estado encargados de las finanzas del país. Fue un proceso en el que participaron con similar fuerza otras instituciones: El COLMEX el CIDE. Actualmente su orientación es más académica. El interés está puesto en “formar estudiantes que quieran irse a hacer un doctorado o que quieran integrarse a la vida académica” (entrevista 10), aun cuando esto no descarta la opción profesional.

El cambio en la orientación del programa del ITAM se explica por varias razones: empezó a regresar gente formada en el extranjero buscando “hacer casa”, con un conocimiento fresco sobre los avances de la disciplina y el interés en consolidar el posgrado en la frontera de la ciencia económica. También influyó el que el ITAM empezó a ser un importante formador de profesores-investigadores para el ámbito centroamericano y el norte de Sudamérica. A esto se sumó la necesidad de ofrecer a sus profesores un horizonte académico más amplio, bajo la idea de que no hay docencia buena con profesores que no tienen más horizonte que el de horas-clase en licenciatura; pero tampoco hay posgrado bueno si no se vincula con la investigación. La maestría del ITAM surge como expresión del proceso de consolidación de la actividad académica en la licenciatura de economía.

La maestría de economía del COLEF es de los pocos posgrados orientados académicamente que buscan formar recursos y generar investigación en el campo del conocimiento aplicado. El proceso de formación de los estudiantes adquiere un dinamismo singular: la docencia está a cargo de gente dedicada enteramente a la investigación; la formación tiene el sello que le imprimen los temas, enfoques y formas de trabajo de los diversos proyectos de investigación que promueven los individuos y el establecimiento, en el marco de una política institucional de investigación. Además, los estudiantes son incorporados a proyectos de investigación: en el COLEF más del 70% de los proyectos de investigación cuenta con apoyo externo y cuando el financiamiento de un proyecto supera los $100,000 es obligada la incorporación de al menos un estudiante al mismo.

Ciencias Políticas/Políticas Públicas

Los tres programas analizados son maestrías en políticas públicas. En estos posgrados, la tensión entre la orientación profesional y académica está más presente. En el programa más antiguo, el del CIDE, la orientación declarada es formar profesionales para el sector público pero la actividad desarrollada está centrada en lo académico. Esto se relaciona con el papel que en sus inicios cumplió el CIDE como centro formador de recursos para su inserción en la actividad pública. Actualmente algunos de sus egresados confirman este propósito, pero la gran mayoría se forma para la carrera académica. Los otros dos programas son de creación reciente, el del ITAM surgió en 1987, vinculado al proceso de consolidación institucional en los campos de economía y políticas públicas, y el de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco (UAM-X) en 1994, asociado a la actividad de un grupo de académicos interesados en incursionar en este campo y en atender demandas profesionales no específicas del sector público y gubernamental.

Ciencias Políticas/ Políticas Públicas ITAM1987 CIDE1976 UAM-X1994
Orientación actual Profesional y académica Profesional (sector público) Profesional y académica

Ciencias Sociales

El carácter generalizante con el que proliferaron una buena parte de los posgrados en ciencias sociales en las pasadas décadas ha empezado a cambiar. Al nombre genérico de ciencias sociales o sociología se le ha agregado apellidos: rural, regional, de las culturas, organizacional, etcétera, que expresan un movimiento de búsqueda de especificidad del quehacer de la disciplina en el plano del ejercicio profesional dentro y fuera de la academia. Hay una especie de desplazamiento de los programas hacia campos formativos cada vez más específicos, hacia contenidos inter o multidisciplinarios en la investigación y hacia formas de trabajo cada vez más colectivas tanto en la investigación como en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Las instituciones buscan cada vez más articular de manera efectiva las actividades de docencia e investigación en el proceso formativo y desarrollar investigación con potencial aplicativo.

Todos los programas de Ciencias Sociales que fueron analizados están orientados a formar investigadores, pero hay un cambio reciente que parece estar vinculado, por un lado, con cambios en el enfoque de la disciplina y, por otro lado, con la preocupación de las instituciones por mantenerse en un mercado cada vez más competitivo que demanda recursos para la academia, los organismos no gubernamentales, la administración pública, federal y estatal, y los organismos dedicados a la investigación patrocinada.

El Colegio de Sonora (COLSON), además de su interés en formar recursos para la academia, incorpora como un punto muy importante de su orientación, la formación de recursos especializados en la administración pública para el ámbito regional. La maestría de la Universidad de Guadalajara, con un interés similar al del COLSON, busca formar investigadores especializados en desarrollo regional, pero también pretende formar recursos para la docencia de licenciatura y para el ejercicio profesional en ámbitos extracadémicos.

Ciencias Sociales COLSON
1985
FLACSO
1976
UdeG
1994
COLMEX
1973
UIA
Orientación actual Formar recursos para el mercado académico.
Formar para la administración pública.
Investigación.
Formar investigadores en ciencias sociales especializados en problemas de América Latina.
Formar recursos para el mercado académico.
Preparar docentes para licenciatura y otros niveles.
Capacitar para un desempeño práctico- profesional
Formar investigadores Actualizar al personal académico de las instituciones

Lo que se observa en estas dos instituciones públicas ubicadas en los estados, es una preocupación por impulsar la formación de los recursos para atender las necesidades de las regiones, pero también se advierte una sobrecarga en los objetivos de los programas. En la investigación sobre la educación superior en las regiones hay todavía una importante escasez de estudios puntuales sobre el contenido de la diferenciación de los posgrados en Ciencias Sociales, en términos de la cantidad de demandas de que son objeto y del peso que tienen los programas ubicados en regiones con escasa oferta de posgrados en el área. Tanto el COLSON como la Universidad de Guadalajara (UdeG) incorporan como un aspecto sustantivo de sus programas la atención de demandas regionales: formación de investigadores, de profesionales y generación de investigación. En el primer caso, tiene como principal impulso la escasez de posgrados en la región. En la UdeG hay un objetivo adicional que deriva de las dinámicas institucionales: la necesidad de abastecer de recursos a la docencia, desde el nivel licenciatura.

La génesis de los programas de la FLACSO y el COLMEX imprime una complejidad distinta a los posgrados. En estos programas es posible advertir cambios significativos en los enfoques de la disciplina que guardan relación con el desplazamiento o hibridación de modelos académicos, con la recomposición generacional de las plantas académicas, con los cambios en el mercado de los posgrados y el nuevo entorno de políticas.

La FLACSO y el COLMEX son instituciones que comparten ciertos rasgos. Ambas son instituciones pioneras en el campo de formación de cientistas sociales. Surgieron en los años setenta, la primera, con un claro interés en formar especialistas en problemas de América Latina. La segunda, con una orientación hacia la formación de investigadores de alto nivel en el campo disciplinario de la sociología. La relación entre las dos instituciones, se da además debido al importante flujo de egresados de las maestrías de la FLACSO hacia el doctorado del COLMEX.

Ambas instituciones tuvieron un importante papel en el desarrollo del campo académico de las Ciencias Sociales en México. Impulsaron la formación de investigadores en un campo joven y escasamente institucionalizado y su quehacer revela cambios en las concepciones formativas:

La idea de formación de investigadores que se tenía en los años setenta, “era más bien la idea de hacer grandes sociólogos, especialistas en distintas áreas que pudieran ser capaces de analizar la realidad nacional y no sólo se formaba para el campo educativo...(la formación) se pensaba en términos más genéricos, para que también pudieran trabajar en áreas de desarrollo económico y político del país” (Entrevista 2).

Esta idea tenía mucho sentido a la luz del escaso proceso acumulativo en la investigación propiamente sociológica. En esos años había interés por estudiar y explicar los grandes procesos sociales de la realidad mexicana. Las generaciones que se formaron entonces fueron las de más baja eficiencia terminal. Pero esto sucedía entre otras razones porque no había la presión por la obtención de los grados que existe ahora, además de que las tesis, frecuentemente pensadas como grandes obras explicativas de procesos estructurales de la sociedad mexicana, difícilmente se concluían.

Actualmente el objetivo de ambos programas sigue siendo la formación de investigadores, pero el énfasis de dicha formación es el que ha cambiado. De una visión de la ciencia social centrada en la sociología como matriz disciplinar, el Centro de Estudios Sociológicos del COLMEX ha experimentado un desplazamiento hacia lo interdisciplinario, no sólo como expresión de una visión superada de la ciencia social, sino por efecto de los cambios que la institución ha experimentado en su planta académica, en el origen formativo de sus profesores y en la incorporación de temas de investigación cada vez más lejanos de las clasificaciones disciplinarias clásicas. A esto se puede agregar otro factor de peso desde los años ochenta: las demandas de los mercados académicos. En los años noventa, surgieron demandas de nuevos sectores y el sistema en su conjunto experimentó una reconfiguración institucional y una mayor competitividad entre los programas.

El programa de la Universidad Iberoamericana (UIA) está enfocado a la actualización del personal académico en servicio. Es un programa genérico, centrado en la formación teórica y metodológica de la sociología clásica y contemporánea. Se plantea como opción para quienes desean hacer un posgrado en Ciencias Sociales y no pueden salir al extranjero.

Los programas de Ciencias Sociales experimentan como ningún otro campo, serios cuestionamientos acerca de sus orientaciones. Es en esta área donde la evaluación de CONACyT y las demandas de un mercado no académico parecen ejercer mayor presión sobre las definiciones institucionales. Importa mantenerse en el Padrón de Excelencia pero también preservarse como instituciones prestigiosas en términos de su quehacer formativo. Para ello, los posgrados necesitan por un lado, responder a los parámetros de calidad del CONACyT y, al mismo tiempo, asegurar la captación de demanda estudiantil en un ambiente cada vez más competitivo.

Aun cuando estos programas dependen de los recursos públicos –salvo el caso de la UIA, institución privada que no pertenece al padrón de excelencia– hay una preocupación por innovar la formación hacia un conocimiento con potencial de aplicación en ámbitos diversos. La formación en posgrados académicos no asegura como antes el acceso a la carrera académica, pero se ha tornado una condición para acceder en los escasos espacios que se abren en el mercado. El mercado académico en la franja de plazas de tiempo completo sigue mostrando un ritmo muy lento de crecimiento. Programas como el PROMEP intentan revertir este fenómeno, pero todavía es temprano para advertir los cambios que pueda generar en la conformación de los mercados académicos de las instituciones públicas.

Estructuras curriculares

Duración y exigencia de dedicación de los programas

El promedio de duración de las maestrías de las diferentes áreas es de dos años. Esta duración en general corresponde a programas que exigen dedicación exclusiva. Los programas de administración son la excepción, dada su orientación a formar y actualizar profesionales en activo. De los tres programas de administración analizados, el IPADE exige dedicación exclusiva y ello es porque tiene otra maestría específicamente diseñada para ejecutivos de empresa en activo, con una opción que es de medio tiempo. El ITESM bajo un mismo diseño curricular, establece un margen controlado de flexibilidad que se define de antemano cuando solicita su ingreso el alumno: dedicación exclusiva o de medio tiempo y, para quienes desean cursar este programa en plazos aún más relajados, se ofrece además un abanico de opciones de aprendizaje: la opción presencial, la satelital o en línea. En el extremo se ubica la UANL cuyo programa es de duración altamente variable, sin límite de tiempo para cursarlo.

La mayor parte de los programas de las demás áreas exigen dedicación exclusiva. Las excepciones son el programa de economía de la Anáhuac y las maestrías en ciencias sociales de la UIA y de la UdeG, esta última pública. En estos programas no se exige dedicación exclusiva pero hay plazos predeterminados por la estructura de cursos, y éstos por lo general, no rebasan los dos años. El doctorado del COLMEX es la excepción, exige dedicación exclusiva, es escolarizado y tiene una duración de tres años.

Requisitos para obtener el grado

Las presiones de las políticas públicas y, en general, de los mercados de prestigio por mejorar la eficiencia de los programas constituyen señales que son respondidas de diferente manera por las instituciones: algunas buscan opciones innovadoras para establecer puentes entre los objetivos del programa y los diseños curriculares estructurados para tal fin. Otras generan soluciones que, sin alterar las estructuras curriculares o los requisitos de titulación, buscan paliar el problema. Veamos cuáles son las medidas que adoptan las instituciones para ser eficientes en su quehacer formativo.

Los programas de administración, por ser de actualización para profesionales de diversos campos, no requieren la elaboración de tesis, sólo la acreditación de los cursos. Así lo establecen el ITESM y el IPADE. El contraste es el programa de la UANL, cuyo posgrado de clara orientación profesional, sí establece como requisito la elaboración de tesis.

La contradicción entre los objetivos profesionales de la FCPA de la UANL y la exigencia académica de una tesis para obtener el grado, es un factor que influye en la baja titulación. Se ha postergado permanentemente la búsqueda de solución a un problema de contradicción en los objetivos que se arrastra desde la licenciatura. En este nivel se exige la tesis para obtener el grado, pero no hay condiciones formativas que permitan cumplir con dicho requisito. La respuesta institucional ha sido ofrecer una “opción a título” que asegura el flujo hacia el posgrado de la misma FCPA, lo que , sin ser desdeñable para una escuela que disputa a otra la demanda de la propia institución, estimula comportamientos endógenos. Mediante esta opción un egresado de licenciatura puede obtener el grado por el sólo hecho de inscribirse a la maestría. En poco tiempo más este mismo problema y salida se extenderán al posgrado, ya que está por aprobarse un proyecto de doctorado que también establece como requisito la elaboración de tesis, con su correspondiente opción ad hoc: bastará que el estudiante curse dos asignaturas más del curriculum de maestría, en áreas de especialización, para obtener el grado. Esta dinámica endógena garantiza los flujos de demanda hacia la facultad por la vía de sostener la contradicción en los objetivos: el 98% de los egresados de licenciatura toman la “opción a título”; el 80% de los estudiantes de nuevo ingreso en la FCPA provienen de la misma UANL.

Tabla IV.3
Requisitos para la obtención del grado. México


Administración
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Acreditar los cursos
Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa Acreditar los cursos con una calificación mínima de 8
Universidad Autónoma de Nuevo León Tesis
Economía
Colegio de la Frontera Norte Tesis
Universidad Anáhuac del Sur Diversas opciones: Tesis, estancias, asesorías, cursar materias adicionales, etcétera
Instituto Tecnológico Autónomo de México Tesis
Universidad de Las Américas-Puebla Exámenes comprensivos
Tesis
Ciencias Políticas/Políticas Públicas
Centro de Investigación y Docencia Económica Tesina
Trabajo de análisis de una política pública
Universidad Autónoma Metropolitana- Xochimilco Tesis
Instituto Tecnológico Autónomo de México Tesis
Ciencias Sociales
Colegio de Sonora Terminar en los tiempos estipulados
Tesis
Universidad de Guadalajara Examen de traducción de lengua extranjera
Tesis
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Tesis terminada al finalizar la maestría
El Colegio de México Exámenes comprensivos
Aprobar informe de trabajo de campo
Presentar examen de inglés
Tesis (no hay plazo perentorio para concluirla)
Universidad Iberoamericana Tesis

La mayor parte de los programas de orientación académica exige la elaboración y aprobación de una tesis como requisito para obtener el grado. Las excepciones en este sentido son el CIDE y la UDLA: la maestría de políticas públicas del CIDE ofrece dos opciones acotadas para la obtención del grado: presentación de una tesina o elaboración de un trabajo centrado en el análisis de una política específica. La Universidad Anáhuac, cuyo programa de economía está más orientado hacia lo profesional, es innovador por el amplio abanico de opciones que ofrece: tesis, estancias de corta duración en el extranjero, presentación de resultados de trabajos de asesoría, cursar materias adicionales, etc. Se ubica en una posición intermedia entre los programas académicos y los profesionales.

Algunos programas académicos imponen requisitos adicionales para la obtención del grado. La maestría de economía de la UDLA y el doctorado en Ciencias Sociales del COLMEX, bajo la influencia del modelo norteamericano, exigen la presentación de exámenes comprensivos. En el segundo caso, se agregan otros requisitos a cubrir durante el programa: presentación y aprobación del proyecto de investigación, en la etapa inicial del doctorado, aprobación de un informe del trabajo de campo y un borrador de tesis al finalizar los cursos, éste último con valor curricular.

Por lo general, no hay plazo perentorio para la presentación de la tesis, salvo en la FLACSO y en el COLEF, donde debe ser presentada al momento de concluir la maestría. En las instituciones que formalmente tienen establecidos plazos, éstos suelen ser virtuales, pues no conllevan un seguimiento del egresado ni sanciones si no se titula. Esto está cambiando. La eficiencia es uno de los indicadores que CONACyT considera importante para la incorporación y permanencia en el padrón de posgrados de excelencia, envía señales que son respondidas de distinta manera por las instituciones. El COLSON y la UdeG, por ejemplo, han incrementado su eficiencia terminal a cerca del 70% en respuesta a las recomendaciones de CONACyT. Otras instituciones como el COLMEX y el ITAM, en la maestría de economía, registran una eficiencia superior al 50%. La medida que se establece del logro de las instituciones a partir de este indicador está adquiriendo creciente fuerza en el sistema, no sólo por la pertenencia al padrón de CONACyT. La Universidad Anáhuac incrementó sustancialmente su tasa de titulación, del 20% –cuando se exigía tesis– a un porcentaje superior al 60% con la introducción del amplio abanico de opciones.

Un tema estrechamente vinculado a la eficiencia es la definición poco clara de lo que se espera de una tesis. En campos como el de la economía o incluso el de políticas públicas, más cercanos al pragmatismo de las Ciencias Básicas, los productos de investigación y formas de comunicación escrita, han cambiado. La elaboración de papers y su publicación en journals de reconocimiento académico internacional, es un fenómeno creciente que en Estados Unidos ha llevado naturalmente al establecimiento de equivalencias (tres papers equivalen a una tesis). En México, esto ha cambiado la forma de relación de algunas comunidades científicas, las formas de trabajo con los pares académicos, pero ha tenido escaso impacto en cambiar el tipo de trabajo de investigación que se exige como tesis.

En los programas de Ciencias Sociales la definición de lo que debe ser el trabajo de tesis es aún menos preciso. Algunos programas tienen una idea general: no las grandes obras, sí una investigación empírica bien estructurada en términos teóricos y metodológicos. Pero ¿cómo se enseña al estudiante a hacer investigación? ¿Cuáles son los espacios académicos en los que lo aprende? ¿A partir de qué prácticas adquiere el conocimiento tácito del quehacer de investigar?

Planes de estudio

Con variantes en el peso que otorgan a cada sección, los diferentes programas contienen cursos de carácter obligatorio y especializado. Están estructurados en áreas de formación básica (teórica y metodológica) y especializada. Algunas instituciones, entre ellas el ITESM, incluyen además un curso introductorio al programa, independientemente de los cursos de nivelación o propedéuticos que establecen algunos posgrados como parte del proceso de selección al ingreso.

Las principales variantes de la estructura curricular, además de los contenidos, se expresan en el modo como se organizan las unidades de estudio (cursos, seminarios, talleres); en el peso que se le da a la parte escolarizada y a la no escolarizada; en la forma y momento de inmersión del estudiante en el trabajo de investigación y en el tipo de acompañamiento que se da al estudiante durante la elaboración de su tesis.

Aun cuando los programas están conformados por distintas unidades de estudio, la forma básica de trabajo en la mayoría de los programas sigue siendo la cátedra a cargo de un profesor. Se salen de este esquema los programas de administración, que han experimentado procesos de innovación en la enseñanza. En el IPADE, con la incorporación de la metodología de casos como centro de la formación y en el ITESM, con el rediseño del proceso de enseñanza, el cual ha conllevado cambios sustanciales en las formas de organización del trabajo docente. La formación está centrada en los procesos, en la articulación de los aspectos teóricos y prácticos del ejercicio profesional, no en teorías aisladas acerca de lo que ocurre en la empresa. La enseñanza está a cargo de un grupo de profesores que trabaja en forma colegiada. También ha sido innovador en este sentido el programa de la UAM-X organizado en módulos en los que participan varios profesores de la institución.

Los posgrados académicos más de corte aplicado, como las maestrías en políticas públicas, han empezado a incorporar algunos de los recursos del campo de la administración, como el uso de la metodología de casos, pero también la idea de la práctica y contacto directo con el objeto de estudio, como vía indispensable para formar recursos en campos aplicados. En el CIDE y el ITAM a la mitad del programa hay un espacio dedicado a la realización de una práctica profesional en alguna institución de análisis y/o formulación de políticas públicas.

Todos los programas académicos analizados funcionan bajo una estructura altamente escolarizada, que no siempre guarda congruencia con los objetivos del programa. En programas que buscan formar con una orientación aplicada, como el del CIDE, una de las debilidades es la de mantener un estilo de instrucción muy escolarizado, cuando lo que se requiere es un modelo de enseñanza-aprendizaje más participativo. En programas más orientados a formar investigadores, como el del COLMEX, también hay fuertes tensiones en la articulación del modelo escolarizado y el de investigación:

... el programa de doctorado está hecho de manera que obliga al estudiante a estudiar, a leer demasiado, a revisar bibliografía, a revisar técnicas de investigación y metodología y no tiene, en sentido estricto, un tiempo concreto, pensado por el programa para hacer la tesis... todos los semestres son semestres de cursos... (y aun cuando) en los últimos semestres va bajando la carga de materias... aun así tienen que preparar materias (Entrevista 2).

Además de este enorme peso de la formación escolarizada, que entra en tensión con el objetivo de enseñar a investigar, el momento en que el estudiante inicia y se adentra en el trabajo de investigación varía enormemente entre programas. Para empezar, no todos los programas exigen la presentación de anteproyecto de investigación para seleccionar a los candidatos, ni todas las que lo exigen lo circunscriben a las líneas de investigación de los académicos. Instituciones como el COLSON, FLACSO, COLMEX, UdeG y UAM-X incorporan la presentación del anteproyecto a sus requisitos de admisión. Esta exigencia es una forma de racionalizar la distribución de las cargas académicas entre los investigadores y cuando se vincula a las líneas que desarrollan aquéllos, permite establecer una relación más eficiente de la asesoría en el trabajo de tesis, dada la experiencia del investigador en áreas específicas. En esto, las instituciones han ido cambiando. En el COLMEX y en el COLSON, por ejemplo, hubo un tiempo en el no se exigía que los proyectos de investigación de los estudiantes fueran en las áreas de investigación de los académicos, lo cual tuvo repercusiones importantes en la eficiencia terminal.

Hay también diversas interpretaciones acerca del sentido de presentar un proyecto. Para algunas instituciones es un elemento indicativo del tipo de temas que le interesa desarrollar al estudiante. Para otras, como la UdeG, el proyecto debe contener una idea precisa de la investigación a desarrollar, así como la definición del área especializada por la que optará el estudiante. Otras instituciones, entre ellas el ITAM, no exigen la presentación de proyecto de investigación para ingresar al programa.

El momento en que el estudiante inicia la elaboración de tesis, varía en la estructura curricular de los diferentes programas analizados. Hay programas en los que el trabajo de tesis inicia en el primer semestre o trimestre (UdeG, COLMEX, FLACSO, COLSON, UAM-X); otros que lo inician de manera intensiva a la mitad del programa (UDLA y COLEF) y otros más que lo hacen hacia el final del programa (ITAM, en sus dos maestrías, y el CIDE). Lo que se observa es que posgrados de Ciencias Sociales inician tempranamente el proceso formativo de los estudiantes en el campo de la investigación, a diferencia de los programas académicos con orientación profesional –economía y políticas públicas– que desplazan el inicio del trabajo de tesis hacia la mitad o final del programa.

En todos los programas académicos se asignan tutores para apoyar la elaboración de la tesis. Normalmente el acompañamiento del tutor se mantiene durante todo el proceso. El único programa en que el tutor no es fijo es el de la Anáhuac, dada su variedad de opciones de titulación, que no necesariamente requieren de tesis ni de la tradicional asesoría. El tutor es la figura básica en la que descansa el nexo docencia-investigación. El aprendizaje del estudiante en el quehacer de investigar cuenta además con actividades institucionales de apoyo en forma de seminarios de tesis o investigación, talleres, cursos complementarios, etcétera. En las estructuras curriculares estas actividades tienen contenido y relevancia distintos. En unos programas se introducen en paralelo a los cursos de formación básica; en otros se definen en forma consecutiva; en otros más se establecen como etapas traslapadas en las que los contenidos básicos de la formación van gradualmente perdiendo terreno, en beneficio del proceso de investigación.

Por lo general, los seminarios de tesis o investigación son cursos tradicionales impartidos por un profesor en campos que tienen relación temática con las tesis, no con el aprendizaje de la investigación. Este proceso queda como un ejercicio las más de las veces individual y remitido a la relación tutor-alumno. Hay algunos casos, como el del COLSON, en el que la inserción de los alumnos en las líneas de investigación institucionales implica mantener contactos con varios de los profesores que comparten temas comunes de investigación. La relación con el proceso de investigación, así, adquiere también un carácter colectivo.

El conocimiento tácito de la actividad de investigación, que se adquiere a través del trabajo académico con un profesor o con un grupo de investigación, está presente en muy pocos programas, el caso excepcional es el de FLACSO, una de cuyas fortalezas es ese know how que tiene para la eficiencia terminal de sus egresados, que es del 100%:

(La FLACSO) ha creado toda una estructura para generar tesis, es una determinación desde 1957, realmente un logro del programa desde entonces... la apuesta era que el eje central, toda la formación teórica y toda la formación metodológica solamente se constituye en conocimiento en la medida en que se tiene un ámbito donde aplicarlo... La tesis era ese espacio sobre el cual se movilizaban esos recursos teóricos y metodológicos, que si bien tenían un carácter formativo general, podían ser el elemento para que el chico empezara a pensar en su problema de investigación desde el primer trimestre, con un seminario de investigación desde el primer trimestre (Entrevista 3).

Lo novedoso era que los seminarios de investigación, además de su carácter sistemático, estaban a cargo de un grupo de profesores que discutía con los estudiantes los avances de investigación. El cambio más importante que experimentó el programa de FLACSO en los años noventa fue el desplazamiento de los seminarios de investigación al final del tercer trimestre. Esto trajo consecuencias negativas en la eficiencia terminal y actualmente se está en un proceso de reestructuración que consiste fundamentalmente en la vuelta de los seminarios de investigación a la etapa inicial del programa.

Un elemento sustantivo en el nexo docencia-investigación es el que deriva de la incorporación de los estudiantes a las actividades de investigación de los académicos. En los programas académicos que gozan de solidez, hay preocupación por vincular los temas de tesis a los campos temáticos de los investigadores, pero esto no se traduce en incorporación de alumnos a las investigaciones de los académicos, salvo en los programas del CIDE y el COLEF, donde ocurre parcialmente, y por lo general, se encuentra asociado a las políticas institucionales de apoyo a los estudiantes y de regulación de los financiamientos a la investigación.

El CIDE incorpora como asistentes de investigación a los mejores estudiantes de una generación. Esta es una forma de apoyarlos durante la realización de sus estudios. Al concluir la maestría les ofrece permanecer en la misma condición durante un par de años, mientras realizan la tesis. Por lo general, después de transcurrido este tiempo, se van a realizar estudios de doctorado a otras instituciones, generalmente extranjeras, sin que se conozca el impacto de su inserción ni se tenga idea clara de los beneficios que tal inversión representa para la institución.

El COLEF tiene la obligación de incorporar al menos un estudiante en los proyectos de investigación, siempre que éstos superen los $100,000 de financiamiento externo. No se conocen las cifras de estudiantes que están incorporados a los proyectos, pero podemos suponer que es una cifra importante en cada generación, debido a la importancia que tiene la investigación en dicho centro y a que el 70% de los proyectos cuenta con financiamiento externo.

La idea de que los estudiantes aprenden a hacer investigación investigando, se ve cristalizada sólo en contados programas, y aún en éstos ocurre de manera parcial, no constituye un modelo formativo. En otras instituciones, la importancia de este nexo con la investigación es reconocida, pero la investigación que realizan no es financiada externamente y, por lo mismo, no se cuenta con los recursos para patrocinar la incorporación de estudiantes a tales proyectos.

Son básicamente tres los aspectos que enmarcan el esfuerzo de las instituciones en torno a la eficiencia terminal en programas más orientados hacia la investigación: trabajo académico fuerte a cargo de grupos de investigadores y en espacios de discusión colectivos, disponibilidad de recursos financieros para incorporar estudiantes a proyectos de investigación y continuo monitoreo del trabajo. Un cuarto elemento sería el cambio en las disposiciones reglamentarias para acortar los periodos de elaboración y entrega de tesis, siempre y cuando tales cambios en los reglamentos constituyan acciones complementarias a las anteriores.

Cuando los programas no están diseñados para hacer un seguimiento y acompañamiento de los alumnos a los largo del proceso formativo, difícilmente pueden resolver el problema de baja eficiencia en la titulación. Un elemento reiterado es que no hay recursos institucionales que permitan apoyar la elaboración de tesis una vez que los estudiantes concluyen los cursos. Se entiende que esta parte de la formación no puede darse por la vía de exigencia y sanción, sino de la convergencia de varios elementos: interés individual, disposición de estructuras curriculares y formas de enseñanza en torno al aprendizaje del quehacer de investigación, y apoyo académico y financiero para la conclusión de la tesis. Por lo general, los egresados tienen una rápida inserción laboral que dificulta la conclusión de la tesis:

... el problema es que un estudiante cuando termina la maestría... se enfrenta con buenos sueldos, se enfrenta con muchos años de haber sido estudiante, con mucha presión familiar para que contribuya a la casa. Normalmente a muchos de nuestros estudiantes la esposa o los papás les hicieron créditos... pero entonces cuando terminan y plantean la disposición de tres o cuatro meses más para terminar la tesis, ni la mujer ni los hijos ni los papás son pacientes... la tesis es super importante pero mucha gente entra a trabajar y el trabajo la absorbe...y no quiere saber nada de la tesis (Entrevista 10).

Incluso la exigencia de presentación de un borrador de tesis al finalizar el programa, que obliga al estudiante porque tiene valor curricular y que implica una inversión importante por parte del estudiante y un costo de oportunidad menor para decidir concluir el trabajo y titularse, no siempre tiene estos resultados:

... una vez concluido el programa e incluso con el borrador, (la institución) no tiene manera de hacer un seguimiento del estudiante. No tiene manera de monitorearlo... (la tesis) se convierte entonces en un asunto de interés personal del estudiante.... hubo un tiempo en que pensamos que la mejor manera de garantizar la titulación era evitar que el muchacho se fuera y mantenerlo con una beca de un año para pedirle concretamente que la terminara... pero la institución no tiene recursos por su propia cuenta... y CONACyT no financia becas de tesis (Entrevista 2).

Por otra parte, hay programas donde un alto porcentaje son estudiantes latinoamericanos y tienen plazos inexorables para volver a sus países de origen. Es el caso de los programas del ITAM, COLMEX y FLACSO.

De lo analizado en las estructuras curriculares, destaca la importancia de los espacios dedicados al aprendizaje de la investigación; las formas de enseñanza en las que descansa; el lugar que ocupan en el proceso formativo; el momento en que se inicia dicha actividad; los modos como los estudiantes se adentran a realizar este trabajo; el vínculo que tienen las tesis con la investigación que realizan los académicos, así como el tipo de seguimiento y apoyos que se brindan durante el proceso. Veamos ahora otro aspecto que es crucial en los posgrados.

Proceso de selección de estudiantes

La gran mayoría de los programas analizados tienen rigurosos procesos de selección, con énfasis distintos en los componentes a evaluar, según las áreas de los programas, aunque tienen como elemento común la aplicación de examen. Las excepciones son los posgrados de la UANL, donde basta ser egresado de licenciatura para ingresar al posgrado, y de la UdeG, que sí tiene un proceso de selección, pero éste descansa en la experiencia previa del candidato y en la presentación de un proyecto de investigación.

En los posgrados de administración privados, la selección descansa en la aplicación de un examen en el que se evalúan habilidades, más que conocimientos y una evaluación del perfil del candidato: en el caso del IPADE, en términos de la “personalidad” que puede tener éxito en la empresa; en el ITESM, centrada en la “experiencia laboral relevante”. Cada uno de estos factores tiene un valor específico en un indicador de admisión. Dada la elevada demanda del ITESM, este indicador permite ordenar en forma decreciente los resultados, hasta una cuota de admisión establecida por los profesores de la unidad académica.

Conforme nos desplazamos a los programas de orientación más académica, los procedimientos de admisión incorporan elementos adicionales.

En los posgrados de economía y políticas públicas, tanto públicos como privados, la selección de estudiantes está centrada en la aplicación de un examen que evalúa fundamentalmente habilidades lógicas, matemáticas, de comprensión de textos, de expresión escrita, y en cursos propedéuticos que tienen como propósito homogeneizar el piso básico de formación requerida para el inicio del programa, dada la apertura de los programas a candidatos de diversas procedencias disciplinarias. En algunos programas, dichos cursos constituyen el filtro inicial, y en otros, la última etapa de un proceso de selección más complejo. La excepción es la maestría en políticas públicas de la UAM-X, donde la orientación está más inclinada hacia el campo de la investigación. Aquí, además del examen, que incorpora un área para evaluar conocimientos en ciencia política, se requiere la presentación de un anteproyecto de investigación en las líneas del programa.

En el programa de economía de la Universidad Anáhuac el criterio básico es un examen de admisión. Para quienes no lo aprueban existe la posibilidad de realizar un curso propedéutico de tres meses. Es un programa que recibe candidatos de disciplinas muy diversas: ingeniería industrial, economía, contaduría, administración, similar al perfil de estudiantes que ingresan a los programas de administración. Recibe poco menos de 20 estudiantes por generación.

Tabla IV.4
Mecanismos para la admisión de estudiantes. México


Administración
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Examen de admisión con puntaje mínimo preestablecido
Dos años de experiencia laboral
Promedio de calificación mínimo de 8 en ciclo previo
Entrevista
Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa Examen de habilidades
Examen: realización de un ensayo
Evaluación del perfil del candidato
Universidad Autónoma de Nuevo León No hay proceso de selección. Tampoco exige título de licenciatura
Economía
Colegio de la Frontera Norte Examen
Universidad Anáhuac del Sur Examen de admisión
Curso propedéutico
Instituto Tecnológico Autónomo de México Promedio mínimo de 8 en ciclo previo
Examen de admisión
Curso propedéutico
Universidad de las Américas-Puebla Curso propedéutico con aplicación de examen
Ciencias Políticas/ Políticas Públicas
Centro de Investigación y Docencia Económica Examen de admisión
Entrevistas
Curso propedéutico
Universidad Autónoma Metropolitana- Xochimilco Examen de inglés
Anteproyecto de investigación
Examen de admisión
Instituto Tecnológico Autónomo de México Promedio mínimo de 8 en ciclo previo
Examen de admisión
Curso propedéutico
Ciencias Sociales
Colegio de Sonora Promedio mínimo de 8 en ciclo previo
Examen de admisión
Entrevista
Anteproyecto de investigación
Universidad de Guadalajara Título de licenciatura
Constancia de idioma
Proyecto de investigación
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Revisión curricularPromedio mínimo de 8 en ciclo previo
Proyecto de investigación
Examen de admisión
Entrevista
El Colegio de México Revisión curricular
Examen de admisión
Proyecto de investigación
Entrevista
Universidad Iberoamericana n.d.

En los dos programas del ITAM, la inscripción es anual, en la última generación ingresaron 17 estudiantes. Los componentes del proceso de admisión son: promedio no menor de ocho en el ciclo previo; presentación de un examen centrado en la capacidad de resolución de problemas matemáticos y en la comprensión de textos y una evaluación de la capacidad de dedicación del estudiante vista a través de un curso propedéutico. No es condición para el ingreso la presentación de un proyecto de investigación. Se aceptan candidatos de diversas disciplinas.

En economía de la UDLA el ingreso al programa es anual, hay cuotas de ingreso –no más de 20 estudiantes por generación– y una rigurosa selectividad. Es un programa que acepta candidatos de diversas disciplinas. Un primer filtro en la admisión es la realización de un curso propedéutico y la aplicación de un examen, etapa en la cual prácticamente la mitad de los aspirantes queda fuera. En cada generación sólo la mitad permanecen en el programa. Los filtros son cerrados: de diez que ingresaron en 1998 quedaron cinco; en 1999 la relación fue de 32 a 16.

En políticas públicas del CIDE, la inscripción es anual. Al igual que el ITAM, aplica un examen centrado en las habilidades lógico-matemáticas y la comprensión de textos. Otro elemento es la realización de una entrevista con los profesores y un tercero, un curso propedéutico que además de ser el último filtro del proceso, es el medio para asegurar cierto conocimiento básico dadas las procedencias disciplinarias de los estudiantes: economía, administración, ciencia política y administración pública.

En los posgrados en Ciencias Sociales, además de la aplicación del examen, la selección está centrada en la presentación de anteproyectos de investigación y en la evaluación de la experiencia previa en la docencia y la investigación. El examen evalúa conocimientos teóricos y habilidades, según las características del programa. Este aspecto es importante porque aun cuando solicitan su ingreso candidatos de diversas procedencias disciplinarias, se les filtra en términos de la orientación básica del programa mediante los contenidos establecidos en el examen. Hay programas que además, establecen un tope de edad para ingresar en 30 a 35 años.

El perfil de los estudiantes

La edad de los estudiantes inscritos en los diferentes programas es variable, está fuertemente asociada al tipo de dedicación que exige el programa. Los programas de dedicación exclusiva en general reciben a los estudiantes más jóvenes. Los programas de dedicación parcial, en la medida en que están orientados a atender una demanda constituida por los académicos de las instituciones o profesionistas en activo (entre otros, los programas de tiempo parcial del ITESM y la maestría para ejecutivos del IPADE, los programas de UANL, UIA, UdeG), reciben a los estudiantes de mayor edad.

La edad máxima de los programas de dedicación exclusiva está establecida en 35 años. En los programas de administración el rango de edad se sitúa entre los 25 y los 27 años; algo similar ocurre en los programas de políticas públicas del ITAM y del CIDE. En la primera, porque la mayoría de los estudiantes son jóvenes recién egresados de la licenciatura; en la segunda, porque el perfil de edades ha venido cayendo. Diez años atrás la edad promedio era 30 años.

En los programas de Ciencias Sociales, no se cuenta con la información específica de edad, pero el límite de edad se mantiene en 35 años máximo, porque es un criterio dentro del Padrón de Posgrados de Excelencia. Se sabe sin embargo, que algunos programas, como el del COLMEX, buscan bajar el promedio de edad de quienes ingresan, pero esto no siempre es fácil de llevar a la práctica. La juventud como requisito de ingreso a veces entra fuertemente en contradicción con otro de los requisitos importantes en esta área: la experiencia en la docencia e investigación.

La procedencia disciplinaria de los estudiantes es diversa en la mayor parte de los programas. En los programas de administración, de actualización profesional, el abanico de las procedencias es más amplio: ingeniería industrial, economía, derecho, contaduría, salud, etcétera. En las demás áreas, los programas que se reconocen como multidisciplinarios, lo son en campos acotados y relacionados con el posgrado. En políticas públicas las disciplinas predominantes son: economía, administración pública y ciencia política. Los programas de economía reflejan en su perfil de estudiantes la consolidación del campo. En su mayor parte, los estudiantes provienen de la misma disciplina. La excepción es el posgrado de la Anáhuac, cuyo perfil más empresarial admite procedencias tan diversas como en los programas de administración.

Los programas de ciencias sociales registran mayores variaciones entre programas. En la FLACSO y el COLMEX la procedencia predominante es sociología y ciencia política. En el COLSON es economía. En la UIA y la UdeG, la diversificación es mayor y está determinada en una buena parte, por la procedencia de los profesores de licenciatura que se incorporan a los programas.

No hay la posibilidad de estudiar y trabajar en los programas de dedicación exclusiva. Esto incluye los programas en administración del ITESM y del IPADE. En cuanto al perfil laboral de los estudiantes, los programas de economía y políticas públicas del ITAM, UDLA y parcialmente del CIDE, por lo general reciben gente que, a decir de un coordinador, “se ha ensuciado poco las manos en el mundo real”. La mayor parte de los estudiantes ha hecho carrera escolar, sin experiencia en docencia, investigación o ejercicio profesional externo.

Lo anterior hace gran diferencia respecto del perfil laboral de los estudiantes en los programas de Ciencias Sociales. En éstos, el requisito de experiencia previa en docencia o investigación y los sectores institucionales que atienden programas como el de la UIA y la UdeG, asegura que la mayor parte de los estudiantes sea personas con experiencia laboral previa. De hecho, uno de los dilemas sobre la reducción de la edad de quienes ingresan es si esto abriría el acceso a una demanda cuya carrera es exclusivamente escolar, restándole oportunidades a quienes tienen experiencia en el mundo laboral.

La mayor parte de los programas recibe estudiantes de diferentes instituciones estatales. Hay no obstante, programas que tienen sus propios flujos de demanda asegurados institucionalmente, por la vía de los egresados de sus licenciaturas o de la incorporación al posgrado de sus profesores. En el ITAM las dos maestrías reciben a un importante número de estudiantes egresados de sus propias licenciaturas, predominantemente de la carrera de economía. En la UAM, tres cuartas partes de los estudiantes del posgrado en políticas públicas provienen de sus distintas unidades académicas. Incluso en el ITESM la mitad son egresados de su propia escuela y otra cifra importante proviene de estudiantes de otros campi de la misma institución, bajo el sistema de transferencia entre unidades principales y secundarias.

Otras instituciones como el CIDE, FLACSO, COLMEX, COLEF e incluso el ITAM, ocupan un importante papel en la formación de recursos que provienen de diferentes instituciones del país, tanto públicas como privadas, pero tienen además un papel destacado en la formación de recursos especializados para la región latinoamericana. El CIDE y el COLEF lo hacen en menor medida que las demás instituciones.

El tamaño de las poblaciones que ingresan a los diferentes programas por lo general son pequeñas, entre 17 y 20 estudiantes en los programas de economía. La UDLA ha tenido mayores variaciones hacia abajo (cinco en 1998 y 16 en 1999). Los posgrados en políticas públicas registran entre 20 y 25 estudiantes por generación. Los de ciencias sociales alrededor de 25, con excepción de la UIA que ha incorporado 11 estudiantes. En programas cuya vocación es la investigación y exigen dedicación exclusiva, la inscripción ocurre una vez que egresa la generación previa: el COLEF, FLACSO, UdeG tienen inscripción cada dos años. El doctorado del COLMEX cada tres. El resto de los programas registra inscripciones anuales. En los programas de administración la periodicidad también es anual, sólo que la variación de población entre una institución y otra es altamente variable. El caso extremo es la maestría del ITESM, una de las más pobladas de esa institución, con 800 estudiantes. Los ciclos de inscripción, como veremos más adelante, tienen repercusiones en las cargas docentes de los académicos.

El perfil de los académicos

El perfil de los académicos en los programas analizados varía por el proceso de selección que sigue la institución que los recluta; el tipo de contratación que tienen; las procedencias disciplinarias, profesionales e institucionales; las condiciones internas para la carrera académica; las modalidades de vinculación con la docencia y la investigación; la forma en que se les evalúa; los salarios y otras remuneraciones que perciben, etcétera.

Una aclaración indispensable es que la diversidad de las instituciones que ofrecen posgrado en México establece condiciones a veces radicalmente diferentes en la composición de sus plantas académicas. Los programas cuyas estructuras y organización están orientadas hacia la investigación, representan una pequeña parte en el mundo de los posgrados en Ciencias Sociales.

En los programas de las universidades públicas, que surgen al amparo de la tradicional estructura de escuelas y facultades, el mundo de los académicos está constituido por múltiples figuras: docentes de tiempo completo, dedicados a la docencia e investigación, o sólo a una de las actividades, que pueden desempeñarse como profesores de múltiples niveles y participar o no en proyectos de investigación, que pueden estar atendiendo grupos en licenciatura o haberse desplazado al posgrado, en búsqueda de nichos protegidos para desarrollar investigación, etcétera. Otra figura es la de los profesores de medio tiempo que en forma similar a los de tiempo completo pueden realizar múltiples funciones y la del profesor contratado por horas, generalmente dedicado sólo a la docencia. Aun en esta figura académica se presenta una gran variedad de situaciones: profesores con cargas excesivas dedicados exclusivamente a la docencia, fenómeno que es más frecuente en el nivel de licenciatura, especialistas contratados ex profeso para impartir cursos específicos en el posgrado y profesionistas que dedican a la universidad parte de su tiempo, para formar a otros con base en la experiencia adquirida en el mercado de las profesiones.

En la mayoría de los programas analizados, las plantas académicas cuentan con un elevado porcentaje de profesores de tiempo completo –éste va del 60 al 80%–; en casos como el COLMEX, COLEF, COLSON y UAM-X la planta de tiempo completo es cercana al 100%. La excepción de la maestría de administración de la UANL, cuya actividad descansa en una planta académica casi en su totalidad de tiempo parcial. El tamaño de las plantas académicas varía entre instituciones. Para atender la sobrepoblada maestría del ITESM, la EGADE cuenta con casi 90 profesores, más de la mitad con doctorado. En la UANL y el IPADE hay entre 50 y 60 profesores. En la UANL, el 87% tienen nivel de maestría. En el segundo caso, un 40% proviene del ejercicio empresarial y un 60% de la academia.

Los demás programas cuentan con plantas académicas de entre 20 y 27 académicos. Hay programas como el del COLEF, la UdeG y la UAM-Xochimilco, que cuentan con diversos departamentos a los que se encuentra adscrita la planta académica que sostiene el posgrado. No hay una planta académica propia al posgrado, sino recursos institucionales a disposición del posgrado. Son programas subsidiarios de otros posgrados, o incluso de los recursos de licenciatura –cuando se ofrece–, cuya efectividad en el vínculo docencia-investigación depende del grado de integración de la institución.

Aunque no disponemos de los datos de edad de los académicos en todos los programas, que nos permitan establecer un perfil certero al respecto, llama la atención en las entrevistas, la referencia a la incorporación temprana de gente joven recién egresada de doctorado que inicia su carrera académica. En el estudio de las políticas, un asunto poco atendido ha sido el de las implicaciones –en términos de cambio generacional, modelos académicos y formas de trabajo– que está teniendo el reclutamiento de jóvenes recién doctorados.

Todos los programas analizados llevan a cabo la selección de sus académicos bajo procesos de selección variable en su rigurosidad. En el ITAM hay una alta selectividad de los académicos, compiten en un mercado abierto. Los candidatos deben ser doctores, gozar de prestigio en la academia y presentar un seminario. En instituciones como el COLMEX, COLSON, y parcialmente el COLEF, la incorporación de académicos tiene rasgos corporativos. Hay elementos académicos básicos que se toman en cuenta: grados, experiencia en el campo, procedencia institucional y disciplinaria, productividad, etcétera, pero el procedimiento que se sigue para incorporar a un profesor es por invitación de diversas instancias de autoridad; no está sujeto a concurso abierto, aunque sí debe ser avalado por los órganos de pares de cada institución. En el COLEF, se debe presentar públicamente un proyecto.

En la UAM y la UdeG la incorporación de académicos es por concurso abierto, de acuerdo con los estatutos correspondientes. Lo relevante del caso es que una buena parte de los académicos que sostienen los posgrados no ingresaron recientemente. Son profesores que se incorporaron a la institución en un proceso en el que fueron diseñando su carrera académica:

... los profesores de mayor antigüedad en la universidad iniciaron como profesores de asignatura, por horas, y después lograron definitividad y tiempo completo a partir de concursos de oposición cerrados (Entrevista 4).

En el caso de la UAM-X el ingreso es competitivo, meritocrático y se lleva a cabo mediante concurso abierto. Sin embargo, existe un mercado académico cerrado desde hace algunos años en dicha institución.

La inclinación de las instituciones hacia ciertos modelos académicos se expresa con nitidez en la procedencia de los académicos que incorpora. En general, las instituciones de mayor prestigio prefieren incorporar académicos formados en instituciones de Estados Unidos. El ITAM recluta egresados de universidades como la UCLA, Rochester, Minnesota, Yale, Cornell, Chicago, Illinois, New York y Stanford, entre las más importantes. En menor medida recluta egresados de instituciones inglesas y españolas. Estos profesores provienen de las mismas disciplinas de sus posgrados y, en algunos casos, son egresados de las propias licenciaturas y maestrías del ITAM, con estudios de doctorado en aquellas instituciones. En el CIDE ocurre un fenómeno similar, con algunos cambios en los referentes institucionales (J.Hopkins, Duke, Chicago, Pittsburgh, Harvard y Cambridge). En la Anáhuac el reclutamiento es de profesores formados predominantemente en Estados Unidos. La parte menor de los académicos proviene de varios países latinoamericanos y de diversas instituciones mexicanas: ITESM, ITAM, IPADE y de la propia institución.

En el COLMEX las procedencias disciplinarias, institucionales y de países de origen son diversas. La planta académica del Centro de Estudios Sociológicos, se integra por gente que viene del área de sociología, ciencia política, sociología de la educación, demografía y antropología. Sus países de origen son fundamentalmente del área latinoamericana. Las instituciones de formación son las universidades francesas para los académicos de la primeras generaciones, las instituciones norteamericanas para una generación intermedia e instituciones nacionales y extranjeras para la generación más joven.

En el COLEF se reconocen también distintas etapas de institucionalización y generaciones en la planta académica. La matriz académica inicial para arrancar el posgrado procedía del COLMEX; otra generación está constituida por los primeros egresados de los programas de maestría del propio COLEF. En la etapa actual, la institución ha conformado una planta académica que cuenta ya con recursos provenientes de instituciones latinoamericanas y norteamericanas.

El ingreso a la FLACSO está regulado por un reglamento que se aplica a todas las sedes con las que cuenta la facultad. Este no ha experimentado modificaciones desde su creación en 1980, sus contenidos son interpretados con laxitud y desde hace algunos años está envuelta en un proceso de recomposición de su planta académica. Los perfiles de la UAM y UdeG difieren sustancialmente de los demás casos. Estas dos instituciones están inmersas en procesos endógenos. Sus académicos, todos, provienen de la misma institución La UANL incorpora académicos de diversas unidades de la propia institución, a profesores del ITESM y a profesionales en ejercicio.

Las condiciones para la carrera académica difieren entre instituciones. En este tema, hay un parteaguas entre instituciones públicas y privadas. En instituciones como el ITAM, aun cuando los académicos lo son de tiempo completo y están bajo un régimen de contratación que se renueva periódicamente, ello no es garantía de que ante una evaluación negativa sobre el trabajo del profesor no haya rescisión de contrato. Hay continuidad en el trabajo, mas no la garantía de permanencia en el mismo. No existe el esquema de la definitividad, aunque sí el reconocimiento meritocrático.

La idea de permanencia es un elemento tradicionalmente asociado a las instituciones públicas. Dentro de éstas, son las universidades las que tienen dicha figura, bajo criterios de evaluación del desempeño que van de lo burocrático a lo meritocrático. En la UAM-X, la carrera académica es meritocrática y se basa en un esquema de puntajes por función muy desagregado. En la UdeG es lento, los estímulos al trabajo operan por cuotas departamentales y el avance en la carrera académica se da por desplazamiento, es decir, se requiere que un investigador deje la categoría y el nivel que ocupa (ya sea por avance al nivel superior o por retiro) para concursar por el nivel que deja.

En el CIDE se puede optar por la definitividad si se tiene el doctorado, pero sólo se aplica a los profesores ya incorporados, en el marco del Programa de Formación de Profesores (PROFIP), establecido en 1992 para promover la mayor calificación de su planta académica.

El caso del COLSON es bastante singular. Hay contrataciones definitivas, temporales y especiales. Las primeras son posible porque constituyen plazas del gobierno estatal, que es una de sus principales fuentes de financiamiento, y quizá debido a esto, la carrera académica se da bajo un esquema escalafonario, es lenta, pero también incorpora elementos de carácter meritocrático.

Los salarios de los académicos, junto con el financiamiento de los programas son dos indicadores de muy difícil obtención. En el caso de los académicos involucra además un conjunto de recursos básicos y complementarios que reciben en función de las evaluaciones que se hacen sobre sus trabajos.

Hubo pocos casos en que esta información fue proporcionada. Un joven doctor que empieza su carrera académica, se incorpora de tiempo completo al ITAM con un sueldo de $2,200 dólares mensuales aproximadamente. En el CIDE, alguien con similares características percibe en $1,800 y $2,000 dólares. En la UIA el salario está definido en términos de un contrato colectivo. En la UAM-X se reconoce que las remuneraciones son altas en el sistema de educación superior gracias a los diversos instrumentos de estímulos diferenciados que esa institución tiene establecidos.

Un asunto reiterado en las entrevistas fue el bajo nivel de salarios que perciben los académicos, en relación con los niveles de exigencia académica. Los salarios, se dice, no son competitivos con otras instituciones de prestigio equivalente. La gente permanece en los lugares por la posibilidad de investigar en un ambiente que le ofrece condiciones para ello.

Las fuentes de financiamiento de los programas

Una de las primeras cuestiones que se aprecian en la siguiente tabla es que, en las fuentes de financiamiento de los posgrados ya no es tan tajante la división público-privado. Los posgrados privados durante los años noventa dejaron de depender exclusivamente de los recursos propios que las más de las veces constituían con las colegiaturas. Uno de los cambios sustanciales en el campo de las políticas hacia el posgrado fue el acceso que empezaron a tener las instituciones privadas a los recursos públicos. Aunque estas instituciones siguen dependiendo en mayor medida de recursos institucionales, hoy tienen acceso a apoyos que hace unos cuantos años eran difíciles de concebir. A la luz de los recientes procesos, Levy (1999) seguramente replantearía los elementos de diferenciación de los sectores público y privado para el caso mexicano. En su importante estudio comparativo sobre las instituciones privadas de educación superior, la división público-privado descansaba centralmente en la distinción de las fuentes de financiamiento. Hoy esto empieza a cambiar. Las políticas hacia la investigación y el posgrado han empezado a establecer carriles de acceso, aun incipientes y de bajo monto si se quiere, para diferentes sectores institucionales. Pero también se observa la creciente participación de fuentes externas: fundaciones, organismos internacionales, ONGs, empresas, gobiernos estatales y municipales, agencias, etcétera.

Como se ve, algunas instituciones privadas han debido buscar también la diversificación de sus fuentes de financiamiento.

En los programas de administración, el financiamiento proviene fundamentalmente de dos fuentes: los recursos propios y la investigación patrocinada por fuentes externas. Son las colegiaturas la principal fuente de ingresos institucionales, aunque en el caso de la maestría del ITESM, el programa se financia indirectamente con los recursos disponibles en los otros posgrados e incluso en el doctorado de la propia Escuela de Graduados en Administración (EGADE). El 65% de los recursos del ITESM provienen de las colegiaturas y el resto de las actividades de investigación patrocinada. Es elevada la matrícula del posgrado en administración y los costos del mismo son: $20,000 dólares la maestría y $40,000 el doctorado.

La excepción a este patrón es el posgrado de administración de la UANL. Tiene ingresos por cuotas. No hay subsidio federal ni estatal directo a la unidad de posgrado. La FCPA de la UANL se beneficia indirectamente del subsidio que llega a la institución para satisfacer las demandas de licenciatura. En cálculos gruesos daba la flexibilidad de los tiempos para cursar el programa, el costo para el estudiante sería de $6,000 dólares aproximadamente.

En el posgrado del ITAM, hay ingresos propios tanto por la vía de las colegiaturas, como de los subsidios cruzados. La maestría en políticas públicas se beneficia de los recursos de áreas con superávit de la misma institución. Y junto con economía, se beneficia de los recursos disponibles en la licenciatura. Ambos programas reciben además recursos públicos provenientes del CONACyT, por su pertenencia al padrón. Destacan como parte distintiva de su posgrado la no realización de actividades de consultoría.

En el apoyo al posgrado privado, el CONACyT cambió el formato de entrega de los recursos. Después de algunos años de tener acceso a las becas mediante la incorporación del posgrado al Padrón de Excelencia, el CONACyT cambió el esquema y proporcionó un fondo fijo de recursos al ITAM, cuyo fin era el otorgamiento de becas, pero con una administración a cargo de la propia institución. Esta institución también recibe fondos para becas, bajo un esquema similar, sólo que de instituciones como el Banco de México. Los costos de las maestrías son $12,500 dólares la de economía y $15,000 la de políticas públicas.

En los posgrados de carácter público destacan el COLEF, UAM y UdeG, por su fuerte dependencia de los recursos públicos. Cuentan con el subsidio regular a la unidad académica, becas para estudiantes, otro tipo de apoyos por parte de CONACyT y, en el caso del COLEF, con aportaciones de instancias públicas nacionales y organismos e instituciones internacionales. La UAM observa un comportamiento similar. Por otra parte, la escasa diversificación de las fuentes de financiamiento ha llevado a la rectoría de la UdeG a promover una política de captación de recursos para investigación bajo el compromiso de que la institución aportará un peso adicional por cada peso que los académicos consigan para proyectos de investigación.

El COLSON depende fundamentalmente de los recursos provenientes del gobierno estatal y, en menor medida, de fuentes externas de financiamiento a la investigación. Más que cuotas de inscripción, el COLSON tiene señalada una aportación de $100 dólares al inicio (como concepto de inscripción) y $200 dólares al finalizar el 5º trimestre.

El COLMEX, FLACSO y CIDE comparten algunos rasgos. El CIDE depende en un 70 u 80% de los recursos del gobierno federal y el resto se encuentra repartido entre consultorías, investigación patrocinada y el apoyo del mismo CONACYT. El costo del posgrado para un estudiante es de $2,400 dólares, pero esta no representa una fuente importante de ingresos puesto que la mayor parte de los estudiantes se encuentran becados.

En el COLMEX y FLACSO existen cuotas de ingreso, pero éstas son aplicables sólo a estudiantes extranjeros.

La diversificación de las fuentes de financiamiento en el sistema es un proceso característico de los noventa que permite el acceso del sector privado a los recursos públicos. Se observa un mayor dinamismo en el sector privado, especialmente en las instituciones que ofrecen posgrados y realizan investigación de calidad: éste dispone de recursos públicos que le llegan por diversas vías y que le permiten generar programas de apoyo a estudiantes. En el ámbito de las instituciones públicas se observa una mayor diversificación de las fuentes públicas de financiamiento, pero también, una dependencia generalizada de esos recursos y, en consecuencia, una falta de dinamismo para enfrentar diversos problemas relacionados con el desempeño en el posgrado: los apoyos necesarios para la realización de la tesis; apoyo financiero para el trabajo de campo en instituciones donde la exigencia es una investigación empírica; margen de maniobra de las unidades académicas para incorporar a los estudiantes como ayudantes en proyectos de investigación. En pocas palabras, limita la posibilidad de generar auténticas políticas institucionales de apoyo a los estudiantes. Los programas de orientación más académica dependen más del subsidio público o del financiamiento cruzado. Para algunos coordinadores de posgrado, una vía de obtención de recursos podrían ser las cuotas, pero incluso ahí se ve limitada la acción de las instituciones porque sólo pueden cobrar a estudiantes extranjeros. Se desconoce el tipo de acuerdos establecidos entre CONACyT y las instituciones sobre el tema de las cuotas. El doctorado ¿debe ser gratuito?, ¿qué monto debieran pagar los estudiantes mexicanos en instituciones públicas?

Políticas de apoyo a estudiantes

La visión de las instituciones respecto del significado de este rubro varía enormemente. Para algunas el apoyo es una idea integral que va desde proporcionar al estudiante los recursos para su manutención durante el tiempo que dure el programa (o apoyarlo para que los obtenga), ofrecer programas institucionales de becas muy variados, brindar apoyo académico continuo –vía tutores o cursos especiales para atender necesidades particulares–, ofrecer los recursos necesarios para el trabajo escolar y la realización de tesis (computación, bibliotecas, bancos de datos, etcétera, a disposición del estudiante las 24 horas de los 365 días del año, hasta la presentación de la tesis), impulsar formas de enseñanza novedosas. Para otras, el apoyo abarca únicamente becas o la estructuración de un seminario de tesis.

La evaluación y la calidad

La evaluación del posgrado y sus elementos convergentes, se ha dado por diversas vías: la del CONACyT, centrada en la calidad de los programas; la de las propias instituciones que han buscado que organismos externos internacionales –como la SACS– los evalúen; la centrada en los académicos, que tiene como principal referente la pertenencia al Sistema Nacional de Investigadores, además de las evaluaciones internas que realizan las propias instituciones sobre sus plantas académicas.

El Programa de Fortalecimiento del Posgrado Nacional, creado en 1984 constituyó un importante apoyo para un buen número de posgrados en un periodo de fuerte contracción económica. Este apoyo abarcaba: infraestructura física, acervo bibliográfico, intercambio de investigadores, contratación de ex becarios CONACyT, etcétera. En la medida que dicho apoyo fue asumido por las instituciones como algo que debía ser proporcionado de manera obligada anual y sistemáticamente por CONACyT, la demanda llegó a superar a tal grado la capacidad de atención por parte de éste que, señaló “la necesidad de revisar y orientar los criterios utilizados para decidir el otorgamiento de apoyos”. Se habla de una demanda que superaba 10 a 1 en su capacidad de atención. El trabajo que inmediatamente siguió fue el diagnóstico de los estudios de posgrado (1987), antecedente directo del Padrón de Posgrados de Excelencia (1989)9.

Un elemento que está cobrando creciente importancia en el ámbito de la educación superior, es la evaluación de los académicos a cargo de los estudiantes. Aunque esta evaluación presenta muchas aristas, destaca el hecho de que la opinión de los estudiantes, actores principales del proceso, empiece a ser un punto de referencia importante del desempeño de los profesores.

La internacionalización de los programas

El proceso de globalización económica y cultural que ha traído consigo el incremento de los contactos e intercambios con el mundo académico internacional. Las razones de este impulso son varias: valor de las credenciales en los mercados profesionales, creciente complejidad del conocimiento y surgimiento de nuevas formas de producirlo; demanda de un saber interdisciplinario en nuevas campos; creciente especialización profesional en algunas áreas; búsqueda de mayor prestigio institucional en el ámbito internacional y creación de una nueva fuente de financiamiento al posgrado por la vía de conjuntar recursos.

La internacionalización se está presentando en programas profesionales y académicos, por la vía de acuerdos interinstitucionales, programas académicos conjuntos, establecimiento de redes temáticas, intercambio de estudiantes y profesores, diseño de programas a doble y triple titulación, etcétera.

Para el ITESM el interés está puesto en mantener su estatus como la mejor escuela de negocios de América Latina y seguir fortaleciendo sus vínculos con universidades norteamericanas y europeas, instituciones con las cuales tiene firmados convenios a “doble y triple titulación”.

En los programas de orientación académica las actividades de internacionalización tienen como propósito mantener y acrecentar la red de vínculos académicos para formar estudiantes, realizar investigaciones conjuntas, participar en foros de discusión y estar en la frontera del avance de la disciplina. En el caso del ITAM, además de los vínculos estrechos que establece con instituciones extranjeras, organiza sistemáticamente eventos destacados en teoría económica, en los que participan académicos de todas partes del mundo. Recientemente creó un doctorado conjunto con las universidades de Chile y la Torcuato di Tella en Argentina.

También para el COLEF la vinculación está orientada por la disciplina, por la búsqueda de los pares académicos que la institución ubica tradicionalmente en los Estados Unidos. Otro ejemplo del dinamismo en el campo de vinculación es la UDLA, que además de tener el reconocimiento de la SACS, fue elegida campus latinoamericano de Stanford.

En el campo de la internacionalización también se expresa la dificultad de las instituciones de más larga data para movilizar recursos y cambiar. Las universidades estatales tienden a hacer de la vinculación un asunto limitado al campo regional.

Conclusiones

A continuación anotaremos algunos de los rasgos destacados en los programas, tanto en la perspectiva de las áreas de innovación, como en el señalamiento de algunas zonas problemáticas.

Algunas implicaciones de las políticas para los programas

La generación de mensajes cruzados por parte de los organismos encargados de las políticas. En los programas orientados a la investigación, tener posgrados de excelencia significa selectividad y exigencia académicas, pero al mismo tiempo se cuestiona el quehacer de estas instituciones por el elevado costo que representa para el gobierno la atención que ofrecen de sólo una mínima parte de la demanda del posgrado. Esto lleva a las instituciones a tratar de innovar las orientaciones y contenidos de los programas para cumplir con los criterios de evaluación de CONACyT, pero también del tipo de elementos requeridos en el nicho de mercado que atienden, para captar una mayor demanda, o por lo menos, mantenerla. Ni los programas de corte académico orientados a la investigación y apoyados fuertemente por las políticas hacia el posgrado están al margen de las presiones de mercado.

La existencia de criterios uniformes para evaluar realidades y misiones académicas diferentes. Para las instituciones más consolidadas, los criterios establecidos en el padrón, la evaluación está asociada a un problema burocrático y a un debate conceptual de qué evaluar y cómo hacerlo. Para instituciones en vías de consolidación, la evaluación constituye un impulso que permite encauzar por carriles, a veces de manera obligada, las actividades académicas de la instituciones e incluso ordenarlas.

La dependencia de los recursos públicos en las instituciones orientadas a la investigación, también públicas, limita la posibilidad de emprender proyectos de apoyo a estudiantes (becas, becas para tesis, recursos para trabajo de campo en lugares donde la investigación empírica es obligada, etcétera). Esto lleva al primer plano de discusión el tema de las cuotas de inscripción aplicables a los estudiantes y al debate de si el doctorado público debe ser enteramente gratuito. Por otro, al tema del tipo de investigación que se realiza en las diferentes instituciones y la política institucional que la ha orientado.

Áreas de innovación

La metodología de casos, clásicamente empleada en el campo de la administración empresarial se está incorporando en programas de administración y políticas públicas.

En las estructuras curriculares y organización para la docencia, en la medida que el tema de la eficiencia terminal constituye un elemento de presión para las instituciones, especialmente derivado del campo de las políticas, en los programas académicos se está revisando la estructura curricular en la parte del acompañamiento y actividades diseñadas para formar a un estudiante en el quehacer de investigación.

Algunas instituciones se han empeñado en buscar una mejor articulación en los procesos de enseñanza, de los aspectos teóricos y prácticos de la formación: enseñanza centrada en procesos, con una reconfiguración de la organización del trabajo docente; énfasis en la práctica externa como parte del proceso formativo.

Creciente internacionalización de los programas, expresada en convenios de intercambio estudiantil y docente, de elaboración de proyectos de investigación conjuntos, en el diseño de programas de doble y triple titulación, etcétera. Son pocos los programas que no están insertos en esta dinámica; por lo general, corresponde a instituciones inmersas en dinámicas de atención de necesidades internas.

Aun cuando el tema de las formas de producción del conocimiento rebasan el propósito de este trabajo, fue posible advertir en los movimientos colaborativos y de apertura hacia otras instituciones o comunidades académicas, la innovación que está ocurriendo en la actividad de investigación de instituciones donde dicha actividad está orientada hacia campos de aplicación y constituye una política fuerte de la institución.

Zonas de tensión

Entre dos modelos: el doctorado de investigación y la estructura escolarizada. La existencia de modelos híbridos que incorporan la flexibilidad del modelo francés con elementos fuertemente escolares del modelo norteamericano.


Notas

1 La información recabada acerca de los programas es de varios tipos: documental, estadística y la que proviene de entrevistas semi-estructuradas dirigidas a coordinadores o directores de los programas seleccionados. Ver apéndice metodológico.

2 Los criterios específicos están contenidos en el documento “Marco de referencia para la evaluación” correspondiente a cada uno de los Comités de Área del CONACyT.

3 Ver Daniel Levy, op. cit.

4 En este mismo año surge en Estados Unidos la University of the Americas Foundation, Inc. con el propósito de promover a la nueva institución mediante la búsqueda de donativos.

5 La UdeG tiene como antecedente La Real y Literaria Universidad de Guadalajara, fundada en 1792. En el siglo XIX es cerrada en distintas ocasiones hasta su reapertura en los años veinte, luego de concluida la Revolución Mexicana.

6 Inicia en 1998 con una población de 31 estudiantes.

7 La génesis de varias de estas instituciones es anterior a la creación del Subsistema SEP-CONACyT, pero reciben apoyos especiales a partir de su incorporación al mismo. Algunas de las instituciones miembro cuentan además con unidades o subsedes en diferentes ciudades, con lo cual se incrementa la presencia del Subsistema a 37 poblaciones. En el área de Ciencias Sociales y Humanidades están incluidas nueve instituciones: Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), El Colegio de la Frontera Norte (COLEF), El Colegio de México (COLMEX), El Colegio de Michoacán (COLMICH), El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), el Instituto de Investigaciones José María Luis Mora (MORA) y el Centro de Investigación Científica “Ing. Jorge L. Tamayo” (TAMAYO).

8 Incluso en la Universidad Autónoma de Nuevo León, cuyo primer posgrado en administración data de dicha época.

9 Aguado, Serafín, José Guerrero y Eva Hicks (1989). “El posgrado nacional”. Ciencia y Desarrollo, México, CONACyT, número especial, septiembre.

navegación Capítulo IV Índice Conclusiones