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Capítulo VIII


La especialización disciplinaria, profesional y transdisciplinaria. Análisis comparativo de casos

En este capítulo exponemos las principales características de los cursos de posgrado estudiados en Argentina y en México. En el primer país analizamos 19 casos y en el segundo 15. Como explicamos en los capítulos correspondientes a cada país, no se trata de una muestra representativa del posgrado en Ciencias Sociales, sino de un “muestreo intencional” (Miles & Huberman, 1994), orientado a captar aspectos comunes y diferencias en torno a los objetivos, la estructura y los contenidos, la investigación y la vinculación, los cuerpos académicos, el perfil de los alumnos, el financiamiento y el costo de los estudios, la gestión, la evaluación y la internacionalización de estos cursos. Para realizar el análisis comparativo observamos el tipo de orientación de los programas, el campo disciplinario o profesional y su adscripción a los sectores público y privado. Esta exploración permitió establecer diferencias, ubicar particularidades y conocer las formas como los programas encaran nuevos desafíos y resuelven problemas. El eje principal que ordena el estudio es el de la innovación y el cambio en los programas, a la luz de las interacciones con las políticas, el mercado y las formas como se organiza la práctica disciplinar y profesional contemporáneamente.

Con el fin de organizar nuestra exposición dividimos en tres grandes grupos los programas: los de orientación académica disciplinaria, los de corte profesional y los de tipo transdisciplinario.

Tabla VIII.1
Tipos de programas de posgrado según las formas de transmisión y producción de conocimientos y los mercados a los que se dirigen

Tipos Formas de transmisión del conocimiento tácito Forma de producción de nuevo conocimiento Mercado de trabajo
A
Académico Disciplinario
Investigadores individuales   Mercado académico
B
Profesional
Pasantías, prácticas, residencias No hay Mercado no académico
C
Transdisciplinario

Equipos de trabajo
Investigación estratégica, orientada a la solución de un problema:
a) en estructuras organizativas a las que pertenece el programa;
b) en proyectos grupales con profesores fuera de estructuras organizativas del programa
Ambos mercados

La división resulta útil para exponer los casos pero no debe tomarse como una clasificación rígida. Estas ideas son una adaptación con fines analíticos del trabajo de Clark (1995), quien subraya la importancia de la transmisión de conocimientos tácitos en la integración de las funciones de docencia e investigación, y de las sugerencias de Gibbons (1998) respecto a las nuevas formas de producción de conocimientos y su influencia en los centros académicos. De acuerdo con esta tipología, los programas estudiados en Argentina y México se distribuyen como muestra la Tabla VIII.2.

Tabla VIII.2
Programas de posgrado en Ciencias Sociales analizados en Argentina y México


A
R
G
E
N
T
I
N
A
Académicos disciplinarios Profesionales Transdisciplinarios
Púb. M. Economía
M. Ciencias sociales
M. Sociología
M. Ciencias políticas
M. Administración de empresas M. Economía aplicada
M. Administración pública
M. Relaciones internacionales
M. Política social
Priv. M. Economía 1
M. Economía 2
M. Economía 3
M. Sociología
M. Comunicación
M. Administración de empresas 1 M. Relaciones internacionales 1
M. Administración de empresas 2
M. Administración pública
M. Relaciones internacionales 2
M
É
X
I
C
O
Púb. D. Sociología COLMEX
M. Economía aplicada COLEF
M. Administración de empresas UANL M. Políticas públicas UAM-X
M. Admón. y pol. públicas CIDE
M. Ciencias sociales COLSON
M. Ciencias sociales UdeG
M. Ciencias sociales FLACSO
Priv. M. Sociología UIA
M. Economía ITAM
M. Economía UDLA
M. Economía y negocios U. Anáhuac
M. Dirección de Empresas IPADE
M. Administración ITESM
M. Políticas públicas ITAM

Nota: En Argentina nos fue solicitado mantener el anonimato de los programas. Por ello, no precisamos de qué programa especifico se trata. En México no hubo restricciones.

En la sección que sigue podremos notar que todos los programas estudiados incluyen objetivos profesionales y transdisciplinarios en medida diversa. Según sea el caso, los programas se sitúan más cerca de un tipo que de otro. Se trata de movimientos dinámicos entre las formas de transmisión del conocimiento, particularmente del conocimiento tácito que entrena a los estudiantes en el oficio, las formas como se produce el conocimiento en los programas y los mercados hacia los que se dirige la formación de posgrado.

Los objetivos

La época en que surgen, el tipo de institución a la que pertenecen y la visión de sus fundadores son marcas genéticas perdurables en los programas que se expresan tanto en los objetivos como en las prácticas académicas. En Argentina las maestrías se crean como respuesta a las demandas del mercado de trabajo, en momentos de creciente requerimientos de recursos humanos con calificaciones y títulos de nivel avanzado, sujetas recientemente a políticas tendientes a controlar esta oferta mediante criterios obligatorios y comunes de calidad. En México, debido a que su fundación proviene de épocas distintas entre sí y a que pertenecen a diversos tipos de instituciones, los programas llevan consigo improntas genéticas variadas. No obstante, en ambos países los objetivos y las prácticas académicas tienden a cambiar con el tiempo. Los dirigentes de estos programas, en diversa medida, emprenden esfuerzos para darle orientación y conseguir los nuevos objetivos. Además, los programas experimentan cambios que expresan movimientos más generales en las formas de transmisión y producción de conocimientos y en los mercados de trabajo a los que se dirigen las formaciones que ofrecen. Con el fin de captar estos elementos y brindar un análisis más detallado de las características de los casos estudiados presentamos en forma gráfica el lugar en el que éstos se sitúan, de acuerdo con los objetivos y sus formas de trabajo. La ubicación que proponemos, intenta captar las tendencias en las que se hallan inmersos. Así, por ejemplo, ciertos programas de corte disciplinar se aproximan a los de corte transdisciplinar y algunos profesionales se acercan a los disciplinarios o a los transdisciplinarios1.

Diagrama VIII.1
Distribución de los casos en México


Diagrama VIII.2
Distribución de los casos en Argentina


Programas de orientación académica disciplinar

En Argentina los programas de economía en primer lugar, y los de ciencias sociales, sociología y ciencia política, en segundo lugar, son los que más se aproximan a una orientación claramente académica. No obstante, los de economía incorporan también elementos propios de la formación profesional con el fin de atraer a una mayor clientela. En el seno de las instituciones esto genera tensiones entre la disposición a reproducir investigadores y el perfil profesional de los que demandan estudiar estos programas. De todos modos, aun cuando explícitamente los directores de las maestrías de economía declaren que no sólo forman investigadores sino también profesionales, en los hechos, tanto desde el punto de vista de la producción como de la reproducción del conocimiento, incluido el tácito, predomina la formación académica disciplinaria en este campo de estudio. La misma se logra, en primer lugar, gracias a un proceso de selección que garantiza que los estudiantes tendrán una formación básica adecuada en los núcleos centrales que conforman esta carrera: matemática, estadística, micro y macroeconomía. En segundo lugar, las maestrías en economía se insertan en procesos de internacionalización pues, de un lado, actúan como puente socializador para estudiar en el exterior a través de las contrataciones de profesores de prestigiosas universidades estadounidenses, de la incorporación a la planta docente de profesores nacionales que estudiaron en el exterior (principalmente en Estados Unidos) y de los convenios de doctorado, como el que se ha celebrado entre la maestría en economía de una universidad privada argentina, la Universidad Estatal de Chile y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Sin embargo, con algunas excepciones, la mayoría de los casos estudiados muestra que estos posgrados disciplinarios no logran consolidar grupos de investigación a partir de los cuales pueda transmitirse adecuadamente el conocimiento tácito de la disciplina. A lo sumo, los alumnos logran realizar proyectos individuales guiados por profesores con formación en la investigación. En algunos casos estos proyectos adoptan características transdisciplinarias, orientándose a problemas y desarrollando modelos explicativos de los fenómenos complejos bajo estudio.

El marcado interés académico de la economía en Argentina obedece a que reúne a la comunidad académica más desarrollada de las Ciencias Sociales de este país. En parte esto se debe a que las otras disciplinas, particularmente la sociología, padecieron una dura represión durante los gobiernos militares de 1966-72 y 1976-83. Durante este periodo, existieron también otros centros independientes no universitarios donde se enseñaba economía, como el Instituto Di Tella, el Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES) y el Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA), entre otros. El crecimiento de la demanda de economistas en el sector público y en el privado incidió también en la consolidación de esta disciplina.

Esta situación contrasta con las otras disciplinas sociales como la sociología y las ciencias políticas. En ellas, si bien la vocación académica es aún más marcada por la ausencia de un mercado profesional tan amplio como el de la economía, no alcanzan plenamente el objetivo de la formación académica avanzada por la falta de articulación con los estudios de grado y con el doctorado. En el primer caso los procesos de selección no contemplan que el aspirante demuestre conocimientos de la disciplina de base y en el segundo no existe un doctorado en Ciencias Sociales más o menos consolidado que de continuidad a la formación de investigadores. Por ello, la misión de las maestrías en ciencias sociales termina siendo suplir en forma inadecuada la existencia de un doctorado para la formación de profesores universitarios. La debilidad relativa de la sociología frente a otras disciplinas como la economía puede deberse a que a fines de la década de los ochenta, como lo observaron Brunner y Barrios (1987), la sociología era un campo débilmente institucionalizado por la falta de un eje articulador (la universidad), la dispersión de los intereses y la baja profesionalización por las discontinuidades y rupturas de la carrera académica, en un marco en el que la dictadura inhibió represivamente la práctica de las Ciencias Sociales.

En México, los programas analizados, que tienen características académicas disciplinarias son las maestrías de Sociología de la Universidad Iberoamericana (UIA), de Economía del ITAM, de Economía Aplicada del Colegio de la Frontera Norte (COLEF) y el doctorado en Sociología del Colegio de México (COLMEX).

La maestría de la UIA no está asociada a estructuras de investigación y no tiene objetivos claramente definidos, pero se orienta a la actualización y certificación de posgrado al personal académico en servicio, de modo que la formación es claramente disciplinaria pero no de investigación y está dirigida hacia el mercado académico.

En México son raros los programas de posgrado en sociología pues predominan los de Ciencias Sociales, situación que tiene diversas explicaciones por el desarrollo de las disciplinas sociales en México y en el mundo y por las características y necesidades de las instituciones y sus plantas académicas. El programa de doctorado en Ciencia Social con Especialidad en Sociología del COLMEX, institución de excelencia creada con la intención pionera de desarrollar la disciplina, sigue preocupado por formar investigadores en sociología; no obstante, se aproxima a la transdisciplinariedad debido a que los campos temáticos de investigación tienden a organizarse en torno a problemas que involucran a diversas disciplinas y a que la planta académica progresivamente ha ido incorporando investigadores con orígenes disciplinarios diversos. Pero no sólo es el caso de este doctorado en el COLMEX. Otras maestrías y doctorados en sociología mexicanos crecientemente adoptan contenidos trans o multidisciplinarios. Con todo, se está desarrollando un mercado de sociólogos y científicos sociales fuera de las instituciones académicas. Como se ve, hay diferencias importantes en los programas de sociología en México y en Argentina, donde tienen una definición unidisciplinaria. Si se presentara un caso semejante al que señala Ian Christie (1999) para Gran Bretaña, querría decir que la sociología profesional posee un vigor más acusado que el de la sociología académica, frecuentemente involucrada en debates sobre la crisis de las disciplinas sociales, su identidad y su estatuto científico.

De manera semejante a Argentina, la economía en México también es una disciplina social consolidada: cuenta con colegios y sus practicantes tienen amplia influencia en diversos ámbitos de la vida nacional. El nicho de excelencia lo tienen algunas instituciones como el ITAM y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), instituciones que han desplazado a la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en su antiguo rol de formadora de economistas para la alta gestión pública. Sus maestrías persiguen objetivos de investigación académica, formación profesional de elevada calidad y capacidad para resolver problemas de política económica. El caso de la maestría del ITAM es elocuente: sus dirigentes subrayan de manera explícita la intención de estar en la frontera académica de la disciplina. Esta maestría se dirige a mercados académicos de elite, vinculados con los centros de decisión económica. La maestría en Economía Aplicada del COLEF también tiene un perfil nítidamente académico y disciplinar; esta maestría surgió como parte de una dinámica institucional de crecimiento y ampliación de ofertas de posgrado para formar investigadores y de una creciente interacción académica con centros de investigación de México y otros países.

Como ya señalamos en el caso de los posgrados en economía, en Argentina es una nota común en los programas con cierta orientación académica su “corrimiento” hacia lo profesional en una búsqueda por captar distintos tipos de requerimientos y con ello mantener condiciones de subsistencia de los cursos, debido a la falta de demanda en estos campos, escasez de recursos para becas e investigación y rigidez del mercado académico dedicado a la investigación profesional. En México los programas que gozan de solidez mantienen su vocación académica gracias a un entorno de políticas que los fortalece mediante flujos de recursos públicos. Estos programas no muestran un desplazamiento hacia lo profesional cuando logran acceder al Programa de Programas de Posgrado de Excelencia del CONACyT. A diferencia de Argentina, no son programas cuya subsistencia dependa de las cuotas estudiantiles y, por lo tanto, de las pautas de mercado.

Programas de orientación profesional

En México y en Argentina, los programas de administración tienen una definida orientación profesional. En México, en algunos casos, los programas de administración de empresas se abren después de los de administración pública pero concentran sus objetivos en la formación de dirigentes empresariales. El caso de la maestría en administración del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) en México ilustra la vocación de algunos programas de alto nivel por ser las mejores escuelas de negocios. No es el caso de aquellos surgidos en el seno de las universidades públicas en México que, al igual que muchos otros programas, fueron creados con el propósito explícito de brindar una actualización constante a los egresados de licenciatura, como ocurrió con la maestría en administración de empresas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). En este mismo grupo se ubican las maestrías en Dirección de Empresas del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) en México y las de administración de empresas de la universidad pública y una del sector privado en Argentina. Su enfoque de enseñanza basado en la resolución de problemas y en la vinculación con la práctica las aproximan a los programas transdisciplinarios.

Como hemos visto hay programas de economía en México y en Argentina que se orientan decididamente hacia la academia, como los expuestos en el apartado anterior. Sin embargo hay otros que se orientan hacia el mundo profesional. Éstos suelen ubicarse en el sector privado y surgen con propósitos explícitos de formar tomadores de decisiones, pertrechados con un fuerte arsenal teórico e instrumental para el análisis económico. Dentro de este grupo se pueden distinguir dos vertientes profesionalizantes: una de formación más general y otra más técnica, como la que ofrecen los programas de economía y negocios, finanzas y mercado de valores. En Argentina, este grupo también está muy desarrollado y asume iguales rasgos que en México, aunque no se han incluido casos de este tipo entre los seleccionados en la investigación.

Los programas del grupo profesional proponen una formación rigurosa para la toma de decisiones en diferentes campos especializados, como en la Maestría en Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac del Sur y en la Maestría en Economía de la Universidad de las Américas (UDLA), la cual tiene la intención de colocarse en la misma “liga” que el ITAM. Estos objetivos reflejan claramente el lugar que ocupan estas instituciones y el tipo de mercados a los que están encaminadas: a diferencia de la maestría del ITAM dirigida a mercados académicos, las maestrías de la UDLA y la Anáhuac se orientan a mercados profesionales en segmentos de alta dirección.

Programas con características transdisciplinarias

Los programas transdisciplinarios en México tienen una orientación fundamentalmente académica y no han mostrado desplazamientos hacia lo profesional de tipo práctico. No obstante, en forma creciente han puesto énfasis en la formación de profesionales con capacidades de investigación para ofrecer diagnósticos u otro tipo de conocimientos en mercados no académicos. Aun así, no en todos los casos lo transdisciplinario aparece aún claramente asociado a la solución de problemas o como modelo de enseñanza e investigación. En estos casos se observan ambigüedades entre el polo académico tradicional y las nuevas tendencias de transmisión y producción de conocimientos: los currículos más abiertos y flexibles se abren paso con dificultad entre los currículos cerrados; las nuevas opciones para elaborar trabajos de investigación se enfrentan a la vieja idea de hacer grandes tesis académicas; las propuestas de realizar trabajos en equipos chocan con el individualismo que caracteriza a las Ciencias Sociales.

En varios casos estudiados en México, la denominación de Ciencias Sociales es una mezcla de elementos de diferente naturaleza. De un lado se tienen las proposiciones académicas de transdisciplinariedad y el estudio de problemas, y, de otro, la necesidad de reunir los recursos humanos disponibles. Muchos programas surgieron a raíz de la reunión de grupos de colegas de diversas disciplinas y profesiones interesados en crear centros de investigación y posgrado y de ampliar, con ello, la base institucional y humana de la actividad científica, particularmente en las regiones del país con escaso número de practicantes y corta historia en la investigación académica, como ocurrió con el Colegio de Sonora (COLSON) con su maestría en Ciencias Sociales. El caso de la maestría en Ciencias Sociales de la Universidad de Guadalajara (UdeG) es distinto, pues su origen se ubica en los procesos de reorganización global de la universidad y de la renovación curricular de una maestría en sociología. En cambio, las características transdisciplinarias de la maestría de la Facultad latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), se ubican desde su instalación en México, en el marco de convenios latinoamericanos para formar especialistas en problemas de América Latina más que especialistas en una disciplina particular.

En México el grupo de programas de políticas públicas se sitúa en los de tipo transdisciplinar por trabajar sobre problema de carácter aplicado, tanto en las investigaciones de los profesores como de los alumnos, pero están muy cercanos al lindero de los programas de tipo profesional y de tipo académico disciplinario. Estos programas surgieron con propósitos profesionales y académicos debido a la necesidad de profesionalizar el servicio público y de contar con teorías y herramientas de análisis que reemplazaran las concepciones marxistas y estructuralistas, las cuales difícilmente pueden proporcionar análisis finos sobre las prácticas de gobierno y sus consecuencias específicas. No obstante, estos programas han servido para dar formación de posgrado a académicos en funciones y un gran porcentaje de los egresados han seguido carreras académicas. En varios casos, los programas son una derivación de las maestrías en economía, las cuales, creadas con anterioridad, constituyen los pilares de la formación y de las investigaciones en dichos establecimientos. Así ocurrió, por ejemplo, en la Maestría en Administración y Políticas Públicas del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), centro que, junto con otras ocho instituciones, forma parte del Sistema de Centros SEP-CONACyT de México, y ocurrió también en la Maestría de Políticas Públicas del ITAM. En ambos casos, las maestrías en políticas públicas se propusieron continuar la orientación de las maestrías en economía, consistente en preparar analistas y tomadores de decisiones.

En Argentina, al igual que en México, no es posible establecer claramente la presencia de programas de corte transdisciplinario en su enfoque analítico y práctico. Pero existen algunos programas entre los estudiados, que muestran una tendencia a aproximarse a este tipo. Particularmente esto ocurre entre los de administración pública, en uno de relaciones internacionales y en el de economía aplicada. Un caso dentro de los programas de administración de empresas del sector privado se sitúa en un punto intermedio entre el tipo profesional y el transdisciplinario. En ellos se observa un esfuerzo analítico por orientar el objeto de estudio hacia la resolución de problemas y por transmitir el conocimiento tácito a través de prácticas de pasantías u otras experiencias semejantes.

Cabe aclarar, sin embargo, que más allá de estos casos particulares, se observan en varios programas de orientación académica y profesional en Argentina y en México, movimientos hacia la transdisciplina y a los enfoques aplicados a problemas. Desde el punto de vista de la práctica de investigación, estos movimientos se aprecian en Argentina principalmente en los centros de investigación y no en las maestrías, pues la formación sistemática en investigación dentro de las universidades es un proceso que apenas se ha iniciado, a pesar de la larga tradición de las ciencias sociales en este país. Pero varios programas de maestría, especialmente en administración de empresas, administración publica, ciencia política y progresivamente en economía, la tendencia a adoptar enfoques transdisciplinarios, trabajar con base en problemas en contextos aplicados y bajo formas colaborativas ha ido cobrando importancia en ambos países. En estos casos se trata de una expresión en el ámbito de la enseñanza avanzada de las modificaciones generales que Gibbons ha observado en las formas de producción de conocimientos. En el caso argentino estas transformaciones ocurren separando el ámbito de la investigación del de la docencia. Con ello, las universidades no sólo tienen dificultades para incorporase a un movimiento contemporáneo de producción de conocimientos sino incluso para reproducir las formas tradicionales o clásicas de carácter disciplinario. En México muchas instituciones presentan dificultades semejantes, que se explican por otras razones, como la baja capacidad de investigación y la debilidad disciplinar de las comunidades académicas.

Notas

1 La ubicación de estos programas se deriva del análisis de las entrevistas a los dirigentes y la documentación institucional. Tienen fines clasificatorios para ordenar el análisis de los programas. Hace falta considerar las opiniones de los alumnos y de los profesores para que la tipología sea más comprehensiva.

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