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Capítulo I
El desarrollo reciente de los Posgrados en Argentina
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INTRODUCCIÓN En diferentes obras y trabajos, pertenecientes tanto a ámbitos de difusión masiva como a circuitos académicos, ya se ha venido anticipando uno de los fenómenos característicos de la universidad argentina durante la década del noventa: la expansión del nivel de posgrado. El tratamiento de este hecho, siempre enfocado desde el punto de vista de la oferta educativa, ha tenido dos manifestaciones bien claras: la aparición de distintas guías de carreras cuaternarias y la realización de investigaciones y evaluaciones específicas. Un primer aspecto a considerar es el surgimiento y consolidación de distintas publicaciones especializadas de carácter masivo. En efecto, desde la primera mitad de los noventa la revista Apertura (una publicación mensual independiente dirigida a hombres de negocios) ha venido publicando un número anual dedicado a los posgrados del área de las ciencias económicas (economía, administración, finanzas, etcétera): con la correspondiente a 1999, esta guía ya lleva seis ediciones consecutivas. Asimismo, la revista Becas & Empleos ha editado cinco anuarios orientados exclusivamente a brindar información sobre carreras de posgrado existentes en Argentina y en el exterior. De otras publicaciones, como la tradicional Guía del estudiante (editada por launiversidad de Buenos Aires -UBA-) y la Guía de carreras (producida por el Ministerio de Cultura y Educación), se han originado textos especializados: Estudios de posgrado, un anuario donde se detallan los posgrados que se dictan en la UBA, y la Guía de posgrados, una obra donde se puede consultar la oferta educativa de cuarto nivel disponible en todo el sistema universitario argentino. También en formato de libro han aparecido textos periódicos como la Guía de posgrados de la editorial Guías de Estudio. Un segundo elemento que da cuenta de la creciente importancia de los estudios cuaternarios es la producción técnica y científica centrada en el examen de los programas de posgrado. Entre estos trabajos, de difusión restringida a circuitos académicos y políticos, deben citarse los estudios de Barsky (1995) y de García de Fanelli (1 996), así como los dictámenes elaborados por las comisiones evaluadoras de los programas de posgrado y los materiales producidos por los cuerpos técnicos encargados de administrar y coordinar el sector desde las esferas oficiales. Es indudable que todo lo mencionado resulta doblemente valioso en las actuales circunstancias: en primer lugar, por contribuir al conocimiento de un segmento del sistema educativo; en segundo lugar, por producir información útil para orientar las elecciones que realizan los cada vez más numerosos estudiantes de posgrados. A ello ha venido a sumarse una reciente publicación estadística del Ministerio de Cultura y Educación, donde se da cuenta de la cantidad de alumnos y graduados de carreras de posgrado pertenecientes a instituciones universitarias oficiales y privadas (MCE-SPU, 1999). Importa destacar que las cifras consignadas en este trabajo, el primero de su tipo, sirven para cuantificar la importancia del posgrado desde el punto de vista de la demanda real. Es así como hoy se cuenta, por un lado, con abundante información y análisis sobre la oferta de estudios de cuarto nivel y, por el otro, con la estadística oficial, útil para reconstruir algunos rasgos de la demanda de tales estudios. En consecuencia, resulta posible brindar un panorama relativamente abarcador acerca del desarrollo actual de los posgrados en Argentina y, al ponerlo en relación con los distintos modelos universitarios y las políticas públicas dirigidas al sector, marcar las zonas de conflicto que pueden llegar a emerger.
En este capítulo se pretende, precisamente, dar un panorama amplio de la situación de los estudios de posgrado en Argentina a
fines de la década del noventa. En primer lugar, se presenta una breve reseña de los modelos internacionales que
históricamente han influido en la constitución del nivel cuaternario de la enseñanza, destacando las diferencias estructurales
que se plantean entre ellos. En segundo lugar, se examina el desarrollo reciente del sistema de posgrado en Argentina según
distintos aspectos: por un lado, señalando la dirección que han tomado la oferta y la demanda educativa del nivel y, por el
otro, interpretando el surgimiento de los programas de maestría como una fuerza modernizadora del sistema universitario
argentino. En tercer lugar, finalmente, se reseñan las principales políticas públicas que han surgido desde la primera mitad
de los noventa para promover, evaluar y regular el sistema de enseñanza de cuarto nivel.
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