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Capítulo VIII


La especialización disciplinaria, profesional y transdisciplinaria. Análisis comparativo de casos

La investigación y la vinculación

La vinculación entre la investigación y la docencia es una vieja idea que ha pasado a formar parte del repertorio ideológico de las universidades, pero que no siempre opera en la práctica académica. Como Clark (1995) ha concluido, las instituciones que han logrado esta vinculación son las que separan la enseñanza de grado de la de posgrado, típicamente los posgrados de las universidades de investigación norteamericanas; las que incorporan a los estudiantes en las actividades de investigación del personal académico; las que dotan de autonomía a la investigación gracias a que cuentan con diversas fuentes de financiamiento; y las que logran altos niveles de competitividad por la ocupación de nichos, la escala y el alcance de los estudios de posgrado. Gibbons (1998), por su parte, señala que a la forma clásica de producción de conocimientos, de base disciplinar y centrada en instituciones académicas, le sigue una nueva forma caracterizada por el trabajo transdisciplinar, orientado por problemas, que se realiza en espacios diversos, no sólo académicos, en contextos de aplicación. Bajo esta nueva forma de producción de conocimientos ya no sólo los académicos de cada disciplina distribuyen reputaciones, sino también nuevos productores de conocimientos y nuevos públicos interesados principalmente en la capacidad de resolver problemas. Si esto es así, las instituciones educativas estarían también presionadas por esas nuevas tendencias y se debatirían entre las formas clásicas o tradicionales y las formas nuevas. En las universidades, entonces, se estarían generando conocimientos aplicados para resolver problemas no sólo de índole académica. Esto tendría lugar dentro de un enfoque transdisciplinario, a cargo de equipos ágiles y con financiamiento de una parte interesada en el producto. A la luz de estas consideraciones ¿qué observamos en los casos estudiados?.

El modelo organizativo argentino separa la licenciatura del posgrado, pero no incorpora en éste funciones de investigación sino sólo de docencia. De hecho, la investigación que se declara es producto de actividades propias del docente, no del programa, quienes generalmente son profesores de dedicación exclusiva en la licenciatura de alguna universidad, investigadores del CONICET o de algún centro privado. Los seminarios de investigación de los programas no bastan para transmitir el conocimiento tácito que enfatiza Clark, cuestión que es más difícil si se considera que las tutorías son escasas o inexistentes. Además, la configuración del mercado académico en el posgrado impide el arraigo de los profesores en ellos, quienes sólo pueden tener interés en el prestigio de ser docentes de posgrado y en los salarios que perciben, los cuales son considerablemente mejores que en la licenciatura. En ese marco organizacional, la actividad de investigación del alumno es solitaria y no siempre exitosa. Pocos alumnos corren con la suerte de ser incorporados como ayudantes a proyectos de algún profesor que realiza sus investigaciones en otra unidad académica.

Esta situación es paradójica si se toma en cuenta que la legislación estipula la necesidad de que se realice investigación en los posgrados, al punto de constituirse en uno de los criterios considerados por la CONEAU para acreditar y calificar programas. Los programas que reportaron mayor actividad en tal sentido fueron los de administración y economía. Pero se debe tener presente que, en el primer caso, sólo brindaron información sobre este punto la mitad de los programas.

Los enfoques transdisciplinarios de algunos programas, así como los enfoques prácticos de programas con orientaciones profesionales se aproximan a algunos rasgos de la nueva modalidad de producción de conocimientos enunciada por Gibbons (1998). Pero, en al menos la mitad de estos programas, es una aproximación desde la enseñanza, no desde la investigación. Los programas que trabajan con base en problemas reales, los que destinan espacios para las prácticas de campo, o los que piden tesis en convenio con empresas u otros organismos destacan la necesidad de que los conocimientos se adquieran también por la práctica y que, al mismo tiempo, tengan alguna aplicación concreta.

El caso de México es diferente. La diversidad institucional muestra varias opciones. No todos los programas académicos están insertos en estructuras organizativas propicias para la investigación, tal es el caso de los posgrados que forman parte del modelo tradicional de escuelas y facultades. Los nexos con la investigación dependen por completo de la actividad que los profesores individualmente realizan, ya sea dentro o fuera de la escuela o facultad. Generalmente, esos profesores también lo son de la licenciatura. En este tipo de organización académica, el posgrado guarda semejanza con la licenciatura, es decir no hay diferenciación como lo propone Clark, puesto que no es una unidad académica que organice la investigación. Hay, no obstante, cambios importantes dentro del modelo tradicional en ciertas universidades, como ha venido ocurriendo en algunas estatales a raíz de la experiencia reciente de la Universidad Nacional Autónoma de México y de las sugerencias provenientes de las políticas públicas. Se trata de las unidades de investigación, denominadas centros e institutos, que han establecido acuerdos con las facultades para apoyar los posgrados existentes o abrir nuevos programas, con el objetivo de vincular docencia e investigación, reproducir comunidades científicas y sumar esfuerzos. Un tipo muy diferente de vinculación se da en los centros de investigación avanzada y posgrado, como los del sistema SEP-CONACyT, donde los investigadores del establecimiento son al mismo tiempo docentes, directores o asesores de tesis y tutores de alumnos. En uno de los casos estudiados, el CIDE, se llega a contratar como auxiliares de investigación a alumnos destacados, abriéndoles con ello una oportunidad adicional de formarse y concluir sus tesis.

En este tipo de centros, la investigación tiene un lugar definido y prioritario en la organización académica y los posgrados están estrechamente vinculados a dicha actividad. Generalmente, la organización es por líneas o programas de investigación, cada uno de los cuales reúne a diferentes investigadores. Los alumnos, realizan sus trabajos de investigación dentro de esas líneas o programas. Así, desde el inicio del posgrado presentan un anteproyecto que, al paso del tiempo, será el proyecto de tesis. Si los programas están inscritos en el Padrón de Excelencia del CONACyT este Consejo, además de las becas a los estudiantes, aporta apoyos modestos para realizar la tesis, presentar trabajos en congresos o asistir a reuniones académicas. Es importante subrayar que, salvo excepciones como las del CIDE o del COLEF, las investigaciones de tesis no están estrechamente relacionadas con los proyectos de los investigadores sino que, a lo sumo, guardar coincidencias temáticas con éstos.

Es posible identificar experiencias de investigación interdisciplinaria realizadas en equipos y financiadas con recursos externos, no sólo de fundaciones sino también de organismos públicos o privados que contratan investigación social. La medida de este proceso es aún pequeña debido a que los mercados de conocimientos sociales no están bien desarrollados en México. No obstante, hay indicios de que el proceso se extienden en diversas instituciones y de que el número de investigadores interesados en este tipo de investigación y financiamiento crece. No sabemos aún cómo influirá esto en los futuros investigadores, pero en virtud de que en varios programas analizados ya se observa un movimiento hacia la transdisciplina, el estudio a través de problemas y el trabajo en equipos, es razonable suponer que las próximas generaciones de investigadores tendrán mayor capacidad que las generaciones actuales de producir en equipos dinámicos y que podrán insertarse con naturalidad en mercados de conocimientos más amplios.

En el caso de los programas estudiados en Argentina, las fuerzas del sistema y de los establecimientos empujan hacia la fragmentación del vínculo entre la investigación y la docencia, especialmente porque la separación organizativa de la licenciatura y del posgrado no se ha traducido en nuevos espacios para la investigación y la enseñanza avanzadas y porque no existe carrera académica de docencia e investigación en los programas de posgrado. De hecho, la carrera académica del investigador sólo es posible si se cuenta con tiempo completo y, en las universidades, eso significa concentrarse fundamentalmente en la licenciatura. Desde mediados de los setenta existen también en Argentina centros académicos privados sin fines de lucro destinados a la investigación de las ciencias sociales. Algunos de estos, como el CEMA (Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina) y el Instituto Di Tella dieron lugar a la creación de universidades, donde no sólo se realiza investigación sino también se imparten programas de posgrado, centralmente de economía. Otros, como el CEDES (Centro de Estudios de Estado y Sociedad) y el CENEP (Centro de Estudios de Población) siguieron focalizados en la labor de investigación pero en el primer caso se avanzó también en la formación de avanzada a través de alianzas con universidades privadas para brindar en forma conjunta títulos de posgrados vinculados con líneas de investigación de la institución. De igual modo, la FLACSO ha crecido, desde los ochenta, en términos de grupo de investigación y posgrados ofrecidos. El mayor problema de todos estos centros en contar con fuentes suficientes, continuas y diversificadas como para emprender una labor autónoma en el campo de la investigación.

En México, algunos casos estudiados son un ejemplo de cómo la fuerza del establecimiento puede apoyar la integración de la investigación y la docencia. Se trata de las instituciones de investigación y posgrado no universitaria, como el COLMEX, la FLACSO, el COLEF, el COLSON y el CIDE. En otras instituciones, generalmente de carácter universitario, las fuerzas tienden a la fragmentación del vínculo debido a que organizativamente las investigación y la docencia están separadas o a que la investigación es una tarea de naturaleza individual. En algunas universidades hay programas de posgrado que han avanzado en la vinculación entre las funciones de investigación y de docencia, como los que son ofrecidos de manera conjunta por unidades de investigación (centros o institutos) y facultades institutos y facultades, o por instituciones con esquemas departamentales, como la UAM-X.

El vínculo entre investigación-docencia-aprendizaje es más favorable en los centros no universitarios porque son establecimientos con una misión centrada en la investigación y con posgrados estrechamente asociados a este propósito. No tienen una estructura articulada a las demandas de licenciatura, como ocurre en el esquema de escuelas y facultades de las universidades públicas. Cuentan con plantas académicas estables, de buen nivel, dedicadas a la investigación y la docencia. Trabajan con grupos pequeños, muy seleccionados, y en algunos casos en una relación de un académico por alumno. En lo que respecta a las instituciones universitarias, hay elementos que favorecen el vínculo investigación y docencia en un sector muy pequeño de posgrados que está emergiendo bajo un modelo innovador: los institutos universitarios, tradicionalmente dedicados a la investigación y separados de la actividad del posgrado, están uniendo sus recursos a los de algunas facultades para generar posgrados conjuntos, por lo general de investigación, muy diferentes al posgrado común universitario: son altamente selectivos, trabajan con grupos pequeños y participan investigadores con altos niveles formativos.

Pese a los rasgos favorables a la integración de la docencia con la investigación que se observan en la organización académica de casi todos los programas, como los espacios curriculares para la investigación o el nombramiento de asesores de tesis y cuerpos tutoriales, la investigación, tanto la de los profesores como de los alumnos, sigue siendo predominantemente un asunto individual.

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