![]()
Capítulo VIII
La especialización disciplinaria, profesional y
transdisciplinaria. Análisis comparativo de casos
|
Los cuerpos académicos En el apartado sobre “Las políticas hacia el mercado académico” del Capítulo VII se mencionó que el posgrado argentino sólo tiene contrataciones por horas y que no hay tiempos completos. Aún así, se ha conformado una planta cercana a las tres cuartas partes que es contratada en forma continua, siendo el sector privado el que ofrece mayor continuidad de contrataciones que el público. El nuevo mercado académico en expansión en los posgrados no guarda relación con el mercado académico de las IES en el nivel de licenciatura. Está mejor pagado y ofrece mayor prestigio, de modo que muchos profesores de la licenciatura con altos niveles formativos tienden a emigrar hacia el posgrado, el que constituye un mercado académico segmentado: algunos programas pagan mucho mejor que otros. En los programas de corte académico la remuneración horaria es de 30 a 50 dólares y en programas de economía o de administración alcanza hasta 100 dólares la hora. El valor inferior en el primer caso se explica porque los programas de sociología o ciencia política tienen una menor demanda, por estar más restringida al mercado académico, y sus docentes presentan un valor de mercado también por debajo del que corresponde a los administradores o economistas. En ausencia de políticas activas de desarrollo del posgrado, la lógica de este mercado coloca en desventaja a los programas académicos, los torna menos competitivos y resta posibilidades al desarrollo de las ciencias y a la reproducción de sus practicantes. En ese marco, llama la atención que algunas universidades privadas y públicas de reciente creación cuenten con personal académico de dedicación exclusiva, los cuales son contratados para dar clases en el grado y el posgrado, y reciben salarios de acuerdo con el nivel jerárquico que les corresponde en la carrera académica. Vistos por disciplina, los posgrados en economía, seguidos por los de ciencias políticas, cuentan con mayor número de profesores con títulos de posgrado obtenidos en el exterior, en particular de doctor. Estos programas concentran a los profesores con mayor productividad (artículos publicados en revistas arbitradas). La preeminencia de economía en estos aspectos confirma que esta disciplina es, dentro de las ciencias sociales argentinas, la más consolidada. Si se observan los programas por sector, se tiene que en las instituciones públicas hay más productividad, excepto en los programas de economía del sector privado cuyos profesores tienen más publicaciones en revistas arbitradas. En suma: en economía y ciencias políticas hay comunidades académicas más internacionalizadas. En México, en los programas estudiados observamos una gran diversidad de condiciones de mercado y de carreras académicas. En general, tanto en el sector público como en el privado, el ingreso a la planta académica es altamente selectivo. Sin embargo, las vías de ingreso son diferentes. Algunas instituciones con fuertes cuerpos académicos de investigación realizan contrataciones de tipo corporativo, no por concurso abierto, como por ejemplo el COLMEX, el COLEF, el CIDE y el COLSON. Las instituciones privadas tienden a hacer contrataciones a partir de invitaciones que responden a necesidades de docencia o investigación, como en la Universidad Anáhuac y el ITAM. Las instituciones universitarias públicas, como la UAM y la UdeG contratan a sus profesores mediante concursos abiertos, pero el mercado se encuentra en la actualidad cerrado. Un caso distinto es el de las maestrías de clara orientación profesional: en la UANL la actividad docente descansa en la contratación por horas de recursos profesionales externos. En el ITESM y el IPADE una parte importante de la planta académica es de tiempo completo y otra parte es contratada por horas. Se promueve la incorporación de personas con experiencia en la actividad profesional externa. Este es un factor al que conceden enorme importancia ambas instituciones, no sólo porque nutre la formación a través de la transmisión de experiencias en el ejercicio de la profesión, sino también porque es un elemento que se juega en la promoción de la investigación institucional patrocinada con recursos externos y realizada con la planta académica de tiempo completo. Las carreras académicas son claramente meritocráticas en los centros públicos de investigación y docencia y en la UAM, cuya estructura académica y tipo de profesorado une las funciones de investigación y de docencia. Esta universidad posee un sofisticado sistema de puntos que premia prácticamente cualquier actividad universitaria, aunque confiere peso principal a la investigación y la docencia. Otras instituciones tienen sistemas muy lentos de carrera, como en la UdeG, en la que los que los ascensos dependen de la desocupación de puestos en los niveles superiores. No todas las instituciones otorgan a sus académicos contratos laborales estables (“definitividad” en México, contratos “regulares”, adquiridos por concurso abierto y de oposición, en Argentina). Dos centros no universitarios de investigación y posgrado, el CIDE y el COLSON, pueden dar definitividad a sus profesores. El CIDE, sólo si el profesor tiene doctorado. El COLSON la da debido a que los contratos son “plazas” del gobierno estatal, sometidos a una legislación laboral no académica que incluye la posesión indefinida del cargo. Por tiempo de contratación, casi todos los programas estudiados en México cuentan con un porcentaje importante de su personal académico contratado por tiempo completo. En algunas prácticamente la totalidad de las plantas es de tiempo completo, como el COLSON o el COLMEX. Otro porcentaje menor lo constituyen los profesores contratados por horas, excepto en el programa de maestría en Administración de Empresas de la UANL, en el que todos los profesores son contratados por horas. En todos los programas el nivel mínimo de formación del profesorado es el de maestría. Algunos cuentan con proporciones importantes de doctores, de un tercio o más. Otras tienen plantas muy jóvenes y con doctorado, como el ITAM y la UDLA. La procedencia de los académicos revela la vocación de las instituciones. Todas las que expresamente desean desarrollar sus campos de especialidad y competir en el mercado de prestigios académicos y profesionales cuentan con altas proporciones de profesores formados en prestigiosas universidades extranjeras y nacionales. En varios casos, contar con profesores formados en Estados Unidos o Europa se revela como un símbolo de distinción académica. Otras instituciones tienen profesorado de orígenes muy variado, como la UAM, cuya planta académica está compuesta por profesores con procedencia formativa muy diversa. Hay otros casos, como el programa de maestría en Ciencias Sociales de la UdeG cuya planta académica se formó casi toda en la propia universidad. En el caso del programa de Administración de Empresas de la UANL, la contratación de profesores que provienen del mundo profesional externo forma parte de su orientación profesionalizante. Los salarios son diferentes entre las instituciones mexicanas. Las que mejor pagan se sitúan entre 1,800 y 2,220 dólares mensuales por un contrato de tiempo completo. Otras tienen salarios nominales bajos más estímulos a la productividad, con lo cual se puede contar con un salario entre 1,500 y 2,000 dólares. Algunas instituciones, sin embargo, como el COLSON, tienen salarios por debajo de los 1,500 dólares pues carecen de estímulos a la productividad u otro tipo de bonos de compensación salarial. De lo expuesto se desprenden panoramas sumamente diferentes en Argentina y en México. En Argentina tenemos un mercado académico poco profesionalizado en el posgrado, mientras que en México la tendencia es hacia una progresiva profesionalización. Si en Argentina los programas de posgrado son los que contrata a los profesores, en México son las instituciones. En Argentina y en México no existe una carrera académica asociada a los programas, pero por razones distintas. En Argentina simplemente no hay recursos financieros ni proyectos institucionales que incluyan la existencia de personal de tiempo completo en las carreras de ciencias sociales; en México la carrera académica depende de la institución en su conjunto y no de los programas. Los salarios en Argentina son variables, de acuerdo con la demanda que tengan los programas; en México son variables también, pero dependen de los salarios que el establecimiento otorga de acuerdo con algún tipo de tabulador salarial asociado a las diferentes categorías y niveles de la carrera académica. Tanto en Argentina como en México, en los programas de corte académico se concentran los profesores con mayores grados formativos y mayor productividad. En el caso argentino, destacan los programas de posgrado en economía y ciencia política que reúnen a los profesores mejor formados y más productivos. Pero ninguna producción es resultado del trabajo en el programa sino de las actividades de investigación que los profesores desarrollan en otras instituciones de adscripción. En las instituciones públicas por su parte, se observa una mayor proporción de trabajos publicados, cuestión que muestra que los intereses en la investigación siguen estando principalmente en las instituciones públicas. No obstante, algunas instituciones privadas comienzan a incursionar en el terreno de la investigación y de las publicaciones académicas, cuestión relativamente novedosa que introduce elementos de competencia entre las instituciones de los sectores público y privado. En México también los programas de corte académico reúnen a los profesores mejor formados, aunque esto también ocurre en programas de corte profesional que gozan de solidez en su campo de actividad. No contamos con datos de productividad de los académicos en México pero es razonable suponer que los más productivos se encuentran en las instituciones de investigación. El perfil de los alumnos Un esbozo rápido del perfil de los alumnos de posgrado nos da el siguiente panorama. En Argentina la edad promedio, de acuerdo con datos de la CONEAU, es de 34 años. Los más jóvenes se concentran en economía y los de mayor edad en administración y “otras Ciencias Sociales”. Cuadro VIII.1
Fuente: CONEAU (Tomado de García de Fanelli, 2000). En las otras disciplinas el promedio de edad es mayor porque los estudiantes suelen ser profesionistas en ejercicio. Además, la mayoría de los estudiantes trabaja debido a la escasez de becas para dedicarse de tiempo completo a los estudios. Una proporción importante lo hace en actividades relacionadas con el campo de estudios de las maestrías. Los estudiantes de sociología, comunicación y otras ciencias sociales se encuentran mejor ubicados en sus campos laborales, con un 45% que trabaja en áreas afines a sus estudios de maestría. Esto puede deberse a que una porción importante de los estudiantes son, a su vez, profesores en materias relacionadas con las ciencias sociales. Aún así, la heterogeneidad en la composición del alumnado en sociología, comunicación y otras ciencias sociales se expresa en el hecho de que el 55% trabaja en actividades muy diversas. Los estudiantes de administración y economía se dedican a actividades en su campo de estudios en un 38 y 23%, respectivamente. En México, de acuerdo con datos de la ANUIES (2000), más de la mitad de los estudiantes de posgrado de todas las áreas del conocimiento se ubican en un rango de edad de 25 a 34 años. En el nivel de maestría el 57% se ubica en este mismo rango de edad y el 30% es mayor de 35 años. Esta proporción se incrementa en el doctorado, en el que el 60% tiene 35 o más años de edad. Cuadro VIII.2
Porcentajes calculados con el número reportado, no con el total de la matrícula. En la mayoría de las maestrías en el área de Ciencias Sociales estudiadas para el caso mexicano los estudiantes tienen menos de 35 años. Es necesario mencionar que la mayor parte de los posgrados analizados son maestrías que exigen dedicación exclusiva, forman parte del Padrón de Posgrados de Excelencia, tienen un límite de edad para ingresar al posgrado y, por lo mismo, los alumnos son jóvenes con una trayectoria escolar, más que profesional. Caso muy distinto al de Argentina, donde las características de los programas abren el acceso a poblaciones de mayor edad. Algunos programas muy prestigiados en economía y en política pública en México reúnen estudiantes muy jóvenes. Por ejemplo, a la maestría en Políticas Públicas del ITAM ingresan estudiantes que apenas han concluido la licenciatura y muy pocos de ellos trabajaban antes de su ingreso a la maestría. En otro caso, el de la maestría en Administración y Políticas Públicas del CIDE, la edad ha venido disminuyendo y, en la actualidad, los estudiantes se sitúan entre los 24 y 26 años. Estos son casos diferentes a los de maestrías de universidades públicas que reúnen estudiantes interesados en la actualización de sus conocimientos, ya sea dentro del campo académico o profesional. En estos casos, las edades se dispersan más, pero predominan estudiantes mayores de 30 años que se encuentran laborando en el momento de su ingreso al posgrado. Algunos programas, declararon explícitamente buscar acortar el margen de edad, como en el caso del COLMEX, que muestra un interés por captar estudiantes cada vez más jóvenes, aunque no cancelan totalmente la posibilidad de aceptar estudiantes de mayor edad. En lo que respecta al tipo de trabajo que desempeñan los estudiantes en México se tiene poco conocimiento sistemático. Algunos programas exigen dedicación de tiempo completo de modo que, al menos teóricamente, ningún estudiante trabaja. Sin embargo, aunque no podemos medirlo, es común que una porción importante de estudiantes desempeñe algún tipo de trabajo, dado los bajos montos de las becas. Al respecto algunos entrevistados afirmaron que esos trabajos suelen estar relacionados con los estudios y que no son muy estrictos si el estudiante muestra capacidad para seguir su aprendizaje satisfactoriamente.
Como se ve, tanto en Argentina como en México, los pocos datos que disponemos parecen apoyar algunas ideas: las maestrías en economía tienden a reunir
estudiantes más jóvenes que las demás; en un caso semejante se encuentra la maestría en Política Pública del CIDE, que tienen un perfil profesional con
alto contenido académico y que está destinada a formar sectores dirigentes de la administración pública. Algunos programas, al cumplir una función de
actualización de profesionistas en ejercicio, tienden a concentrar estudiantes de mayor edad, como es el caso de administración en ambos países o algunas
maestrías en ciencias sociales destinadas a la actualización de docentes universitarios. Sin embargo, una apreciación exacta al respecto exigiría un
levantamiento de datos específico.
|