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Requerimientos básicos de los planes de estudio para la educación a distancia
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Edna Luna Serrano1 Resumen Este trabajo analiza algunos elementos relacionados con los planes de estudio a distancia y propone un conjunto de conceptos útiles para los académicos y directivos responsables de diseñarlos e instrumentarlos a distancia. La administración académico administrativa del programa propone los componentes de planeación básicos para instrumentar los programas a distancia, un marco normativo para otorgar los créditos de los cursos y su forma de operación. Los componentes del currículo flexible describen las características necesarias del sistema de créditos, la estructura curricular, y la orientación hacia el aprendizaje colaborativo desde una aproximación constructivista. La relación del docente con el programa a distancia ubica la aproximación al aprendizaje y sus implicaciones para la enseñanza, partiendo del diseño de los cursos en línea y el manejo de las tecnologías como puntos nodales. La relación del estudiante con el programa se concibe en consecuencia. Finalmente, la evaluación de los programas se establece con el propósito de mejorar el funcionamiento y resultados del sistema. Palabras claves: diseño curricular, plan de estudios, docentes, estudiantes, administración educativa. Introducción En el diseño de planes de estudio o de cursos a distancia es importante tener en cuenta que al modificarse el medio de enseñanza-aprendizaje tradicional, el salón de clases por el ambiente donde se utilizan las nuevas tecnologías de instrucción, se operan cambios significativos en los procesos de mediación pedagógica; por lo tanto, se debe estar alerta para no incurrir en el error de trasladar las características del modelo de instrucción presencial (tradicional) a la educación a distancia en detrimento de la calidad del programa. Una de las premisas fundamentales que orienta este trabajo es que consideramos necesario desarrollar una propuesta de diseño curricular pertinente para este contexto de aprendizaje. Con la intención de construir un modelo acorde con las características de las universidades mexicanas, tomando como punto de referencia el caso de la Universidad Autónoma de Baja California, a continuación se analizan los elementos más generales, que a nuestro juicio, debe considerar el diseño de los planes de estudio a distancia, en particular en la modalidad en línea: 1) la administración del programa y su operación académico administrativa; 2) los componentes del currículo flexible y el enfoque de enseñanza; 3) la relación del docente con el programa; 4) la relación del alumno con el programa; y 5) la evaluación curricular. Antecedentes de la educación a distancia Es ampliamente reconocida la enorme potencialidad de los medios electrónicos al servicio de la educación; sin embargo, consideramos imprescindible analizar los aportes de la literatura y la experiencia en el campo de la educación a distancia, debido sobre todo, al reconocimiento de la subutilización que de ellos se hace y al peligro de trasladar los modelos de aprendizaje de ambientes presenciales a las redes de cómputo (Duchastel, 1997). La proliferación de las nuevas tecnologías en las escuelas ha permitido la instrumentación de programas educativos que utilizan estos medios; así, es común encontrar desde cursos que simplemente ponen en línea el material utilizado en las clases tradicionales hasta los que integran todo el potencial de multimedia con una aproximación a la enseñanza congruente con las características de la educación en línea. Asimismo, se ofertan todo tipo de cursos de capacitación y con valor curricular, e incluso algunas instituciones certifican programas de licenciatura y de maestría impartidos enteramente en línea (Souder, 1993; Byte, 1995; McIsaac y Ralston, 1996). Como ejemplo, podemos citar a la Escuela de Educación Continua de la Universidad de Nueva York, que a partir de 1992 inició la Universidad Virtual, ofreciendo cursos impartidos totalmente en salones virtuales, y apoyándose fuertemente en el correo electrónico. En México se cuenta con diversas experiencias, entre las instituciones públicas destacan por ser los pioneros en instrumentarlas el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad de Guadalajara, Universidad Autónoma de Tamaulipas, Universidad Veracruzana y la Universidad Autónoma de Baja California; entre las privadas, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y la Universidad La Salle, en el Distrito Federal; la oferta de programas se ha dado fundamentalmente en el nivel de posgrado y en cursos de formación de profesores (ANUIES, 1999). En la literatura se encuentran una gran cantidad de términos asociados al aprendizaje a distancia que describen fenómenos similares o relacionados (Tabla 1); no obstante las particularidades, las definiciones de educación a distancia se refieren a la forma de operación de la modalidad, entendida como cualquier modo formal de aprendizaje en el cual la mayor parte de la instrucción ocurre cuando el educador y el educando se encuentran a distancia uno del otro. De acuerdo con Grimes (1993), los criterios específicos para definir la modalidad a distancia son: 1) la separación o distancia entre el maestro y el alumno, al menos durante la mayor parte del proceso educativo; 2) la influencia o involucramiento de una organización educativa que avala el curso y que aporta lo necesario para la acreditación del alumno; 3) el uso de tecnologías que unen al maestro con el alumno y provee el contenido del curso, y 4) el soporte de un canal de comunicación de dos vías entre maestro, tutor o agencia educativa y el alumno. Además, cabe tener presente que la tendencia es a propiciar la educación abierta y a distancia, con el fin de maximizar la adecuación del plan de estudios a las aptitudes e intereses de los estudiantes. Tabla 1
* Tomada de Belanger y Jordan (2000). Para los fines de este trabajo, es importante definir la educación a distancia, y de manera específica la modalidad en línea, en términos del modelo pedagógico que la sustenta; opinamos que el diseño de programa debe privilegiar los aspectos del proceso educativo que caracterizan esa instrucción. La educación en línea se fundamenta en una concepción constructivista del aprendizaje, donde el grupo trabaja en un intercambio de negociaciones de significado y en la construcción colaborativa del conocimiento. Una característica de sus programas es el aprendizaje flexible, dado que el grupo decide, dentro de ciertos límites, el camino y los productos de su aprendizaje. Asimismo, se requiere tener en cuenta que los propósitos, la forma de organización y las prácticas de operación de cualquier tipo de educación a distancia se fundamentan en la filosofía y política educativa de la institución que la ofrece y se encuentran sujetos al financiamiento institucional (Verduin y Clark, 1991; McAlister, Rivera y Hallam, 2001), lo que imprime algunas de las particularidades que se encuentran en los programas en operación. La administración del programa y su operación académico administrativa Se reconoce que la modalidad de educación a distancia requiere un alto grado de planeación; manejo, control y apoyo administrativo; además de comunicación entre los sujetos e instancias involucradas. El éxito de la instrumentación de un programa a distancia depende de la adecuada administración de estos aspectos (Rumble 1992; Hanson, Maushak, Schloser, Anderson, Sorensen y Simonson, 1997). Los procesos de planeación son fundamentales al incursionar en la educación a distancia. Resulta básico planear el financiamiento en infraestructura humana y tecnológica, lo que incluye programas de sensibilización para estudiantes, maestros y personal de apoyo como autoridades y administradores; desarrollar un plan estratégico de educación y entrenamiento de los docentes en los aspectos de enseñanza aplicables en la Red, así como en el manejo de las nuevas tecnologías; preparar a los estudiantes para esta modalidad; planear los cursos o programas factibles de ofrecerse vía la Red; y analizar los costos y beneficios del sistema computacional para la enseñanza en línea (Belanger y Jordan, 2000). En este sentido, la implementación de programas a distancia debe resultar congruente con la misión y planeación de la institución a corto y largo plazos. Los requerimientos administrativos de un programa a distancia demandan, al igual que los programas presenciales, el trabajo coordinado de dependencias que atienden entre otras cosas: los asuntos de los académicos como la formación de profesores, la definición de las políticas para asignar las horas clase y su remuneración; los servicios de registro y control escolar, el apoyo a los estudiantes, etc. Además, requiere la colaboración de profesionales que en un ambiente presencial, por lo general, no realizan trabajo conjunto, como especialistas en diseño instruccional, en contenidos, en el manejo de la tecnología, y programadores. En consecuencia, para la operación del programa se propone que esté a cargo de la Facultad relacionada con la disciplina a ofrecer, en coordinación estrecha con el equipo interdisciplinario de asesores expertos en pedagogía y computación quienes apoyarán el diseño de los programas. Esto implica, a nivel institucional, que las instancias académico-administrativas involucradas respondan a los requerimientos de organización, planeación, control y comunicación necesarios para lograr la administración, regulación, acreditación y certificación de los programas a distancia. Consideramos que un punto central relacionado con la administración y operación de los programas es la comunicación fluida que debe establecerse entre los administradores, maestros, tutores y alumnos. Todos los involucrados deberán conocer y manejar los requerimientos y las características del programa, por un lado, para facilitar la ruta curricular por la que opten los alumnos; y por otro, para identificar de manera expedita los problemas que enfrentan los usuarios. Es importante que los administradores de los programas de educación a distancia tomen en cuenta los estándares de calidad que se utilizan en instituciones del extranjero, por ejemplo para el caso de la educación en línea, The Institute For Higher Education Policy (2000) publicó siete categorías de indicadores, el que corresponde a apoyo institucional establece: 1) proveer a los docentes de incentivos profesionales por innovar sus prácticas de enseñanza y fomentar el desarrollo de los cursos a distancia; 2) programar estímulos institucionales para la enseñanza efectiva en línea; 3) contar con un plan documentado para el uso de la tecnología; 4) establecer medidas de seguridad electrónica para asegurar la integridad y validez de la información; y 5) dirigir desde un sistema centralizado la construcción y mantenimiento de la infraestructura de educación a distancia. Además de los aspectos institucionales descritos se recomienda que se contemplen las siguientes condiciones específicas de regulación en el ámbito nacional: Marco normativo. En México, la normatividad en la educación presencial es otorgar un valor crediticio a materias teóricas y otro a prácticas, talleres o laboratorios en función de las horas/clase (ANUIES, 1972); sin embargo, en el campo de la educación a distancia la discusión académica se centra principalmente en dos modelos; uno basado en el tiempo, semejante al utilizado en la educación presencial, y el otro, basado en las competencias cognitivas que adquieren los alumnos; un tercero plantea una combinación de ambos (Jeffries, 1999). Para el caso de la UABC, proponemos que la acreditación de los cursos en línea esté basada en el modelo de competencias cognitivas manifestadas en los productos del aprendizaje. Sistema de créditos. Para asignar el valor de los créditos a los cursos en línea se propone hacer una equivalencia al sistema utilizado en los cursos presenciales donde se otorgan dos créditos por cada hora de enseñanza teórica y un crédito por cada hora de trabajo en el laboratorio, prácticas de campo, clínicas y talleres (ANUIES, 1972). Con base en modelos internacionales, por ejemplo los de la Universidad de Florida (CASDL, 1998), proponemos hacer un estimado del tiempo de trabajo del estudiante para cubrir el equivalente de una hora teórica en la modalidad presencial, y asignar un valor de 3 créditos por cada hora de trabajo del estudiante. Los componentes del currículo y el enfoque de enseñanza El principio en el que se basa la educación a distancia de fomentar el aprendizaje significativo utilizando las nuevas tecnologías requiere de escenarios educativos pertinentes, de tal manera que el plan de estudios facilite el aprendizaje sincrónico, asincrónico y flexible. Dadas las características de los sistemas educativos flexibles que conceden gran importancia a las diferencias individuales y al contexto social, cultural y geográfico donde se aplica el programa (Coll, 1987) proponemos que el diseño e implementación de los programas a distancia se realice en este marco; tomando en cuenta que la flexibilidad debe operar a tres niveles: 1) en el sistema de créditos; 2) en el plan de estudios; y 3) en los métodos de aprendizaje (Luna, 1997). En este sentido, los componentes principales de los currícula flexibles para los programas en línea son: El sistema de créditos, que debe permitir flexibilidad en el tiempo de estudio con el fin de que el estudiante dosifique su carga escolar en función de sus antecedentes académicos y condiciones ocupacionales. En este sentido, se proponen diversas modalidades para la obtención de créditos; de manera principal se consideran los créditos obtenidos a través de los cursos presenciales, por medio de los cursos a distancia, en otras instituciones de educación superior (IES), y estancias de práctica en centros de trabajo. La estructura curricular, que debe reunir ciertos requisitos, como: considerar un perfil base, conformado por los contenidos y habilidades que definen al profesionista de una disciplina; y otros alternos, conformados por los contenidos y actividades organizados en función del contexto social, científico y técnico de la profesión así como de los intereses y necesidades de los estudiantes. Identificar etapas o ciclos de formación, en este caso, en congruencia con lo establecido en la UABC para sus planes de estudio flexibles de los programas de licenciatura, se ubican tres etapas: la básica, la disciplinaria y la terminal; además, es conveniente que las asignaturas no sean seriadas y se establezcan rangos de tiempo para completarlas, con la finalidad de facilitar al estudiante el avance de las mismas. La orientación tutorial, dado que el apoyo fundamental para el estudiante en esta modalidad es el tutor, quien es la persona que establece la relación personal con el estudiante con la responsabilidad de facilitar su aprendizaje. Esto es, a partir de un contrato de aprendizaje individualizado el tutor atiende los aspectos pedagógicos, de integración a la institución y a los grupos de referencia del estudiante. Las asignaturas prácticas, como los laboratorios, prácticas de campo y clínicas, se propone que se realicen de manera presencial; no obstante el medio puede aprovecharse para ir desarrollando las habilidades de los estudiantes a través de simulaciones y actividades de aprendizaje relacionadas con este tipo de materias, con el fin de optimizar los periodos de entrenamiento presencial. En relación con el diseño del plan de estudios conviene tener presente la tendencia a utilizar estrategias híbridas en los programas a distancia. Adoptar más de una modalidad de enseñanza ayuda a fortalecer los beneficios y minimizar las debilidades de cada una. Asimismo, algunos autores reconocen que en algunas asignaturas es más difícil propiciar el aprendizaje significativo vía la Red, por ejemplo, donde se desarrollan habilidades manuales (Belanger y Jordan, 2000). El enfoque del proceso de enseñanza-aprendizaje, la concepción de aprendizaje que mejor responde a las características y requerimientos de la educación en línea es la aproximación constructivista del aprendizaje (Burns, 1994; Reigeluth, 1994; Murpy, Cathcart y Kodali, 1997). En ésta se espera que el profesor tome en cuenta los conocimientos previos del estudiante en el desarrollo de los contenidos educativos; estructure con secuencia lógica los contenidos educativos; motive al estudiante para participar activamente en su proceso de aprendizaje significativo; busque la funcionalidad (sentido) de los conocimientos, destrezas, valores, etcétera, y fomente estrategias cognitivas de exploración, así como de regulación y planificación. Del estudiante se espera que participe activamente en el proceso de aprendizaje y que aprenda a aprender (Ausubel, 1976; Coll, 1987; Hernández, 1998; Novak y Gowin, 1984). En este sentido, la aproximación constructivista promueve el aprendizaje colaborativo, uno de los fundamentos pedagógicos de la modalidad en línea (Harasim et al., 1995), Además se afirma que los ambientes de aprendizaje constructivistas promueven múltiples posibilidades para que los estudiantes desarrollen diversas competencias a partir del uso de los recursos de la Red. En este contexto el concepto de competencia se concibe desde la aproximación constructivista del aprendizaje, es decir, en términos del desarrollo de habilidades cognitivas, y no en el sentido mercantilista de competencias laborales que se restringen a la productividad y competitividad de las empresas, propuesta que se promueve actualmente en algunos sectores. Cabe tener presentes los estándares de calidad propuestos para evaluar el desarrollo y estructura de los cursos a distancia, por ejemplo, estar avalados por un comité de pares, proporcionar a los estudiantes información complementaria de los aspectos más importantes de los cursos (The Institute For Higher Education Policy 2000). La relación del docente con el programa a distancia El papel del docente y las estrategias pedagógicas utilizadas en la educación a distancia cambian significativamente al incorporar los avances de las tecnologías de las telecomunicaciones y la computación (Murphy, Cathcart, y Kodali, 1997; Gunawardena, 1992). Beaudoin (1990) señala la necesidad de que los maestros adquieran nuevas habilidades para construir nuevas estrategias, no solamente para enseñar sino también para organizar los recursos de instrucción y convertirlos en contenidos y formas para el estudio independiente. En este sentido, los docentes deben estructurar sus cursos con la finalidad de establecer las competencias cognitivas necesarias dentro de su ámbito disciplinario, utilizando las herramientas características de la educación en línea. Con base en lo anterior, se identifican tres puntos nodales respecto a la relación del docente con el programa: 1) La aproximación al aprendizaje y sus implicaciones para la enseñanza: los docentes deben identificarse con la concepción contructivista del aprendizaje con el fin de incorporar a su práctica pedagógica sus supuestos; 2) el diseño de los cursos en línea, partiendo de la premisa de que los docentes deben de tomar en cuenta para el diseño de sus cursos, por un lado, el enfoque de enseñanza y, por otro, las diferentes posibilidades que le brindan las herramientas electrónicas y las telecomunicaciones para facilitar el aprendizaje; y 3) el conocimiento y manejo de las tecnologías; se considera imprescindible el adiestramiento y certificación de los maestros en el uso de las nuevas tecnologías (correo electrónico, listas de discusión, programas de charla en tiempo real, bibliotecas electrónicas, etc.). En este orden el docente, además de dominar el contenido a enseñar, debe preparar el curso y probar su funcionalidad de acuerdo con el medio de instrucción. Por ejemplo, en el caso de la UABC las academias revisan la adecuación de los contenidos del curso en línea y la funcionalidad del dispositivo pedagógico en el que se desarrollará el proceso enseñanza-aprendizaje. Los docentes que han incursionado con éxito en esta modalidad de instrucción concuerdan en recomendar:1) desarrollar el curso con anticipación; 2) establecer comunicación con los estudiantes de manera individual, frecuente y consistente; 3) utilizar la flexibilidad inherente a los cursos en red; 4) permitir a los estudiantes tomar el control de su aprendizaje; 5) fomentar de manera sistemática las participaciones e interacciones de calidad (Young, Cantrell y Shaw, 2001). Relación del alumno con el programa En teoría, se definen las características de los estudiantes de los cursos en línea, por un lado, con conocimiento y dominio de la tecnología computacional, y por otro, con aptitudes para desarrollar el autoaprendizaje (Rahm, Reed, y Rydl, 1999). Bajo esta perspectiva, se demanda del estudiante una fuerte motivación hacia el aprendizaje, gran autonomía, capacidad de autorregulación de su tiempo y gestión de su formación. Es claro que no todos los estudiantes cumplen con los requerimientos antes mencionados, por lo cual se requiere que la institución cuente con los programas que posibiliten el desarrollo de las habilidades antes mencionadas. De esta manera, los alumnos deben estar preparados para asumir un papel diferente al del salón de clases presencial. La evaluación de los programas de educación a distancia Las actividades de evaluación forman parte integral de los procesos educativos, se conciben como el proceso de determinar el mérito, valor, o significancia de las cosas (Scriven, 2001). Bajo esta perspectiva es pertinente evaluar la planeación, instrumentación y efectos de los programas de educación a distancia, desde una aproximación formativa para mejorar el funcionamiento y resultados del sistema. En la etapa inicial de los programas en línea proponemos seguir el marco conceptual de regulación pedagógica (D’Hainaut, 1988), dado que este es un proceso que propone mejorar el funcionamiento y resultados de un sistema educativo mediante el acoplamiento de los actos a sus fines y la armonización de cada parte y función del sistema con el conjunto. Conclusiones La sustitución del salón de clases por el ambiente donde se utilizan las nuevas tecnologías de instrucción introducen cambios significativos en los procesos de mediación pedagógica, por lo que, el diseño e instrumentación de los programas a distancia debe ser pertinente para esta modalidad educativa. El diseño de los currícula a distancia se ubica en el marco de los planes de estudio flexibles, con el propósito de maximizar la adecuación del programa a las aptitudes e intereses de los estudiantes. Asimismo, se reconoce la tendencia a desarrollar la educación abierta y a distancia, utilizando estrategias híbridas con el fin de fortalecer los beneficios y minimizar las debilidades de cada modalidad. El modelo pedagógico se fundamenta en la aproximación constructivista del aprendizaje; de esta manera, se busca que el grupo trabaje en la construcción conjunta del conocimiento de acuerdo con las características del proceso educativo en la modalidad en línea. La instrumentación de modalidades a distancia modifica, de manera importante, las políticas y administración escolar del plan de estudios, así como su operación académico administrativa; por tal motivo, si no se planean las acciones pertinentes, se corre el riesgo de fracasar en el logro de los beneficios de esta forma de instrucción. Desde esta perspectiva, los procesos de planeación, en particular el entrenamiento de los docentes y estudiantes en el manejo de las nuevas tecnologías y del modelo de enseñanza-aprendizaje aplicable en la Red; y la comunicación eficiente entre los actores e instancias involucradas, resultan fundamentales. La relación del docente y estudiante con el programa se encuentra determinada por el enfoque constructivista de enseñanza-aprendizaje y por las posibilidades que brindan las herramientas electrónicas y las telecomunicaciones. Por tal motivo, se requiere proporcionar un apoyo continuo a ambos actores para su manejo. Por último, la evaluación de los programas a distancia deberá implementarse como un proceso sistemático, desde una aproximación formativa para mejorar el funcionamiento y resultados del sistema. Bibliografía Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (1972), Acuerdos de Tepic, XIV Asamblea General Ordinaria, México, ANUIES. Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (1999), La educación superior hacia el siglo XXI. Plan maestro de educación superior abierta y a distancia. Líneas estratégicas para su desarrollo, Documento de trabajo para la XIV Sesión Ordinaria del CUPIA, México, ANUIES. Ausubel, D. P. (1976), Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo, México, Trillas. Beaudoin, M. (1990), “The instructor’s changing role in distance education”, en The American Journal of Distance Education, 4 (2), 21-29. Belanger, F. y Jordan, D. 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