RESEÑAS

ZAID GABRIEL, Los demasiados libros, Cuadernos Latinoameiricanos, Ediciones Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1972, 112 PP. 

  Desde Gutenberg hasta nuestros días, el libro sigue teniendo la misma importancia como vehículo transmisor del pensamiento humano y los adelantos logrados en todos los campos.

Pero conforme pasa el tiempo se va incrementando el número de ediciones en todo el mundo. Gabriel Zaid nos presenta en un pequeño volumen de 112 páginas, las características y cualidades del libro, su costo, sus sistemas de venta, su misión, los obstáculos de difusión y los sistemas de producción y mercado que hacen del libro, algo más accesible al consumidor y más atractivo al lector.

Zaid comienza su libro con una frase que mueve a reflexión y propicia muchas interrogantes: "Cada minuto se publica un libro en algún lugar del planeta" (p. 7). Si cada lector quisiera estar actualizado en lo que a materia editorial respecta, tendría que dedicar todo su tiempo a la lectura, y aún, le sería insuficiente. Por otra parte, el libro siempre tendrá un consumo individualizado, lo cual reduce sus alcances de difusión.

Sin embargo, aunque, McLuhan ptoclamara la desaparición del libro con el arribo de la televisión y los avances tecnológicos en comunicación, el libro sigue siendo más atractivo en muchos aspectos porque permite "el vistazo global... (para) ... la captación de la perspectiva general de la obra" (p. 10), la reflexión intermedia, la distracción momentánea, la lectura en el lugar que se quiere y en el tiempo disponible aunque no sea continuo.

"En los nuevos medios (de comunicación), el 'lector' tiene que seguir el paso que le marca la máquina. Además, la 'lectura' admite una sola velocidad. Un disco, una cinta, una película cuya velocidad se altera, dejan de ser legibles. En cambio un libro (dentro de ciertos límites, muy amplios) puede ser leído al paso que requiera el lector, humor, propósito, pasaje" (p. 11).

El costo de un libro es tan bajo que -nos dice el autor- "se sigue pensando en la propiedad privada como si no hubiera otra solución" (p. 13). 'Y es que, de verdad, el libro es de muy bajo precio y puede ser usado "tantas veces como una cinta de cine', lo cual, en última instancia, reduce aún más su costo.

Es el espacio dedicado a los lugares de lectura y el tiempo que se le otorga, lo que incremento los costos. Aún más, cuando se toma el tiempo de lectura en términos de ingreso, es mala inversión para quienes una hora de trabajo es cotizada a un precio alto, por ello, Zaid considera que esto "explica por que la lectura es un lujo de pobres: a medida que aumentan los ingresos, se justifica más y más ser inculto" (p. 15).

Por ahora la producción editorial no tiene límite y parece que nos seguirá inundando "la cultura aplastante de los libros.. ." aunque por mucho tiempo que se le dedicara a la lectura, le alcanzaría solamente, a conocer una pequeñísima parte de los libros editados; por ello, quizá "la medida de la lectura no deba ser el número de libros o deberes cumplidos, sino el estado en que nos deja" o la manera en que nos transforma (pp. 29-30).

Tantas obras editadas nos conducen, obviamente, a la proliferación irracional de librerías. Pero ello no nos conducirá sino a desarrollar el sentido de la propiedad privada de libros como medida de la cultura personal y a propiciar el comercio editorial que, como apunta el autor, el "sentido comercial con respecto a los libros parece hacer del templo 'cueva de ladrones'" (p. 31).

Para 1a utilización racional de los libros, Gabriel Zaid presenta algunas disyuntivas de acuerdo a las características propias de México, como bibliotecas públicas, librerías federales móviles, librerías especializadas etc., y las modalidades que podrían tener en relación a organización, usuarios, administración, selección de material y otros aspectos afines.

Propone el autor una serie de ideas para lograr una integración bibliográfica en América, Latina, ya que, a pesar de su importancia, nada se ha hecho al respecto, por atender exclusivamente la, integración económica, política y social.

En relación a los problemas de difusión a los que se enfrenta la producción librera, el autor se hace varias interrogantes. A pesar de las características del libro, se pregunta, "¿Es un medio de comunicación de masas?" A pesar de lo imaginado, es tan bajo el volumen de libros vendidos y casi nula la influencia por lectura en comparación con el número de televidentes que ven un programa, por ejemplo, que pone en duda que el libro reúna los requisitos y cualidades propias de los medios de comunicación masiva.

El libro tiene la ventaja de transmitir a un costo más bajo que los otros medios, aun cuando los receptores no se le comparen en número. Sin embargo, no es el precio el factor decisivo en la difusión, sino el público restringido, la carencia de lectores.

El gobierno mexicano ha desperdiciado, en ocasiones, presupuesto aprobado para la Secretaría de Educación Pública, al quedar muchos millones sin utüizar al término del ejercicio. No se considera en. esta obra todavía, el esfuerzo que se está haciendo actualmente para promover un mayor gusto por la lectura y una amplia difusión de obras de importancia a bajos costos, como es el caso de Sep-setentas.

El problema más fuerte se manifiesta en que los estratos prívilegiados y quienes tienen estudios (aun los estudios universitarios), no leen. "Por todo lo cual cabe hacer la hipótesis de que la gran barrera a la difusión del libro está en las 'masas' de privilegiados que fueron, a la universidad y salieron sin saber leer" (p. 63), sin aprender a leer, que es "un proceso de integración de totalidades perceptivas cada vez mayores" (p. 60).

Termina la obra con un análisis minuciosa de los costos y el mercado de la industria editorial, entrando a los recovecos de la impresión, las reimpresiones, las ventas, las utilidades la demanda: poniendo énfasis en la producción óptima de los libros en términos del proceso económico y en relación al consumidor.

ROBERTO ARIZMENDI RODRIGUEZ.