CARLOS ILLESCAS
Querido amigo lector:
|
Estas cartas no llevan por más propósito que recrear el ocio. Sus
posibilidades de atener su carga a la entretención pura y por lo mismo,
nunca el provecho patrocinado por pensamientos graves, destinados a
perpetuar ciencias y artes, las mismas que la humanidad cultiva para
gloria de su paso y constancia de su inteligencia creadora.
Estas cartas sobre toda expresión de la humildad, suelen recurrir a breves antologías, pequeños recorridos, muestreos escasos y otras formas miscelánicas de la curiosidad puesta en orden por citas, autores atípicos, recuerdos y en particular por inclusiones de fragmentos obras célebres. En esta ocasión, para empezar, tenemos a la vista el libro Ensayistas ingleses, en selección de Ricardo Baeza y estudio preliminar Adolfo Bloy Casares.* Asimismo favorece nuestra mesa de trabajo Tarde o temprano, de José Emilio Pacheco. También contamos para el cocimiento de esta carta, lector amigo, con otras obras que tratan del palindroma o palíndromo, como prefieren quienes han empezado a dudar de la propiedad lingüística de Juan José Arreola, patrocinador de la primera acepción. Baeza inicia su recorrido antológico, con el ensayo "De la adversidad suscrito por Francis Bacon. Cuyos datos más generales son los siguientes. Primer barón de Verulam, vizconde de St. Alban (1561- 1626). Filósofo y literato. Miembro de la Cámara de los Comunes.Amigo y protegido del duque de Essex; en gran parte, responsable de su condena a muerte (1601). Gran Canciller. Condenado por soborno. Pope lo describió como "El más sabio, el más brillante, el más mezquino de los hombres." Principales obras filosóficas: The Advancement of Learning, 1605; Novum Organum, 1620; De Augmentis, 1623. Literarias: Essays, 1597; De Sapientia Veterum, 1609; History of Henry the Seventh, 1622; Apophthegms News and Old, 1624; New Atlantis, 1626. De la alta posición es un ensayo mediante el cual Bacon entra en asuntos de la cosa pública, y el tono de sus palabras alcanza lo admonitorio, pero no por ello queda fuera del vaticinio y la enseñanza lúcida. Más de un alto personaje cercano o lejano no solamente entenderá las siguientes palabras, sino las hará suyas, esto es, parte de una biografía pública. Leemos: "... para el deseinpeño de tu cargo pon delante de ti los mejores ejemplos; porque la imitación es un cuerpo de preceptos. Y al cabo de algún tiempo pon delante de ti tu propio ejemplo y examínate con rigor para ver si no te condujiste con rigor al principio. No olvides tampoco los ejemplos de aquellos que se han comportado mal en el mismo puesto; no para adornarte censurando la memoria de ellos, sino para que puedas evitar sus errores. Corrige por lo tanto, sin ostentación ni reproche, a personas o tiempos pasados; pero imponte crear buenos precedentes y seguirlos. Vuelve las cosas a su primera institución, y observa dónde y cómo han degenerado; pero pide consejo a ambas edades: a la edad antigua, es lo mejor, y a la reciente que es lo más adecuado..." Dentro de espacios y tiempos diferentes, José Emilio Pacheco ensaya a dar respuesta a las palabras de Bacon. No recurre a textualizar mediante palabras obvias el asunto del poder y su ejercicio, pero sí consigna con mirada rápida un testimonio del mundo que compartimos hoy, en el siglo xx. José Emilio Pacheco dice en "El gran teatro del mundo": "Cada noche del año atroz 1976 deja su cargamento de muertos en Beirut, Belfast, Buenos Aires, Montevideo, Santiago, Sudáfrica... Se abre la tierra, se desploman ciudades, los volcanes florecen de lava, el mar borra las poblaciones de la orilla, crece el desierto, aumenta el hambre, la violencia se adueña de los agonizantes centros urbanos. Seguimos viviendo el tiempo de los asesinos. " "No son signos del juicio final; se trata nada más de terrores del milenio', dicen quienes observan como si estuvieran a salvo. 'El mundo ha sido siempre el mismo; sólo que ahora estamos mejor informados. Vendrán tiempos mejores. No hay problema.' ". En "Vida de las hormigas", Pacheco presenta el caso brevísimo de un personaje, cualquiera de su propia laya, que para llegar a la satisfacción de sus deseos, siguió al pie de la letra la recomendación de Bacon: " ... para el desempeño de tu cargo pon delante de ti los mejores ejemplos, porque la imitación es un cuerpo de preceptos." El texto del autor mexicano se produce así: "De niño descubrió en El tesoro de la juventud, instrucciones para construir un formicario. Lo hizo y pasó las tardes de muchos años observando en corte transversal la vida de las hormigas. Fue un entrenamiento de primer orden. Observar conduce a la reflexión y la reflexión desarrolla la inteligencia. Hoy es jefe de 'inteligencia'. Conoce todos los secretos, lee todas las cartas, escucha todas las conversaciones. Para él la ciudad es como una vitrina. Ahora la ciudad es su formicario. Puede aplastar a todos como hormigas." En este punto, operamos los mandos del ocio y vamos a otra región cuyo calificativo se ofrece difícil debido a lo inusitado del tema.En estos casos la capacidad lingüística de Ramón Gómez de la Serna impondría un neologismo de preciosas resplandecencias al mismo tiempo que explicaría de inmediato el contenido del asunto o materia sin dejar dudas de que la poesía acierta ahí en donde la semántica languidece. Pero estimaciones aparte, ahora sólo deseamos guntarte, alertísimo lector de estos renglones, si sabes quién es el ofo José Antonio Robles. Entre otras empresas realizadas por él ha publicado trabajos sobre la filosofía de Russell, y le interesa la lógica y el problema de los universales, los que tú tanto y bien manejas. Ademias, es investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM Este personaje cuyos datos consignamos, es autor de un ensayo especialmente curioso. Se titula "Teoría del ocio. (Reflexiones sobre el palíndromo)" Fué publicado por la nueva revista de Filosofía y Letras, Thesis, número 2, julio/1979. México. Sin marchar a consideraciones que sólo harían sonar las siempre excesivas nueces de la necedad. Sin darnos otro respiro que decírtelo, continuación reproducimos la introducción del precioso ensayo del maestro Robles. "El aspecto sintáctico del palíndromo es trivial. Podemos construir secuencias finitas de variables tales que éstas tomen letras como valores y que el resultado de la sustitución sea un palíndromo, o casi. "Dado un alfabeto infinito (ai) i <= a la definición que resulta más simple es la siguiente: "Sea (a i) 1 <= j < n una secuencia finita tal que "(1) si n = 2 k (alguna k), entonces "Una consecuencia trivial de esto es que no puede haber una contradicción palindrómica, esto es el camino de ida y el camino de vuelta son uno y el mismo. ¿Pero es realmente esto así? "El camino de ida, en un caso, podría leerse: " "Algunas modificaciones extras nos permitirían concluir: "¿Será mala? ¡Calamares! "En estos casos debemos de admitir ligeras modificaciones en la distribución de las letras o incluso el empleo ad libitum de los signos de puntuación; en nuestro vocabulario inicial deberíamos haber dado cabida a espacios y signos de puntuación y forzar así a nuestros palíndromos a adoptar una rígida perfección formal. Pero, ¿obtendríamos goces absolutos de así hacerlo?. La trivialidad puede fatigar a las conciencias más sanas es perfectamente palindrómico)." Dicho lo anterior, más bien transcrito lo anterior, dejamos sumidos a muchos de nuestros distinguidos lectores en una suerte de cavilaciones patrocinadas por la sorpresa y la perplejidad, palabra que no es palindrómica como más de un desalertado poría presumirlo. Pero hechos a otros rigores, por lo menos por el momento, volvemos proa rumbo a los ensayistas ingleses. Tema anunciado al empezar la presente. Ahora toma su turno Jonathan Swift (1667-1745), personaje de quien Ricardo Baeza no vacila en decimos que se trata de un satírico inglés, nacido en Dublín. En su juventud, secretario de Sir William Temple. Deán de San Patricio, en Dublín (1713). Tuvo amores misteriosamente desventurados, con Esther Johnson (Stella) y Esther Vanhomright (Vanessa). Atacó la política inglesa en Irlanda. Los últimos años de su vida fueron de larga y espantosa lucha contra la decrepitud y la locura. Obras principales: A Tale of a Tub, An account of a battle Between the Ancient and Modern Books, 1704; The Bickers Taff Papers, 1708-9; Hint -Toward and essay on sation, 1709; A Meditation upon a Broomstick, and somewhat beside , 1710; The Conduct of The Allies, 1712; A Proposal for the use Universal use of Irish Manufactures, 1720; The Drapier Letters, 1724; Cadenus and Vanessa, 1726; Gulliver's Travels, 1726; A Modest Proposal of Preventing The Children of Poor Pople in Ireland from Being a Burden to the Public, 1729; The Ladys Dressing Room, 1732; An imitation of the Sixth Satire, of the Second Book of Horace, 1738; Verse on the death of Doctor Swift, Written by Himsell, 1739; Some Free Troughts on the Present Sate of Affairs, 1741; Sermons, 1744. De publicación póstuma, entre diversos escritos misceláneas: Journal to Stella, 1768. De este caudaloso autor, vamos a reproducir un fragmento de su a todas luces escalofriante ensayo "A Modest Proposal. .." "Modesta proposición para impedir que los niños de los irlandeses pobres sean una carga para sus progenitores o para su país." La traducción, por falta de aclaración oportuna, puede cargársele ya a Ricardo Baeza, ya a Adolfo Bioy Casares, el célebre compañero de labores de Jorge Luis Borges. El fragmento dice así: "Un americano muy entendido, conocido mío de Londres, me ha asegurado que un niño sano y bien nutrido, es, al año de edad, manjar delicioso, nutritivo y completo, ya se lo haga estofado, asado, al horno o hervido, y no me cabe duda de que igualmente servirá para fricasé o como guisado. "Por ello, propongo humildemente a la consideración pública que, de los ciento veinte mil niños anteriormente computados, veinte mil se dejen para cría, de los cuales sólo una cuarta parte han de ser varones; lo cual es más de lo que permitinios a lanares, vacunos o porcinos, y mi razón es que estos niños rara vez son frutos de matrimonio, circunstancia no muy considerada por los salvajes; por ello un varón bastará para servir cuatro mujeres. Que los cien mil restantes, al llegar al año, se ofrezcan en venta a las personas de calidad y fortuna de todo el Reino, aconsejando siempre que la madre les permita rnamar copiosamente en el último mes, de modo de volverlos rollizos y tiernos para una buena mesa. Un niño servirá para dos platos en un convite para amigos, y cuando la familia coma sola, el cuarto delantero o trasero bastará para hacer un plato razonable, y sazonado con un poco de pintienta y sal, y hervido, quedará muy bien al cuarto día, especialmente en invierno. ( ... ) Supongo que esta comida será algo costosa, y por lo tanto muy adecuada para los hacendados, que, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen poseer el mejor título para aspirar a los niiíos." Si no estoy mal informado, el trabajo de Swift cayó como una bmba sobre la conciencia de la clase dominante de su tiempo. Se le condenó y marginó llamándosele antisocial. Pero hay más. Este ensayo fue traducido al español por Augusto Monterroso hace varios años. El destino de su publicación fue, a la sazón, la Revista de una institución oficial. El director de la misma al enterarse del espírtu de la modesta proposición de Swift se abstuvo de herir los buenos sentimientos de la clase dominante de su tiempo y no publicó el trabajo. Hubo necesidad de que pasaran muchos años para que un suplemento cultural y más cercanamente la Revista Ciencia y Desarrollo de CONACYT, lo publicaran. La publicación citada en último término estimó la modesta proposición como contribución normativa de la sátira a la autocrítica, que los poderosos deben tomar en cuenta antes de impedir, ciega y absurdamente, las consecuencias cambios históricos. Abriendo al azar el libro Tarde o Temprano, de José Emilio Pacheco, registramos en III. Prosas, ésta, que responde al título "Valle de lágrimas'. "En el silencio de la noche un niño llora. No es un huérfano ni un abandonado. Simplemente los padres salieron y lo dejaron solo creyendo que no despertaría. Su llanto inconsolable taladra mis huesos. No puedo hacer nada: muros, patios, puertas, corredores, me separan del niño a quien apenas conozco. Si entrara en su casa, al ser descubierto por sus padres cuando regresen ¿cómo explicaría mi intrusión, mi buena voluntad, mi conciencia del sufrimiento ajeno? Así, me desespero escuchando un llanto aislado aunque también simbólico. Un dolor que no será permanente y sin embargo contiene todo el dolor del mundo." Ahora comparece, fidelísimo lector, José Antonio Robles, a nosotros; lo hace mediante estas líneas iluminadas por la informamación sorpresivo y original. "La narrativa palindrámica puede resultar demasiado descarnada y agresiva por lo directo y conciso de sus observaciones.Una vez que Filloy nos dice que "A su ralo vello lo llevad la rusa, Lector, amigo, ¿no te gustaría en este punto seguir la especulación en tomo al tema que el autor propone? ¿Compartirías sus conatos de conclusión, las excursiones por lo especulativo nada desdeñables en busca, de, una respuesta? En seguida, si lo permites, consignamos el párrafo, revelador de tales inquietudes: "¿Cuál puede ser el significado profundo del palíndromo? ¿No podría ser el universo mismo, un conjunto enorme, no necesariamente infinito, de signos con significado para una mente omnipotente? Una vez que esta hipótesis se nos presenta, podemos dar una interpretación de los juegos malabares de la Divinidad: Dios, para evadir el tedio infinito de su soledad, construye palíndromos universales de complejidad pasmosa. Cada gran reventón del universo lo lee la mente divina de manera diversa; deja algunas cosas aparentemente inconclusas para tener leves sorpresas al devolver la lectura que hizo de entrada. El universo, al expandirse, proporciona una lectura de ida; otra más la proporciona al volver a su concreción original. El alfabeto universal, que podemos suponer finito, puede darle, a una mente todopoderosa, infinitas sorpresas con sólo permitir la repetición, un sinnúmero de veces, de la misma entidad. Platón supuso esta repetición al contemplar el mundo de las Ideas y, varios siglos después, el obispo Berkeley vería, en el mundo, la escritura de Dios." En los siguientes tres momentos que copiamos, José Emilio Pacheco vincula su especulación al recorrido del maestro Robles, no en búsquda de ampliación conceptual, no con afán de subrayar aquí y allá términos, conceptos, doctrinas, palabras, sino, más bien, con los propósitos mismos de la poesía, crear mundos paralelos a uno que sirve de paradigma al pensamiento labrado faceta a faceta por la comparación del ser poético como explicación de la existencia de las cosas. Leemos "Apunte al natural": "Una rama de sauce sobrenada en el río. Mida por la corriente se encamina hacia el ávido mar. Al tocar el follaje el viento impulsa la navegación. La rama entonces se estremece y prosigue. En sus hojas se anuda una serpiente. En sus escamas arden la luz del sol, los rastros de la lluvia. Rama y serpiente se enlazaron hasta constituir una sola materia: piel es la madera y la lengua un retoño afilado, venenoso. La serpiente ya no florecerá en la selva intocable. El árbol no lanzará contra las aves sus colmillos narcóticos. "Ahora, vencidas, prueban la sal del mar en las aguas fluviales. Luego entran en el vórtice de espuma y llegan al Atlántico mientras la noche se propaga en el mundo. Serán por un momento isla, ola, marca. Unidas llegarán al fondo del océano. Y allí renacerán en la arena inviolable." Leemos, vale decir transcribimos, en segundo término, la prosa breve intitulada "El libro". "Lo compré hace más de quince años. Pospuse la lectura para un momento que no llegó jamás. Morirá sin haberío leído. Y en sus páginas estaban el secreto y la clave." Terminamos, con la inclusión, de "Obra maestra". "Cuántos adjetivos podría acumular mi orgullo ante la obra maestra recién salida de mis manos: tersa irisada plena perfecta incomparable, avanza por el aire hasta chocar con invisibles arrecifes y hacerse nada, añicos de nada. Tal es la historia crítica, el génesis y el apocalipsis de la pompa de jabón que, tras , varias décadas de intento y error, fue mi única e irrepetible obra maestra." Deseamos turnar a manera de pausa inscrita en la ligeresa de espíritu, lo que se sigue a la prosa (también) incomparable del doctor Samuel Johnson, quien dice en el ensayo "La queja del erudito por su propia timidez", estas aproximaciones a una realidad que muchos muchísimos conocen. "En la universidad no hallé motivo para cambiar de parecer porque aunque muchos de mis condiscípulos aprovechaban la oportunidad que les presentaba una disciplina más libre para satisfacer sus pasiones, la virtud conservaba aún la superioridad que, le es propia, y no se permitía el insulto de quienes se aventuraban a desdeñarla. La ambición de éxitos mezquinos hayaba su senda en los receptáculos del saber, pero era de observar se apoderaba comúnmente de aquellos que descuidaban las ,ciencias, o que no podían alcanzarlas; y verifiqué así las doctrinas de mi viejo maestro, pensando que nada era más digno de mi ,cuidado que la obtención de los medios de ganar e impartir conocimientos. . . "Samuel Johnson, poeta, crítico, lexicógrafo, nació en Lichfield en 1709; murió en Londres en 1784. De origen humilde, su formación universitaria, como su vida posterior, estuvieron llenas de dificultades económicas. Johnson fue un auténtico militante de las letras, y aun hoy es uno de los escritores ingleses más populares. Su amigo Boswell ha dejado una magistral biografía del célebre doctor: Life Samuel Johnson. De su abundante obra mencionaremos Dictionary of the English Language, 1755; -The Lives of the most eminent English poets, 1770-1781; son importantes sus estudios acerca de la edición de las obras de Shakespeare. Hay varias ediciones de sus Obras Completas. Pero nos estará claro, lector que nos ha seguido a estas alturas, que el brillo cegador del doctor Johnson no impide que volvamos los ojos a José Antonio Robles, quien continúa en los siguientes términos dicienendo todo cuanto le dicta su afán inquisidor en tomo al palíndromo. "¿Cuándo podrá concluir la lectura de este pasmoso libro de la Creación? Para nosotros, seres finitos, nunca. Para Dios, que necesariamente ha de tener una complejidad más que contable, la complejidad infinita contable de su Creación es sólo una pequena parte de su Ser. "Pero una objeción poderosa surge en contra de lo que he dicho. El acto mismo de la Redención, conforme al supuesto que hemos considerado, tendría que repetirse de manera infinita, con variantes infinitesimales, en el proceso de esta lectura inconcluible. El Hijo de Dios tendría que padecer eternamente. Y nosotros, cada uno de nosotros, seres finitos y perecederos, tendríamos una existencia eterna: repitiéndonos, de manera sin fin, en la cadena de sucesivas creaciones universales. Incluso otras hipótesis blasfemas podrían surgir al suponer el eterno y constante cambio." Ahora, si se nos permite, tú tienes la palabra amigo y complaciente lector, deseamos responder al maestro Robles en una forma poco usual en éste como en otros tiempos. Para el efecto dicho, recurriremos a la forma palindrómica, en la inteligencia que desde a primera hasta la última palabra, yendo de adelante atrás y de atrás adelante, constituyen un todo. La muestra es del venezolano Darío Lancini. ADAN ¿Yo soy yo?...Dudo
DIOS Ah, el ateo paranoico Sorprendido lector, la muestra queda sometida a tu consideración y tú dirás, a su tiempo si Robles tiene o no razón cuando dice que la polindromia es la escritura de Dios. A este respecto llamamos tu atención con este ejemplo que en sí mismo constituye un breve y lúcido doctrinal. Lee: Damas oíd, a Dios amad. ¿Conviene que pongamos punto final al párrafo conductivo (¿resulta mejor, conducente?) de Robles para dar cima a esta breve visión del palindroma y sus aplicaciones con la cábala, "Sin embargo, una última observación parece ser pertinente en este caso: si para una mente finita la construcción de palíndromos que se apeguen al esquema formal puede resultar problemática, esto no tendría por qué ser así para la mente omnicomprensiva del Creador: cualquier ordenación ´de símbolos tendría un significado oculto, El podría conocer, y así, cualquier ordenación que se apegase al esquema descrito inicialmente sería palíndromo legítimo. Unatisbo de esto lo tuvo Empédocles de Agrigento al decirnos que muchas criaturas surgieron con doble cara y pechos dobles; hijos de bueyes con cara humana y brotaron, también, hijos de hombre con cabeza de buey. Hubo también criaturas en las que se mezclaban algunas partes masculinas y algunas otras propias de mujer." Hasta aquí el maestro Josó Antonio Robles, a quien por el momento dejaremos descansar, mas no así a José Emilio Pacheco, quien nos asiste en lo breve de su prosa titulada "Microcosmos" Se trata de otra lectura, de otra afinación de infinitos instrumentos que son sólo uno. Se trata, en fin, de todas las cosas pero de un solo universo. "Bosque de algas y hongos en el rostro de cada piedra. Galaxias invisibles al ojo humano en un milímetro de tierra. Mares poblados de zoologías insondables en la gota que tiembla sobre la hoja. Antigua idea de un macrouniverso donde nuestros planetas son moléculas. Para él nuestra historia y nuestro sufrimiento se vuelven tan importantes como para nosotros las guerras, las plagas, invasiones y cataclismos que ocurren entre los infusorios. Párrafos arriba mencionamos a Darío Lancini, autor de Oiradario, formidable e insuperable autor de palíndromos en lengua española. De él ha dicho Salvador Garinendia que "... ante los palíndromos de Lancini, nos mezclamos y confundimos en el eterno resurgir dialéctico de la vida y la naturaleza. Ellos son la locura y su contra, el humor y su furia, la claridad y su laberinto. Confiémonos a su lectura si lo creemos necesario, el llamado imprecatorio de Darío: "Putas oíd al ateo". Querido lector, nada resultará mejor para cerrar estos mal pergeñados renglones, que ofrecerte una de las obras maestras del géneroeste monstruo que es Lancini. Abísmate en toda la longitud de la sorpresa y lee, asimila, retiene y analiza esta pieza única LATO ¿Tres, seis o nueve? ECO ¿Dos o doce o nueve? Hasta otra vez, con las muestras de nuestro afecto muy sentido. LOS EDITORES
* Ensayistas ingleses. Estudio preliminar por Adolfo Bloy Casares. Selección de Ricardo Baeza. W. M. Jackson, Ine. Editores. Buenos Aires, 1960. |